El sueño de la jornada de cuatro días se hace realidad: "Trabajamos a muerte, pero luego tenemos mucho tiempo libre"

Ane Sesma trabaja como cocinera en uno de los restaurante de la cadena La Francachela, que ha implementado la jornada de cuatro días.
Ane Sesma trabaja como cocinera en uno de los restaurante de la cadena La Francachela, que ha implementado la jornada de cuatro días.
Elena Buenavista
Trabajar cuatro días a la semana y tener tres libres sigue siendo, a día de hoy, un anhelo muy lejano para la inmensa mayoría de asalariados en España. Sin embargo, la propuesta ha ido cogiendo fuerza en los últimos años y cada vez más empresas están empezando a incorporarla de forma experimental.
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Trabajar cuatro días a la semana y tener tres libres sigue siendo, a día de hoy, un anhelo muy lejano para la inmensa mayoría de asalariados en España. Sin embargo, la propuesta ha ido cogiendo fuerza en los últimos años y cada vez más empresas están empezando a incorporarla de forma experimental.

La cadena de tiendas de ropa Desigual ha sido la última gran compañía española en anunciar, la semana pasada, que aplicará esta jornada a una parte de su plantilla de oficina, sumándose así a la prueba que realizará también Telefónica. En ambas propuestas, eso sí, trabajar menos horas supondrá también una reducción del salario, lo que las aleja de la idea original: optimizar los tiempos para trabajar menos horas por el mismo sueldo.

"Veremos que esta jornada se hará extensiva por dos motivos: las empresas que se están sumando reciben una enorme publicidad y hay una pujanza muy fuerte por parte de los empleados", declara Claudio Aros, investigador de la OBS Business School. "Las medidas que se han tomado hasta ahora siempre conllevan un sacrificio en el sueldo que los empleados están aceptando".

La jornada laboral de 48 horas se instauró en España hace más de 100 años, tras una larga huelga dirigida por el sindicato CNT en 1919 y que tuvo origen en una empresa eléctrica de propiedad canadiense -lo que dio nombre al movimiento- ubicada en Barcelona. Fue una legislación pionera a nivel mundial sobre una jornada que no fue reducida -a 44 horas semanales- hasta 1976, con la Ley de Relaciones Laborales. En diciembre de 1982, el recién constituido Gobierno socialista de Felipe González anunció la última reducción de la jornada hasta la fecha: la de las 40 horas que oficializaron la jornada semanal de cinco días.

Casi 40 años después, una posible nueva reducción de la jornada laboral ha entrado de nuevo en la agenda política, si bien, por ahora, tan solo en forma de propuestas experimentales y no obligatorias. Unidas Podemos llevó en su programa electoral de las últimas elecciones generales, las de noviembre de 2019, la implantación de una jornada de 34 horas semanales, que, sin embargo, no quedó plasmado en el acuerdo de coalición con el PSOE que configuró el actual Ejecutivo.

El proyecto piloto de Más País

Ha sido Más País, el partido liderado por Íñigo Errejón y que cuenta con tan solo tres diputados, el que ha conseguido abanderar una propuesta de experimento de jornada laboral de cuatro días semanales. En julio de este años, en el marco de las negociaciones de los Presupuestos Generales del Estado, el Gobierno acordó con los errejonistas introducir una partida de 50 millones de euros para financiar un proyecto piloto con empresas que optaran voluntariamente por aplicar esta jornada.

"Queremos tener muchos ejemplos de empresas representativas de distintos sectores en un mismo país y ver qué problemas enfrenta un bar, una tienda o una empresa de software y decidir qué políticas públicas hay que aplicar para ayudar a que se implemente", explica Héctor Tejero, jefe político de Más País en el Congreso y la persona que lleva la negociación del proyecto piloto con el Gobierno.

Como era de esperar, los trabajadores son la parte de la empresa que mejor ve la idea de una jornada semanal de cuatro días. Un estudio del Adecco Institute de febrero de este año, contenía una de las pocas encuestas realizadas sobre la materia en España. A la pregunta de si creían que era posible la implantación de esta jornada a corto plazo en su empresa, un 74% de los empresarios encuestados señalaron que no. Sin embargo, el dato más relevante es que un nada desdeñable 12% sí lo veía posible manteniendo la jornada.

"Es a esas empresas a las que queremos impulsar y ayudar con material informativo", señala Tejero, que, añade, que "cuando haya una cantidad razonable de empresas que apliquen esta jornada, lo justo es que se haga obligatoria".

La ventaja de ser los primeros

La idea del proyecto de Más País es dar un impulso a las empresas que estén pensando en adaptar su forma de funcionar para aplicar esta jornada, cuyas principales ventajas para la compañía son una reducción de gastos, una mayor productividad y un menor impacto medioambiental.

