Aumenta el 'ciberbullying' en las aulas ¿Cómo saber si mi hijo es un acosador?: "A veces lo aprenden en casa"

Investigadores valencianos y británicos desarrollan un modelo comunicativo contra el ciberacoso sexual a menores
Menor con una tablet
20M EP

La pandemia por coronavirus ha impuesto una nueva forma de acoso escolar, el 'ciberbullying'. Como los menores han estado alejados de sus compañeros debido a las clases online y a las medidas de distancia social, el acoso escolar se ha reducido a la mitad desde que empezó la pandemia. A cambio, según datos del último informe de la Fundación ANAR y Mutua madrileña ha aumentado el 'ciberbullying', agresiones más psicológicas que físicas, que se producen por la red y, normalmente, en grupo. Una nueva forma de bullying que a los padres les cuesta reconocer y contra la que no saben actuar porque, como dice Pilar García, directora del gabinete de psicólogos de Avanza-psicología: "La tecnología es la asignatura pendiente de los padres".

¿Qué es el cyberbulling?

El primer problema del acoso virtual es que muchos padres, al contrario que sus hijos, no han nacido en la era digital y ni siquiera están familiarizados con el concepto. "Es hacer cosas a través de las redes sociales con el objetivo de dañar psicológicamente a la otra persona, como subir fotos, suplantar la identidad, ridiculizar...Todo de una manera planificada, organizada, recurrente y sistemática", explica la psicóloga.

Hay dos características que hacen este acoso especialmente doloroso para los menores. La primera, es que se trata de una violencia que persigue al pequeño 24 horas al día: "Antiguamente cuando un niño era acosado, llegaba a casa y era un reducto de paz. Ahora están continuamente conectados por lo que el niño está sometido a una prisión", lamenta García.

La segunda es que, como se trata de un acoso que se ejerce a través de redes masivas, estas agresiones se realizan fundamentalmente en grupo. Aunque no todos los alumnos participen de la misma forma, lo normal es que "la violencia la ejerza una persona, la más líder, y el grupo, desde su silencio, mantenga esa conducta", dice la experta. Por eso es tan importante educar a los niños para que al contemplar estas situaciones pasen de testigos a denunciantes.

¿Cómo saber si mi hijo sufre ciberbullyng? 

Hay ciertas banderas rojas a las que los padres deben prestar atención para darse cuenta de que su hijo es víctima de este 'ciberbullying': "Un cambio drástico en el rendimiento escolar, que el niño no tenga ganas de ir al colegiofalta de concentración, aislamiento, irascibilidad en casa, baja confianza, alteraciones del sueño, que no pueda dormir de un tirón...", explica García.

Es importante, dice la psicóloga, que los padres se mantengan "vigilantes", porque si el menor es sometido a este tipo de acoso de forma constante y continuada durante algún tiempo puede llegar a causarles "un problema de salud mental". Entre ellos, "baja autoestima, inseguridad, desconfianza, dificultad para establecer relaciones sociales saludables, trastornos de estados de ánimo, depresión, trastornos alimentarios e, incluso, a la larga, trastornos de la personalidad".

Antes, cuando un niño era acosado, llegaba a casa y era un reducto de paz. Ahora están continuamente conectados y estás sometidos a una prisión"

"Trabajar para que el menor se abra"

Una vez suenan las alertas, es el momento de que el padre o la madre del menor actúe. Y lo primero es "trabajar para que el menor se abra" y cuente su problema, dice García. Se trata de "actuar desde la cordialidad para que el niño se sienta seguro, escuchado, acogido y nunca juzgado".

Además, es importante desterrar las frases acusatorias como "es que te dejas acosar" o "de bueno eres tonto" que tanto se han escuchado tradicionalmente porque, como explica la psicóloga, "toda victima tiene un sentimiento muy grande de culpa, de que ha hecho algo muy mal y ahí tenemos que ser tajantes e intentar convencerles de que lo que les está ocurriendo es porque hay personas que están actuando mal, desde la violencia, que incluso pueden estar cometiendo un delito". 

Es importante acudir al colegio para tratar la situación en conjunto con el profesorado y la dirección del centro de manera que se pueda encontrar una solución lo más rápido posible. Y, si este 'ciberbullying' acaba siendo un problema grave, se debe acudir a un especialista para que trate la salud mental del menor e, incluso, denunciar la situación ante las autoridades. 

¿Y si nuestro hijo es el acosador?

Sin embargo, a estas alturas, muchos expertos creen que es el momento de dejar de poner el foco sobre la víctima y comenzar a ponerlo en el verdugo, de trabajar sobre el niño que está acosando a otro. Para eso, lo primero, es que los padres reconozcan que su hijo puede estar haciendo daño a otro niño, una tarea compleja para muchos progenitores. Primero, porque a algunos padres les cuesta reconocer los defectos de su hijo y, sobre todo "porque ese hijo acosador no tiene unos síntomas tan claros como el acosado", dice Pilar.

"Hay que actuar desde la cordialidad para que el niño se sienta seguro, escuchado, acogido y nunca juzgado".

También hay que tener en cuenta que, "en el entorno familiar de ese menor se pueden dar unas circunstancias que también son de analizar. ¿Por qué ese niño tiene conductas violentas al relacionarse? A veces se debe a que lo ha aprendido así en casa o a entornos disfuncionales donde no ha tenido las necesidades cubiertas", explica García.

Pero lo importante para saber si el niño podría estar haciendo 'bullying' o 'ciberbullying' es "estar vigilante" atendiendo a una serie de señales: "El lenguaje del menor, como se relaciona con su grupo de iguales, si es déspota, si es violento, si tiene un lenguaje agresivo..", enumera la psicóloga.

Unidad entre colegios y padres

También es fundamental que los padres mantengan una comunicación fluida con el centro y que acepten la información que les llega porque, como asegura García, "a veces las familias no aceptan que les digan que su hijo tiene un comportamiento concreto. Prefieren pensar que no, que se ha equivocado el profesor. Por eso es importante estar abiertos a esa información".

Por último, es necesario mantener un vigilancia tecnológica sobre los menores, Ahora, niños muy pequeños cuentan ya con tabletas o teléfonos móviles por lo que hay que intentar poner controles parentales, horarios y límites para evitar que entren en determinados lugares o que acosen a sus compañeros.

"La asignatura pendiente de los padres es la tecnología. Las familias muchas veces no tienen ni las claves de acceso a los teléfonos o tabletas de los menores y no saben lo que sus hijos están haciendo con una herramienta que les puede acercar a todo el conocimiento del mundo pero también a toda la violencia o la pornografía. Para prevenir hay que estar pendientes de donde se mete tu hijo en internet, de con quien se relaciona y de como lo hace", dice la experta.

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