Marta López: sobreviviendo a su fusible fundido

La exconcursante de 'Gran Hermano 2' Marta López.
La exconcursante de 'GH 2', Marta López.
GTRES

No cabe duda de que Marta López fue la protagonista (in) voluntaria del confinamiento. La deslealtad televisada de su novio, Alfonso Merlos, con una joven periodista puso color a las tardes grises del encierro con un ruido morboso que ya suena lejano. Marta, que deambulaba por el alambre invisible del desinterés, encontró la excusa perfecta para su cuestionada continuidad en los medios.

El paseo de Alexia Rivas semidesnuda durante una videollamada de su todavía novio, convirtió a la exgranhermana en el tema recurrente de los programas que, gracias a ella, escalaron varios puntos de share y la convirtieron en estrella. El culebrón libidinoso fue motivo de debate (incluso político) en un momento en el que la sequía informativa había hecho frenar en seco las tertulias corazoneras.

Por un instante, Marta había vuelto a conseguir la repercusión de aquellos días posteriores a su expulsión de la segunda edición de Gran Hermano. Tanta exposición le hizo viajar a los años de las colaboraciones sanguinolentas en las Crónicas marcianas de Javier Sardà o a sus risas flojas en los corrillos de María Teresa Campos. La jugada fue maestra.

Tanto interés propició que la colaboradora firmara sendos contratos con dos de las productoras audiovisuales más importantes del sector, engarzando polémicas por valor de más de 150.000 euros. Una carrera meteórica que acabó de forma abrupta sólo cuatro meses después de que saltara el escándalo.

El pasado mes de agosto, tras confirmarse su contagio por coronavirus, Mediaset decidía romper cualquier tipo de colaboración al considerar que el contagio fue debido a su conducta irresponsable. La filtración de unas imágenes en las que Marta disfrutaba de una fiesta sin adoptar las medidas de protección fueron suficientes para un despido fulminante que llegó después de poner en cuarentena a presentadores y colaboradores a los que, al parecer, había ocultado su situación. De tenerlo todo pasó a no tener nada en cuestión de minutos.

No es la primera vez que lo pierde todo. Arriesgada y emprendedora, tras salir de la casa de cristal de Mercedes Milá, abrió dos franquicias de vestidos de novia en Talavera de la Reina (Toledo) que cerraron poco tiempo después.

De familia adinerada -y con negocios relacionados con el Atlético de Madrid-, Marta también fracasó cuando decidió probar suerte abriendo una discoteca en el que el mayor reclamo era su presencia. Desde 2018 gestiona una empresa de catering que afronta sus días más aciagos tras las constantes cancelaciones que se han producido debido a la pandemia.

Madre de tres hijos, su vida sentimental tampoco ha estado exenta de polémica. El coqueteo que mantuvo con el cantante Coyote Dax en un concurso de telerrealidad provocó una crisis con su marido, el futbolista Jorge Cabeza, con quien rompió definitivamente en 2013. Tampoco cuajó su relación con el empresario extremeño Javier Fernández, con quien tuvo a su tercer retoño.

Enamoradiza y creyente, pocos días antes de que conociéramos su final en Telecinco, Marta hizo público un romance con el extronista Efrén Reyero. Una relación puesta en entredicho que, en cualquier caso, podría ser su mayor bálsamo en una época que se avecina convulsa.

Su otro apoyo, él también televisivo Kiko Hernández, tampoco la dejará caer, pues ambos han demostrado tener una amistad férrea que también abraza al resto de familiares. ¿Será Kiko el que ayude a su amiga a (re) abrir la puerta de Telecinco?

De momento Marta ya ha confirmado que está organizando el lanzamiento de una nueva aplicación para el ligoteo nacional, en la que también habrá tiempo para los encuentros y los planes divertidos.

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