Un año de vacunación contra la covid: "Es sin duda lo más grato que hacemos. Hay menos gente en UCI, mueren menos"

  • Desde el 27 de diciembre de 2020 España ha administrado 84,5 millones de dosis a 38,5 millones de personas, entre ellas 700.000 menores de 12 años.
  • Elena de la Vera supervisora en el Doce de Octubre: "Están escasos minutos con la enfermera, pero la gente verbaliza desde miedo a las agujas a alivio".
  • La llegada a cuentagotas, los trombos de AstraZéneca o el entusiasmo ciudadano: la vacunación marcó el segundo año de pandemia.
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Elena de la Vera, enfermera supervisora de vacunación contra la Covid del hospital Doce de Octubre.
Elena de la Vera, enfermera supervisora de vacunación contra la Covid del hospital Doce de Octubre.
Jorge Paris
Elena de la Vera, enfermera supervisora de vacunación contra la Covid del hospital Doce de Octubre.

365 días y 84.536.184 millones de dosis de vacuna administradas para proteger con pauta completa contra la Covid a 37.832.328 personas. Más de 12 millones tienen ya la tercera dosis y 700.391 niños menores de 12 años han recibido la primera. Ese es el balance del primer de la vacunación contra la Covid que empezó el 27 de diciembre de 2020, con Araceli Hidalgo, 96 años y habitante de una residencia de Guadalajara, y que ha marcado, esta vez para bien, este segundo año de pandemia. 

La mayor campaña de vacunación desplegada nunca en España se ha vivido de una manera especial entre el personal sanitario y en los centros sanitarios. Como recuerda la sexta ola que ha arruinado esta Navidad, los contagios no han cesado y tampoco las hospitalizaciones y los ingresos en UCI. Pero mientras que 2020 empezaron levantando muros de pladur para aislar pacientes y sacar de debajo de las piedras nuevas unidades de cuidados intensivos, la nueva tarea que trajo 2021 fue organizar al personal y habilitar espacios para vacunar, por orden de edad descendiente, a casi el 90% de la población mayor de 12 años.

Custodiadas por la Guardia Civil, rodeadas de seguridad y cierto misterio, llegaron, hace justo un año, las vacunas. Era 26 de diciembre, al día siguiente, Araceli, con 96 años, valiente y sin dudarlo, fue la primera en recibir la dosis. Doce meses después de su llegada hay casi 40 millones de vacunados con una dosis, cerca de 37 con la pauta completa y, entre estos, más de doce millones tienen ya tres pinchazos. Una tercera dosis que, insiste la agencia sanitaria del Reino Unido, es muy eficaz para evitar la enfermedad grave, aunque a las diez semanas baje un poco la protección frente a ómicrom.

"Vacunar, sin lugar a dudas, es los más grato que hacemos. Pero también saber que hay menos gente en la UCI, que muere mucha menos gente. Nosotros, que hemos estado en contacto directo con la muerte, vemos el futuro en positivo". Quien dice esto es Elena de la Vera, supervisora de Enfermería de Medicina Intensiva del hospital madrileño Doce de Octubre desde hace 15 años, que a principios de 2021 empezó a compaginar su trabajo en la UCI de Cardiología con la organización de "una estructura gigantesca" que vacuna todas las tardes de lunes a viernes y mañana y tarde los fines de semana. Es a base del trabajo voluntario de personal de enfermería, auxiliares y administrativos que, además de sus turnos, expresan su disponibilidad para poner pinchazos en horas y días libres. "Se montó un equipo de vacunación con muchísimo personal voluntario, que está trabajado en otros servicios del hospital, durante la mañana o la noche y que está en su día libre o viene a hacer la vacunación por la tarde". En total, cada equipo está formado por 10 enfermeros, cinco auxiliares y 10 administrativos, una estructura que se replica aproximadamente en cada centro sanitario por todo el país.

Los más vulnerables primero

A diferencia de otros países, España creó una Estrategia de Vacunación que seguía estrictamente el principio de que los más vulnerables a la Covid debían ser los primeros. Como Araceli Hidalgo, se empezó por las personas que viven en residencias de ancianos y por el personal sanitario, en primera línea contra al virus y que en 2020 alcanzó récords de contagios comparados con otros países. "El día que nos dijeron que nos vacunaban fue poder tomar aire y decir 'así a lo mejor llego a casa y no contagio'. Uno de los mayores miedos ha sido el de transmitirlo a las familias", dice De la Vera, que ya tiene la tercera dosis puesta. Con ellos, se vacunaron en primer lugar los grandes dependientes, con las primeras vacunas, de Pfizer, que llegaron a España el 26 de diciembre y se distribuyeron entre grandes medidas de seguridad entre 50 puntos de recepción en las comunidades y ciudades históricas, en un reparto proporcional al número de habitantes que tenía que ser vacunado en cada momento. 

