Los expertos explican los positivos de personas vacunadas: ¿Por qué suceden? ¿Habrá cada vez más? ¿Son graves?

  • Residencias y hospitales donde ya se ha administrado la vacuna registran positivos por Covid.
  • Esos casos son leves precisamente gracias a la vacunación, aunque los expertos llaman a no bajar la guardia.
La inoculación de la segunda dosis a las personas mayores de la Residencia 'Javalambre' de Teruel se realiza este martes.
La inoculación de la segunda dosis a las personas mayores de la Residencia 'Javalambre' de Teruel se realiza este martes.
DGA.

La vacunación en residencias de ancianos está registrando un éxito en forma de acusadísimo descenso en el número de fallecimientos. En estos centros, que el año pasado se llevaron la peor parta de la pandemia, así como en los hospitales y lugares de trabajo de personal sanitario de primera línea, se da por concluido el proceso de inmunización. Sin embargo, en las últimas semanas han surgido casos de coronavirus entre ancianos o sanitarios que ya tenían las dos dosis puestas de Pfizer o Moderna, lo que ha hecho surgir dudas y preguntas: ¿Son normales estos positivos? ¿Por qué suceden?

Los expertos consultados por 20minutos advierten de que las infecciones de personas ya vacunadas no pueden descartarse totalmente, puesto que, aunque muy elevada, la efectividad de las vacunas no es total. Además, y a medida que avance el proceso de vacunación entre la población general y con vacunas que ofrecen una cobertura un poco inferior a las de ARN-mensajero, la cantidad de personas en las que la vacuna no surte sus efectos aumentará. Por tanto, sostienen, habrá que mantener medidas como la distancia social o la mascarilla hasta que se alcance la añorada inmunidad de grupo.

"Sabemos que a un 5% de la gente le puede pasar eso, nadie ha dicho que la efectividad sea de un 100%", explica Rafael Ortí, presidente de la Sociedad Española de Medicina Preventiva Salud Pública e Higiene (Sempsph) y Jefe del Servicio de Medicina Preventiva del Hospital Clínico de Valencia, preguntado por los positivos entre personas vacunadas con las dos dosis en residencias y hospitales. "La eficacia es del 90% o más, que es mucho más que la eficacia de la vacuna de la gripe, aunque esto significa que estamos ante la perfección absoluta", tercia el epidemiólogo y exjefe del Servicio de Epidemiologia de la Agencia de Salud Pública de Barcelona, Joan Caylà.

Uno de los casos más llamativos de las últimas semanas se produjo en una residencia de Langreo (Asturias), donde a finales de febrero se confirmaron ocho positivos, pese a que todos ellos tenían las dos dosis de la vacuna puesta. Semanas después, en una residencia de Mallorca fueron otros seis ancianos, cinco de ellos con las dos dosis y otro más con solo una. En el ámbito sanitario, también se han detectado positivos entre profesionales sanitarios en los hospitales de La Candelaria, en Tenerife, o en de Santa María, en Bilbao.

Pero no solo son residencias u hospitales. La infección de una persona vacunada alcanzó una dimensión mundial al saberse que el presidente de Argentina, Alberto Fernández, dio positivo tras haber recibido la vacuna Sputnik.

En el Gobierno, los raros contagios entre población vacunada también se dan por descontados y se observan sin gran preocupación. El director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), Fernando Simón, que es algo que "sucede con todas la vacunas", pero descartó que afecte a su eficacia ni a la "progresión" del proceso de vacunación

Las posibles causas

Ante estos casos, Ortí advierte de que las causas pueden ser varias, desde una reinfección, poco probable, a una persistencia del virus, en estado larvado, en las mucosas, que podría activarse ante una caída de defensas y que tiene poca carga vírica. En el caso de las residencias, apunta a que el virus pudo llegar desde fuera de las residencias, por medio de personas que la visitan. En cualquier caso, y aunque advierte de que un centro no puede considerarse totalmente libre de riesgo de contagio aunque todos los residentes y trabajadores estén vacunados, insiste en que la vacunación implica una "reducción muy importante del riesgo de transmisión".

El experto también subraya la necesidad de mantener los controles, algo que en el caso de la residencia de Mallorca fue lo que llevó a detectar los contagios. Según explican en el Gobierno balear, todos los mayores afectados eran asintómaticos y el motivo por el que se les diagnosticó fue porque desde que fueron vacunados se les hacen controles periódicos cada 15 días. 

Tampoco en la residencia de Langreo los positivos han revestido gravedad, lo que constituye otra de las grandes diferencias de los contagios antes o después de la vacuna: mientras que el año pasado probablemente se habrían producido fallecidos en un brote de estas características, en esta ocasión, solo un anciano de los afectados en Asturias y en Mallorca tuvo que ser hospitalizado.

Caylà explica que, aun con un 95% de efectividad, las vacunas no son "la perfección absoluta" y que "un pequeño porcentaje de gente puede sufrir la infección". "Puede pasar, se ha visto con otras vacunas", como la del sarampión, prácticamente erradicado en España pero que en otros países ha dado casos de infección de vacunados.

Vacunación generalizada

Aunque los expertos consideran que estos casos están dentro de lo normal, el número de personas afectadas por el porcentaje de efectividad que no cubren las vacunas podría crecer en los próximos meses, ya que cada vez habrá más población vacunada y también porque se emplearán sueros con menos efectividad, como el AstraZeneca, que evita en un 70% los contagios. Ortí, en todo caso, apunta que incluso estas vacunas evitan la mortalidad al 100%.

Ortí y Caylà discrepan sobre si una persona vacunada y que da positivo puede contagiar. Un estudio realizado en Israel -uno de los países a la cabeza de la vacunación- indica que no, pero también es cierto que estas personas portan una determinada carga viral, aunque sea baja. "Puede generar una sensación de seguridad y que una persona piense 'me acaban de vacunar, fantástico, hago vida normal", dice Caylá, que pide "ser conscientes de que no estaremos inmunizados hasta dentro de un tiempo".

A pesar de la vacunación y siendo precavidos ante la llegada de cepas para que no bloqueen las vacunas, la única manera de evitar que el porcentaje no cubierto por la efectividad sea un agujero por donde vuelva a colarse el virus se que mantengamos durante meses todavía precauciones como la distancia física o el uso de mascarillas. Todo, hasta que alcancemos la ansiada inmunidad de grupo, que se alcanza con el 70% de la población y que, si se cumplen los planes del Gobierno, llegaría a finales de agosto.

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