Juan Luis Saldaña  Periodista y escritor

El péndulo económico

El péndulo va y viene.
El péndulo va y viene.
Freepik

Mira el péndulo: Felipe, Aznar, Zapatero, Rajoy, Sánchez. Estás muy cansado. Te pesan los párpados. Cuando yo diga ya, tu presidente se apellidará Núñez Feijóo. Es la hipnosis democrática, dicen que es muy sana, natural y que cura muchos males. Tiene una lógica y una inercia y ayuda a llevar mejor los problemas de la vida, quizá con menos responsabilidad. Este movimiento se puede frenar y también se puede romper, pero, lo dice la historia reciente, es sumamente difícil.

Luchar contra el desgaste político es muy complicado. Es como pelear contra el paso del tiempo. No hay una crema antiarrugas definitiva. Existe el maquillaje y el disimulo, pero el tiempo pasa para todos. El debate político va hacia lo económico, es evidente. La situación es farragosa, venimos de la pandemia, vivimos la guerra de Ucrania y, ahora, tenemos la mirada puesta en China con muchísima cautela. La inflación está disparada y algunos sectores productivos empiezan a cuestionarse su viabilidad a corto y medio plazo.

"El debate que plantea Feijóo parece pertinente y es algo más que estrategia electoral"

El debate que plantea Feijóo parece pertinente y es algo más que estrategia electoral, es lo que la mayor parte de la sociedad demanda. La bajada de impuestos para lograr que las empresas y las personas tengan más dinero en el bolsillo es un debate real. Hay un estudio reciente del Instituto de Estudios Económicos que demuestra que podrían ahorrarse sesenta mil millones de euros con una reducción del catorce por ciento del gasto público para mejorar el índice de eficiencia. Todo ello, por supuesto, sin tocar educación, pensiones o sanidad.

El Gobierno debe entrar en este debate. El estribillo no es suficiente. Necesitamos profundidad, explicaciones y razonamientos. Repetir que algo no es posible, asustar, recurrir a las amenazas de la ultraderecha, al comodín de la sanidad y la educación y no entrar en el estudio de los números es un discurso de superficie, solo para incondicionales. Exigir más esfuerzo al ciudadano sin dar explicaciones, con tus veintitrés ministerios, empieza a sonar a huida hacia adelante.

La inflación ayuda a los estados a recaudar más a costa de los que menos tienen. El eslogan de subir los impuestos a los ricos no acaba de ser cierto, no se aprecia por ningún sitio. Si Sánchez no se presenta al debate económico, el péndulo seguirá su movimiento circular de rapidez variable y sus rivales políticos, que, por cierto, parecen no saber hacer otra cosa, se sentarán a esperar su turno.

Mostrar comentarios

Códigos Descuento