Todavía era primer trimestre de 2021, a Pfizer se sumaron Moderna y AstraZeneca pero las vacunas no llegaban en las cantidades previstas -y Filomena no ayudó- y que el Gobierno necesitaba para garantizar un buen ritmo de la vacunación. Y con escasez llegó el dilema sobre si poner todas las dosis que llevaban o guardar para garantizar las segundas y también la picaresca o, directamente, el uso de puestos de poder. Frente al escrúpulo con el que el Gobierno y autonomías han llevado la vacunación, alcaldes, consejeros y otros responsables políticos y religiosos y hasta el exJemad se habían saltado su turno de vacunación -aún muy lejano para la mayoría de ellos- y se habían puesto dosis que 'sobraban' o porque consideraron que su cargo lo requería. Frente a este descaro, el cuidado de las enfermeras, que han ido recibiendo formación para "reconstituir" cada tipo de vacuna y en cuyas manos estaba que no se echara a perder ni un solo vial. De la Vera experimentó esa carga especialmente la tarde que se "perdieron" cinco viales de vacuna y no eran capaces de encontrarlos, hasta que, sin ser consciente de la alarma, una enfermera los sacó de su bolsillo, donde los había guardado para evitar que se rompieran.

En abril llegó la cuarta y última marca de vacuna que se administra al menos de momento en España. Janssen, fabricada por Johnson, monodosis y que se esperaba como agua de mayo para acelerar la vacunación. Para eso, se inoculó primero a los de 70 a 79 años y después, de 59 a 40, además de a diplomáticos, marineros o personas sin hogar, por la dificultad para inocularles la segunda dosis. Tras la ventaja llegó la desventaja y meses después se vio que esta vacuna confería menos inmunidad. Por eso, quienes se la pusieron han tenido que ponerse ya una segunda dosis para reforzar. De momento lo han hecho el 57,1% de 1,9 millones de personas. "Los que se vacunaron con Janssen yo creo que han sido los que han tenido más altura de miras", dice De la Vera. "Les dijeron 'te vas a poner esta, solo es una dosis' y ahora vienen y preguntan qué les vamos a poner y nadie critica, salvo algún caso esporádico".

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De los mayores a los más pequeños

De la Vera y su equipo vacunan a la población general y su trabajo empezó ya con los mayores de 80 años que vivían en sus casas, a partir de aproximadamente el mes de marzo. "Cuando empezamos con las personas mayores fue supergratificante. Verlas venir a vacunarse, dándonos las gracias, las señoras venían arregladas absolutamente, era una satisfacción ver esa felicidad, solo por eso merecía la pena hacerlo", recuerda esta enfermera, que asegura que, aunque dure apenas unos minutos, el poco tiempo que cada persona está ante una enfermera para recibir el pinchazo es suficiente para testar el estado de ánimo con el que la población ha ido afrontando la vacunación. "Son un montón de ideas que la gente verbaliza. Están escasos minutos sentados con la enfermera pero siempre verbaliza algo, desde tristeza por lo pasado al miedo por las agujas al alivio porque ahora puedo estar con los niños en el parque sin miedo a contagiarme". 

Con el paso de los meses, la población a vacunar fue rejuveneciendo y, además de centros de salud y hospitales, abrieron los vacunódromos, en estadios como el de Barça en Barcelona o el Wizink Center, en Madrid. Los ánimos también fueron cambiando y los beneficios que veían en esta vacunada una persona de 60 claramente no eran los mismos que los de los 30 años. "No es lo mismo una persona de 75 años que cuando empiezan los de 50 o 40" y, con ellos, los selfies que, a partir de final de la primera empezaron a inundar las redes sociales como 'prueba' y, sobre todo, celebración de que ya se tenía la vacuna puesta.

"Empiezas a ver que la motivación principal ya no es estar al lado de la familia, que seguramente también, pero ya se unen mas cosas, como poder ir a trabajar con mas tranquilidad, en la empresa está mejor visto si estoy vacunado, que puedo hacer viajes", disecciona De la Vera.

"Cuando llegan los jóvenes -a partir de los 40- ya lo viven de otra forma, [la vacuna] sirve para volver a tener una vida pública, ocio, juntarse con sus amigos, volver a la universidad". Para entonces, ya estábamos en verano, cuando se vio que el objetivo del 70% de la población vacunada que había marcado el Gobierno no sería suficiente para conseguir la tan ansiada inmunidad de grupo, que de momento se espera que se pueda conseguirse con la tercera dosis, mientras que Israel ha empezado ya a administrar la cuarta.

Algunos lo llaman "solidaridad" o "generosidad" lo que han demostrado los españoles a lo largo de este año en el que han acudido en masa a vacunarse.. Aun así, hay unos tres millones de personas que han decidido no vacunarse y, pese a los llamamientos de las autoridades, la 'repesca' no parece funcionar. O al menos, con cuentagotas porque De la Vera asegura que ve a "mucha gente" ponerse a estas alturas la primera dosis. "Llega un momento en que no necesito porqué, me da igual la razón, que sea porque cree en la vacuna, en que ómicron parece que es más rápida o porque quiere viajar o entrar en bares", desliza.

