Sánchez pide otra prórroga del estado de alarma para iniciar una desescalada "gradual y segura" a finales de mayo

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante su intervención en la sesión de control al ejecutivo celebrada este miércoles en el Congreso.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante su intervención en la sesión de control al ejecutivo celebrada este miércoles en el Congreso.
EFE
Pedro Sánchez no quiere entrar en ningún tipo de polémica, asegura que él está en "modo diálogo". "Entre la confrontación y la división, y la escucha y el acuerdo, pues apuesta por las escucha y el acuerdo", ha asegurado el presidente del Gobierno en el debate de la prórroga del estado de alarma.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha pedido este miércoles al Congreso una tercera prórroga del estado de alarma hasta el  9 de mayo. Incluye la primera medida de alivio del confinamiento para que los menores de 14 años puedan salir a pasear y Sánchez no ha descartado que pueda haber otras aperturas antes de que termine el nuevo plazo de 15 días. Aunque ha subrayado que mantener el estado de alarma es “necesario” para seguir “combatiendo” al coronavirus, el presidente ha puesto también la vista en la segunda mitad de mayo, cuando el Gobierno espera que se inicie la siguiente fase, la “desescalada”.

Sánchez ha comparecido ante un Pleno nuevamente casi vacío horas después de la polémica jornada que vivió ayer su Ejecutivo, a cuenta de la rectificación sobre la forma en la que los niños podrán salir a la calle. Primero solo para acompañar a sus padres a la compra o al banco. Finalmente, como reclamó toda la oposición en bloque e incluso Unidas Podemos dentro de la coalición, para pasear. Por eso, una de sus primeras palabras ha sido para intentar justificar el embrollo. “Es verdad que pecamos de prudencia, nuestros hijos e hijas lo son todo”, se ha explicado el presidente, que ha asegurado que tanto su comité científico como los psicólogos infantiles recomendaron “máxima cautela” y “paseos controlados”.

Prudente optimismo

A pesar de este alivió, el primero, Sánchez ha mantenido ante los grupos que votarán la prórroga que mantener el estado de alarma sigue siendo “necesario” para combatir el virus, porque “hemos superado el momento crítico”, ha dicho, “pero no podemos dejar la guardia”. Aún así, ha apuntado que es la tercera extensión “pero es la primera vez que puedo hacerlo con un escenario de futuro prudentemente optimista”, ha dicho Sánchez. Si así lo permite la evolución de la pandemia, en las próximas semanas podrían autorizarse otras medidas de relajamiento del confinamiento.

Sánchez ha insistido en el Congreso que estos planes de salida de la emergencia sanitaria deben sustentarse con un gran acuerdo político dentro de España, que este miércoles ha ofrecido “gobierne quien gobierne” y “con todas sus consecuencias”. También en la UE, que espera que este jueves dé finalmente luz verde a los recursos económicos necesarios para acometer la “reconstrucción”. Sánchez ha esperado que en el Consejo Europeo de este jueves prevalezca su propuesta para crear un fondo de 1,5 billones para ayudar a los países más afectados por la pandemia.

Sobre el control de la pandemia, el presidente ha dibujado un “horizonte en dos fases a lo largo de las próximas semanas y la segunda mitad de mayo” en las que “las reglas irán variando para adaptarse”. “Si va reduciéndose el peligro, se irán modificando el estado de alarma”, ha avanzado Sánchez, que ha mantenido que cada movimiento deberá esta avalado por una mejora de la situación porque “debemos evitar los pasos en falso”.

“Habrá avances en función de cuál sea el comportamiento del virus”, ha insistido el presidente, "y siempre con la misma premisa de proteger a la ciudadanía y mantener a salvo el sistema de salud para una desescalada gradual y segura". 

Estos avances podrían empezar a producirse durante el estado de alarma antes de la fase que continuará después, con el final del desconfinamiento general. Sánchez espera que “a mitad de mayo” pueda empezar la desescalada, pero este miércoles ha señalado que para ello deberán darse las condiciones que ha fijado la OMS en seis criterios que el Gobierno piensa seguir, algunos de los cuales todavía aparecen lejanos en el horizonte.

