La NASA quiere volver a Venus en 2026, pero... ¿qué buscan realmente allí?

Imagen de archivo de la atmósfera de Venus
Imagen de archivo de la atmósfera de Venus
NASA

A diferencia de lo que ocurre con Marte, el planeta rojo, Venus es aún un gran desconocido pese a ser el más cercano a la Tierra. Las misiones espaciales a Venus -el equivalente romano de Afrodita, la diosa griega del amor, la belleza y la fertilidad- han sido limitadas a lo largo de la historia. No obstante, sí se sabe que es bastante similar a nuestro planeta en términos de tamaño, masa y composición, pero su densa atmósfera de carbono elevan su temperatura haciendo de su superficie un "infierno". 

Es por ello que la NASA ha decidido ahondar en su conocimiento sobre Venus a través de dos misiones hermanas, Davinci+ y Veritas, que tratarán de arrojar luz sobre el misterio de por qué se convirtió en un "mundo infernal", según explicó durante la presentación de esta nueva exploración espacial el administrador de la NASA, Bill Nelson.

Hasta el momento, Marte ha copado gran parte del protagonismo en la investigación de los planetas del Sistema Solar -sobre todo desde la NASA- en parte porque se sabe que el planeta rojo fue habitable (es decir, que tuvo agua líquida en la superficie). En ese sentido, según explica a 20minutos el astrofísico y divulgador científico Daniel Marín, este podría ser también uno de los motivos por los que la comunidad científica vuelve a poner los ojos en Venus. 

"Aunque ahora es un infierno, quizás en el pasado no lo fue", explica el astrofísico, que subraya que "hay teorías que dicen que Venus fue habitable hasta hace 'solo' mil millones de años". "Si eso es verdad, significa que Venus fue habitable durante mucho más tiempo que Marte y es un planeta más grande, es decir, que quizás pudo surgir vida en Venus", añade el divulgador científico, lo que podría implicar que "durante la mayor parte de la historia del sistema solar pudo haber dos planetas habitables, la Tierra y Venus". Esta es una de las razones que explican este interés renovado en el planeta vecino y que también podría explicar por qué la NASA pondrá en marcha las misiones Davinci y Veritas.

¿Qué es una misión, cómo se lleva a cabo y para qué servirán estas dos?

Ambas misiones son independientes, no obstante, el administrador de la NASA explicó durante su presentación que Davinci y Veritas son complementarias: una estudiará la atmósfera y otra la topografía, con el fin de obtener una visión global de este planeta. El objetivo de Davinci será comprender el origen de esa densa atmósfera, cómo ha evolucionado con el paso del tiempo y en qué difiere de las atmósferas de la Tierra y de Marte. Además, también tratará de revelar su historia volcánica, así como la historia de su agua, indicio de habitabilidad.

Su labor realizando "mediciones in situ de la composición de la atmósfera", podrá traer grandes aportaciones para "reconstruir la historia de Venus", según explica Marin a 20minutos. Además de que "sobrevivir a la superficie sea un problema", debido a sus altas temperaturas, según el divulgador "es más interesante analizar el perfil de la atmósfera que sólo la superficie", porque existen diversos elementos como "los isótopos de gases nobles, los isótopos de oxígeno, de nitrógeno, y de otros elementos para reconstruir esa historia". 

"Medir 'in situ' la composición atmosférica ayudará a reconstruir la historia de Venus"

Por su parte, Veritas utilizará, según puntualizó la NASA, un complejo y novedoso sistema de radar para crear mapas 3D mientras orbita alrededor del planeta. También usará "un espectrómetro de infrarrojo para averiguar de qué está hecha la superficie", explicó Nelson. Este nuevo mapa en alta resolución será de gran utilidad para la comunidad científica, según explica Marín, "ya que desde los años 80 no se hacía ningún mapa de la superficie". 

Según explica Marín, estas dos misiones se engloban bajo los programas Discovery, el tipo de misión de la NASA más "asequible". Los otros dos tipos son las 'New Frontiers' y las misiones 'flagship', de mayor envergadura y, por consecuente, más elevado presupuesto. Las Discovery suelen tener una dotación presupuestaria de unos 450 a 500 millones de dólares y, tal como explica Marín, se llevan a cabo a propuesta de un grupo de investigadores y con el beneplácito de la agencia espacial estadounidense. En esta ocasión, la NASA ha escogido las propuestas de Veritas y Davinci, que competían con otras dos misiones espaciales, "una para estudiar Ío, la luna de Júpiter, y la otra para explorar Tritón, la mayor luna de Neptuno", subraya el divulgador. Una elección que explica el interés creciente sobre los entresijos que guarda esta tierra 'gemela' a la nuestra que es Venus.

¿Qué condiciones tiene Venus? ¿Podría llegar allí una misión tripulada?

Su superficie es considerada un "mundo infernal". Es el segundo planeta del sistema solar en orden de distancia desde el Sol, y es el sexto en cuanto a tamaño, con un diámetro que alcanza los 12,104 km.

