Colocan un panel solar en el espacio con el objetivo de transmitir energía a cualquier parte de la Tierra

Simulación de la transmisión de energía desde el panel solar a la Tierra.
Simulación de la transmisión de energía desde el panel solar a la Tierra.
US NAVAL RESEARCH

La energía solar a partir de paneles se ha desarrollado enormemente en los últimos años, especialmente en la búsqueda de energía limpias. Sin embargo, había una utilidad que no se conocía hasta la fecha. Y es que desde el Pentágono en Estados Unidos han logrado probar con éxito un panel solar del tamaño de una caja de pizza en el espacio, en lo que es un prototipo para enviar electricidad desde el espacio a cualquier punto de la Tierra en el futuro. 

La placa solar ha recibido el nombre de Módulo de Antena de Radiofrecuencia Fotovoltaica (PRAM) y fue lanzado por primera vez en el mes de mayo de 2020. Está controlado por un dron no tripulado y tiene como objetivo aprovechar la luz del sol y convertirla en electricidad, mientras el dron va girando alrededor de la Tierra cada 90 minutos. 

Una de las principales ventajas que presenta esta placa solar frente a las que se pueden colocar en la Tierra, es la llamada luz azul. Este tipo de luz es la que provoca que se vea el cielo con el tono celeste habitual, ya que no atraviesa la atmósfera. Así, los paneles en el espacio absorben la luz azul junto así como el resto de luces y hacen que sea de mayor utilidad. "Estamos obteniendo una tonelada de luz solar adicional en el espacio solo por eso", dijo Paul Jaffe, un co-desarrollador del proyecto.

La investigación sigue en marcha y se prevé que se instalen hasta 12 paneles solares como el actual, para continuar con el proyecto. El objetivo de cara al futuro es formar una red de redes de gran tamaño capaz de abastecer a cualquier punto de la Tierra. "Algunas visiones tienen un espacio solar equivalente o superior a las plantas de energía más grandes de la actualidad (varios gigavatios), por lo que es suficiente para una ciudad", apuntó Jaffe.

A pesar de que todavía no se ha logrado enviar esa energía directamente a la Tierra, ya tienen la tecnología que necesitarían preparada. Consiste en un proyecto en el que se construirían varias antenas de gran tamaño de ancho, con el objetivo de emitir microondas que se convertirían en electricidad sin combustible capaz de llegar a todos los rincones del mundo. 

"La ventaja única que tienen los satélites de energía solar sobre cualquier otra fuente de energía es esta transmisibilidad global", apuntó Jaffe. "Puede enviar energía a Chicago y una fracción de segundo después, si es necesario, enviarla a Londres o Brasilia", concluyó el experto, según apunta la CNN

El proyecto lo han financiado y desarrollado desde el Pentágono, el Fondo de Mejora de la Capacidad de Energía Operacional (OECIF) y el Laboratorio de Investigación Naval de Estados Unidos en Washington. Las investigaciones siguen su curso y creen que pueden hacer realidad este proyecto. 

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