El momento más negro: AstraZeneca

Aunque la vacunación ha sido también excusa para el enfrentamiento político -porque no llegaban dosis suficientes o porque no se vacunaba al grupo o con la marca más adecuada- pero si en algo coinciden Gobierno central y comunidades es que ha sido "un éxito". Con todo, el momento que se reconoce como más negro ocurrió con AstraZeneca y las extrañas trombosis que se asociaron a ella y que en febrero obligaron a los países de la UE a cambiar sus estrategias de vacunación con ella.

En España, se determinó que solo se pondría entre 60 y 69 para evitar riesgos a la población menor, entre la que se daban los trombos. Lo que ocurría era que y había trabajadores 'esenciales' -policías, militares o profesores- por debajo de esa edad que se habían puesto una dosis. Pasadas las semanas y alargado el intervalo de tres meses estipulado entre las dos dosis de AstraZeneca, después de días de decisiones contradictorias, Gobierno y comunidades determinaron que la segunda sería de Pfizer o Moderna... pero que si preferían podrían inocularse otra de AstraZeneca.

Este ha sido el momento en el que se rompió el consenso sobre vacunación y dio lugar a que por primera vez en España se pudiera elegir la vacuna. La mayoría de los afectados eligió volver a ponerse AstraZeneca, a pesar de que el Ministerio de Sanidad recomendaba la famosa "pauta heteróloga", de vacunas distintas que después se ha generalizado para las terceras dosis -solo se ponen de Pfizer o Moderna- y que ha adoptado otros países. Hubo otra excepción con el 'motín' que formó la selección de Futbol antes de debutar en la Eurocopa. Sus jugadores se negaron a ponerse Pfizer y exigieron ser vacunados con Janssen porque con una pauta era suficiente... en aquel momento. 

Sin embargo, De la Vera asegura que no es lo normal y que ella lo que ha visto en el último año es gente predispuesta a vacunarse con el suero que le toque. "La gente no suele poner pegas al tipo de vacuna que se utiliza", asegura.

Refuerzo y niños

Doce meses después de los primeros pinchazos, el año termina con la administración de dosis de refuerzo -el 85,9% de los mayores de 70 ya tiene la suya y el 67,5% entre 60 y 69- y con una incipiente vacunación de los niños de entre 5 y 11 años. El 70% de ellos debería tener pauta completa en la semana del 7 de febrero, según los nuevos objetivos de vacunación que marcó Pedro Sánchez esta semana. 

"Estas no son iguales que las primeras, la gente viene a terminar el proceso. Ya no viene con la alegría, sino con la responsabilidad de continuar, es completamente diferente", dice la enfermera sobre la administración de dosis de refuerzo, que seguirán descendiendo por edad a las franjas de los 50 y los 40 años en los próximos meses.

Los contagios crecen

En el lado negativo, el primer año de vacunación contra la Covid termina con otra Navidad frustrada por los contagios que alimenta la variante ómicron, más contagiosa y que, al parecer, es resistente a la pauta completa de vacuna. Como no se cansan de hacer las autoridades, De la Vera subraya la diferencia, que los ingresos, los enfermos críticos y los fallecidos son muy inferiores a lo que podría haber sido sin vacuna. 

"En las UCI tenemos de todo, no te voy a engañar", dice sobre si están o no vacunados. "Es verdad que hay gente que tiene otras patologías asociadas, no es lo mismo una persona sana que coge el Covid y viene al hospital con síntomas leves y se marcha a su casa a pasarlo. Es una realidad, solo tienes que darte una vuelta por un centro hospitalario", dice.

"Que los datos no solo es que haya 10.000 contagiados, sino que de ellos solo 800 van a un hospital y los demás lo pasan en su casa. Que es engorroso, antipático guardar el tiempo de aislamiento, pero son unos días", insiste sobre un balance de un año de vacunación que para ella no puede ser mejor una enfermera para la que, como para todo el profesional sanitario, la pandemia no ha sido cuestión de olas, sino de un "tsunami continuo" desde que empezó, con olas que podían no ser de siete metros, pero sí de cuatro.

La vacuna, dice, le hace mirarlo "con optimismo". "Esto ha empezado a mejorar,  hay mucha gente contagiada pero la vacuna ha tenido un efecto muy positivo porque las cifras de muertos han disminuido espeluznantemente". "Con la  vacunación [el tsunami] empieza a retirarse. Sigue habiendo olas pero con otra perspectiva".

Redactora '20minutos'

Actualmente cubro la información relacionada con energía, transición ecológica y transportes. Antes, también en 20 Minutos, me encargué de la cobertura sobre la crisis sanitaria por Covid y, previamente, de la información relacionada con Presidencia del Gobierno. Antes trabajé en la revista Tiempo y, en Bruselas, en las agencias Europa Press y Notimex y fui colaboradora de el periódico Levante-EMV, entre otros medios. Soy licenciada en Ciencias de la Información y postgrado en Información Internacional y Países del Sur por la Universidad Complutense. En 2021 terminé un Máster sobre Museología y Gestión de Museos de la Universidad a Distancia de Madrid (UDIMA).

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