Además, Venus es un planeta similar a la Tierra en tamaño, masa y composición, pero su atmósfera de carbono es muy densa, lo que provoca temperaturas que superan los 480 grados centígrados (900 Farenheit) en la superficie, donde la presión atmosférica es 92 veces mayor que en nuestro planeta. Estas condiciones dificultan su estudio porque, según subraya Marín, "aunque se logre aterrizar en Venus, que no, es especialmente complejo -de hecho, casi es más sencillo aterrizar en Venus que en Marte- la nave no va a sobrevivir más allá de unas pocas horas", explica el divulgador. 

Si bien es cierto, como subraya el astrofísico, que "la sonda soviética Venera llegó a la superficie y transmitió fotos, incluso fotos a color", esta experiencia data de los años 80 y "desde entonces no ha vuelto a posarse ninguna cápsula en la superficie", en parte debido a las condiciones de temperatura y presión atmosférica. 

Esto también descarta la posibilidad de que las agencias espaciales pongan en marcha "una misión tripulada a la superficie de Venus", explica Marín, o "por lo menos, con la tecnología actual", matiza. 

¿Qué podemos aprender de Venus a través de Davinci y Veritas?

Del estudio de Venus se pueden extraer conclusiones que podrían ayudar a entender mejor ciertos fenómenos que tienen lugar en la Tierra. Por ejemplo, "sabemos que tiene un efecto invernadero descontrolado", indica el astrofísico, y "estudiando Venus comprendemos mejor el efecto invernadero que tiene lugar en la Tierra", aclara.

"Sabemos que la Tierra no se va a convertir en Venus", aclara Marín, porque tiene una gran diferencia: su cercanía al Sol. No obstante, las nuevas sondas que quiere enviar la NASA pueden arrojar luz sobre "cuándo se convirtió en el infierno que es ahora", se podrían extraer conclusiones sobre si tuvo agua líquida en su superficie y cuándo y si, junto con la Tierra, fue "durante la mayor parte de la historia del sistema solar" otro planeta habitable.

El hallazgo de la fosfina y los indicios de vida en Venus

Esta es otra de las grandes incógnitas que rodean a este planeta de superficie 'infernal'. El pasado mes de septiembre, un grupo de astrónomos europeo y estadounidense dio con posibles indicios de vida en Venus, un hallazgo que apunta a trazas de fosfina en las nubes del planeta en mayor cuantía de lo esperado y que podría haber sido liberado por organismos aéreos microbianos.

La líder del equipo de investigación que dio con este hallazgo, publicado en Nature Astronomy, la profesora de Astronomía de la Universidad de Cardiff, Jane Greaves, calificaba de "sorprendente que se pueda encontrar vida rodeada de ese ácido" (la fosfina). El ácido en cuestión se detectó a unos 45 kilómetros por encima de la superficie, en las nubes altas de su atmósfera, donde las temperaturas son más agradables y pueden rondar los 30 grados. Es por ello que los astrónomos que llevaron a cabo esta investigación no encuentran otra explicación que no sea la presencia de vida en Venus.

La herencia de las otras misiones al 'planeta infernal'

Durante los últimos años, este 'planeta infernal' que es Venus ha sido un gran olvidado en términos de exploraciones espaciales con respecto a Marte. Muestra de ello es que la NASA envió su última misión para estudiar su superficie en 1989. La nave espacial Magellan fue la encargada de recabar información sobre la geología del planeta. No obstante, la tecnología de hace más de 30 años hace que "muchos detalles no se pueden estudiar, porque el mapa no tiene la suficiente resolución", lamenta Marín.

Imagen de la superficie de Venus captada hace más de 30 años por la NASA.
Imagen captada por la nave espacial Magellan, hace 30 años.
JPL-NASA

Sin embargo, según destaca el equipo del Jet Propulsion Laboratory (JPL) de la NASA, tras cuatro años en la órbita consiguió cartografiar alrededor del 98% de su superficie y obtuvo información sobre su gravedad, un importante hallazgo para la época que ahora, y gracias a Veritas, se podrá actualizar "para poder discriminar esos modelos" que requieren de una alta resolución, subraya Marín.

La URSS, por su parte, consiguió incluso tocar este suelo infernal con su sonda Venera en la década de los 70, pero la aeronave no logró sobrevivir mucho tiempo debido a las duras condiciones.

La Estación Espacial Europea (ESA) sí exploró el planeta vecino a la Tierra en el pasado reciente. La sonda espacial Venus Express llegó al referido "planeta infernal" en 2006 y estuvo realizando observaciones científicas hasta 2014. Según explicó al fin de la misión el científico del proyecto Venus Express para la ESA, Håkan Svedhem, la experiencia proporcionó más información a lo que se sabía de Venus, y permitió "determinar los efectos de la resistencia atmosférica sobre el satélite, y estudiar cómo varía la densidad de la atmósfera a pequeña y a gran escala". 

La más reciente es la misión Akatsuki que desde el año 2015 tiene la Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón (JAXA) con el objetivo de dar respuesta a los muchos interrogantes y misterios que aún quedan por resolver sobre el planeta más cercano a la Tierra en dirección al Sol.

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