Condiciones para la desescalda

Según ha dicho, para que empiece la “desescalada" la transmión del virus deberá estar “controlada”, “identificadas las personas infectadas” y el sistema de salud deberá “estar en condiciones de detectar mediante tests cada nuevo caso” y trazar a personas en contacto con él. También deberán estar “bajo control total” los lugares con más riesgo de infección, los centros hospitalarios y las residencias de mayores, y deberá haberse puesto en pie un “sistema de control de personas procedentes de otras zonas para evitar contagios importados”.

Para iniciar la desescalda el Gobierno también quiere tener “medidas estrictas preventivas” en centros de trabajo y centros educativos y que la población “disponga de información completa” de las medidas de higiene y distanciamiento social, que es prácticamente el único requisito que Sánchez ha podido garantizar este miércoles, gracias a un comportamiento de los ciudadanos que “está siendo ejemplar”.

Sobre el resto, el presidente ha admitido que España aún “camina en la dirección para lograr”controlar el virus en todo el país, que ya se están distribuyendo millones de tests y tests rápidos a las comunidades, negocia con empresarios y sindicatos medidas de seguridad laboral y trabaja “a nivel nacional e internacional” para implantar un sistema de control de personas.

Acuerdo "gobierne quien gobierne"

Según los planes para iniciar la desescalada a mitad de mayo, el Gobierno aún tendría dos semanas y medias para avanzar en estos aspectos, que Sánchez ha esperado que se acompañen de un acuerdo de “unidad” política entre los partidos pero también entre gobiernos autónomos y ayuntamientos, que han quedado fuera de la solución acordada con el PP para buscar un pacto postCovid-19 en una comisión parlamentaria. También ha llamado a un pacto en la UE para dotar a la tarea de “reconstrucción” de los recursos económicos necesarios. Todo esto, según su planteamiento, debería ver la luz ya en el mes de junio.

En el plano nacional, Sánchez ha dicho que "la reconstrucción no solo apremia a nivel nacional. Debemos incorporar el espíritu de unidad y trabajo en común en cada CC.AA, en cada Ayuntamiento". Por eso, ha dicho "sí a los acuerdos de reconstrucción. Sin reservas; en cada lugar; en cada administración; gobierne quien gobierne"

Sánchez ha planteado unos “Acuerdos de Reconstrucción" también con comunidades y ayuntamientos tras terminar este lunes su ronda de entrevistas con los líderes y portavoces de los partidos del Congreso en su intento por crear una ‘Mesa de Reconstrucción Social y Económica’ que finalmente será una comisión parlamentaria de la que se desconoce el funcionamiento y que el PP aspira a presidir.

De este formato final han quedado excluidos gobiernos autonómicos y municipales, con los que Sánchez mantendrá el contacto semana y quincenal por medio de conferencias de presidentes y de encuentros en la FEMP. También empresarios y sindicatos, con los que el presidente volverá a reunirse este jueves.

En todo caso, este jueves ha insistido en el Congreso en un acuerdo que agrupe a todos. “Cada enfrentamiento, cada retraso que asumamos por otras causas e intereses será un lastre con el que cargaremos años”, ha advertido.

Fondo de 1,5 billones

En el plano europeo, Sánchez ha urgido a la UE a tener listo “el 1 de junio como muy tarde” los fondos e instrumentos financieros que acordó el Eurogrupo el 9 de abril -un fondo de 540.000 millones del Fondo Europeo de Rescate o un fondo para el desempleo- y a apoyar la propuesta del Gobierno español para crear un “fondo de recuperación” de 1,5 billones de euros respaldado con deuda perpetua vinculada a los Presupuestos de la UE, que podría financiarlo mediante nuevos impuestos netamente comunitarios, como al CO2 en frontera o a las transacciones financieras.

Según ha defendido, serán a fondo perdido en lugar de préstamos reembolsables que “agravarían” el pasivo de los países, servirán también para financiar políticas “clave” como la digitalización, la transición ecológica o la ciencia y España sería uno de sus grandes beneficiarios porque se distribuirán entre los Estados miembros “atendiendo al impacto social y económico”.

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