El menor de 15 años ingresado por adicción al Fortnite se conectaba 20 horas al día

Un joven con un videojuego (archivo)
Un joven con un videojuego (archivo)
Eduardo Parra - Europa Press - Archivo
Un menor .hospitalizado en Castellón por su adicción a un videojuego
Atlas/Eduardo Parra - Europa Press - Archivo

El psiquiatra que atendió al joven de 15 años hospitalizado en Castellón por un uso abusivo del videojuego Fortnite ha explicado este miércoles que el paciente llegó a estar conectado a las pantallas 20 horas diarias y ha recomendado a todos los padres limitar el tiempo que pasan los menores con estos dispositivos y que los más pequeños "no tengan contacto con ellos por una cuestión de desarrollo".

Así lo ha explicado el doctor Matías Real, psiquiatra responsable del programa de atención mental infanto-juvenil del Hospital Provincial de Castellón y miembro del equipo que atendió al chico afectado por esta adicción.

Real ha indicado que no había ningún caso publicado en la literatura científica que hubiese necesitado ingreso hospitalario para desintoxicarse del uso de un videojuego.

Este caso, ha agregado, es un adolescente que progresivamente había ido aumentando el tiempo de juego y abandonando actividades de su vida diaria, desde las relaciones sociales y el tiempo con los amigos hasta aspectos de higiene personal (ducharse o cambiarse de ropa) o incluso los hábitos de la alimentación -no salir a comer o cenar con los miembros de la familia-.

Esta actitud, ha explicado el médico, llevaba aparejada "un malestar emocional intenso" para evitar enfrentarse a la realidad, lo que aumentaba todavía más el tiempo de juego.

"Cuando el problema era muy grande llegaba a jugar 18 o 20 horas con dedicación exclusiva", ha señalado Real. En este sentido, ha indicado que, cuando se empezó a limitar la actividad, aunque no se conseguía solucionar el problema, iba mejorando, pero "todo el tiempo que estaba en casa tenía que dedicarlo a las pantallas".

"como si se tratase de una adicción a una sustancia química"

En los momentos más complicados, ha indicado el doctor, "él no era consciente de los problemas que le generaba". "Luego sí, pero no veía la relación entre estar tanto tiempo jugando y el abandono de las otras cosas", ha añadido.

El equipo médico decidió entonces hacer una intervención "como si se tratase de una adicción a una sustancia química" y, para ello, se programó un ingreso que actuase de desintoxicación, en este caso, de las pantallas.

Real ha explicado que un ingreso de estas características permite, durante las semanas iniciales, "hacer un aislamiento del entorno, incluida la conducta-problema -en este caso el juego-". "Después de los primeros días, en los que aumenta el malestar, nos permite ir disminuyendo el tiempo de juego, lo que hace posible un análisis detallado con el paciente", ha agregado.

Se procedió, después, a "una reincorporación progresiva" tras de las primeras semanas de mayor aislamiento para que fuese retomando el contacto con su familia y su entorno hasta conseguir que pudiera volver a su casa. Así, podía sentirse acompañado y seguro, al tiempo que regresaba al hospital para trabajar con él después de un alta, a modo de seguimiento.

Este seguimiento continuó durante unos 8 meses y finalmente se le dio el alta definitiva para que siguiera con su vida en su entorno educativo, tras dejar el tratamiento terapéutico y retomar un uso normalizado de las pantallas, con limitaciones horarias y condiciones.

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