Quienes primero lo adopten cuentan también con el beneficio de atraer a los mejores trabajadores de su sector en busca de unas mejores condiciones laborales y conservar a sus mejores empleados.

"Desde que adoptamos la jornada no hemos parado de recibir currículums", asegura Ana Arroyo, responsable del departamento de recursos humanos de Software del Sol, una empresa jienense con una plantilla de 180 trabajadores que fue la primera en España en adoptar la jornada de cuatro días sin reducción de salario.

"Nuestra facturación ha aumentado y el absentismo se ha visto reducido casi un 28%, son indicadores muy buenos que nos hacen ver que por ahora la decisión fue acertada porque hemos ganado compromiso, retención y captación de talento", añade Arroyo.

Por último, se trata también de una cuestión de imagen. Para el investigador Claudio Aros "las conclusiones que ha extraído Software Del Sol sobre el bienestar de sus empleados son aún precipitadas" y, en su opinión, se trata sobre todo de "una campaña publicitaria".

Tecnología en todos los sectores

En una empresa de Software o una oficina, la introducción de innovaciones tecnológicas para optimizar el tiempo y producir lo mismo o más en menos horas parece un camino relativamente directo. En otros sectores, como la hostelería, la solución no parece tan evidente.

"Eso se piensa porque tenemos muy estigmatizada la hostelería, pero al final es la misma lógica que cualquier otra empresa. Donde hay más innovación y tecnología podemos reducir la jornada laboral siendo más productivos", explica María Alvarez, propietaria de la cadena de restaurantes La Francachela en Madrid.

Una de las claves para poder adoptar la jornada de cuatro días en sus restaurantes ha sido incorporar los pedidos por Whatsapp para ahorrar el servicio en mesa. "Lo que hemos hecho es meterle tecnología al negocio no para sustituir a los trabajadores sino para mejorar las condiciones de los trabajadores y la productividad de la empresa”.

María Alvarez, propietaria de la cadena de restaurantes La Francachela en Madrid.
María Alvarez, propietaria de la cadena de restaurantes La Francachela en Madrid.
Elena Buenavista
"Lo que hemos hecho es meterle tecnología al negocio no para sustituir a los trabajadores sino para mejorar las condiciones de los trabajadores y la productividad de la empresa”.

Los trabajadores, por su parte, han recibido con entusiasmo la medida: "Ahora es verdad que trabajas un poquito más. Trabajas cuatro días a muerte pero luego tienes tres días de tiempo libre para descansar y para hacer tus cosas", declara Ane Sesma, una cocinera de uno de los restaurantes de La Francachela.

La 'start-up' Monei, dirigida por Alex Saiz, quiso precisamente poner el foco en sus 10 trabajadores a la hora de hacer una prueba con esta jornada este verano. "Lo que tiene valor en una empresa tecnológica es la generación de ideas y la ejecución de trabajo que no es puramente productivo, es más importante fomentar la creatividad y la felicidad y tranquilidad del empleado y que esto revierta en mayor productividad de la empresa", defiende Saiz.

Un cambio en los valores

Por ahora, la jornada de 32 horas sigue siendo más un proyecto experimental que una propuesta con posibilidad de hacerse extensiva. Prácticamente nadie se atreve a proponer su implantación obligatoria por el momento y todo se fía a la buena intención de las empresas. Una buena fe que se busca potenciar con fondos públicos.

"Si no es obligatoria, las empresas lo harán de forma parcial porque tiene mucho de marketing. Se tiene que legislar”, considera Claudio Aros, de OBS. En España, la patronal CEOE no ha establecido una postura oficial, aunque fuentes de esta organización admiten que la idea no entusiasma demasiado a los empresarios.

Hasta la fecha, una de las únicas experiencias históricas en las que se legisló una jornada de menos de 40 horas fue en Francia, en 1998. El balance no fue muy positivo, probablemente porque la medida no estuvo bien diseñada ni planificada, pero la cuestión es que, hoy en día, no es un referente para nadie.

Sin embargo, las nuevas tendencias y el cambio de mentalidad y los valores, más orientados hacia un disfrute del tiempo libre que hacia la acumulación de capital, son los argumentos más sólidos para defender que esta jornada acabará imponiéndose.

"Todo el mundo quiere una mejor calidad de vida que pasa por trabajar menos, también porque los empleos no están siendo satisfactorios", opina Aros, que pronostica que "la gente lo pedirá constantemente y se acabarán reduciendo muchos puestos laborales, pero ocurrirá poco a poco".

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