Expertos alertan del paso de ludópatas de la sala al juego 'online' por el encierro y de la adicción al videojuego en niños

  •  Lo avisa la entidad Acencas, pionera en tratar a adictos al juego en Cataluña, y que ahora lo hace en línea,
  • "Los que se han pasado al 'online' por estar encerrados han descubierto una vía nueva", admite su presidente.
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La ludopatía suele empezar cinco años después de empezar a jugar
La ludopatía suele empezar cinco años después de empezar a jugar
ISTOCK - Archivo

Entre los adictos al juego, el estado de confinamiento por la alarma sanitaria del coronavirus implica varios peligros. Primero, el de recaída en su adicción,  a pesar de que los salones de apuestas, bingos y casinos físicos estén cerrados. Y después, el paso al juego online, que está al alcance fácilmente desde sus móviles y ordenadores. 

Las estadísticas que maneja la Dirección General de la Ordenación del Juego aseguran que el 0,9% de la población española ha sufrido alguna vez un episodio de ludopatía, unos 4,2 millones de personas. En Cataluña, se calcula que un 0,4%, unas 20.000 personas, han pasado o pasan por este mismo problema. 

La Associació Catalana d'Adiccions Socials Acencas lleva 32 años trabajando en la rehabilitación de estos adictos. Nació de la propia patología de su fundador y presidente, Francesc Perendreu, que cayó en este pozo siendo un adolescente de 19 años y que pudo salir de su 'enganche' a las máquinas tragaperras gracias a la lucha de su madre, que le llevó a tratarse al Hospital Clínic. Tuvo la suerte de entrar junto con otro chico a un programa experimental de la unidad de Psicología que le permitió salir y convertirse en monitor especializado en toxicomanías. 

Desde entonces, Acencas ha tratado a 4.500 personas de las que un 65% ha logrado rehabilitarse no solo de la adicción al juego. También de las adicciones al sexo, al trabajo, al ejercicio físico o a las compras tecnológicas en el caso de los hombres y a las compras, las redes sociales, el tarot, la alimentación o la afectiva en el de las mujeres. 

A raíz de que comenzara el confinamiento, el pasado 13 de marzo, la entidad ha trasladado su actividad presencial a la vía telemática y por primera vez realizan las terapias desde grupos de WhatsApp y por videollamadas vía Skype. Siguen tratando a los mismos pacientes que antes del encierro divididos en tres grupos: 6 mujeres maltratadas y con adicción afectiva, 16 multiadictos al sexo, los videojuegos y/o el juego y una decena de ludópatas. Dos de estos pacientes "han recaído" desde que se decretó el estado de alarma. 

Consultas de padres preocupados por los videojuegos

Pero Perendreu alerta de la entrada de casi una decena de consultas nuevas de padres preocupados por la posible adicción a los videojuegos por parte de sus hijos menores, que han visto potenciada como consecuencia del confinamiento domiciliario. 

"No ven a los amigos, no van al colegio y en este contexto los videojuegos les proporcionan las emociones que ya no les aporta estar en casa. Al principio del encierro pudo ser emocionante para ellos pero ahora ya no" (Francesc Perendreu, presidente de Acencas)

"No ven a los amigos, no van al colegio y en este contexto los videojuegos les proporcionan las emociones que ya no les aporta estar en casa. Al principio del encierro pudo ser emocionante para ellos pero ahora ya no", indica. 

Perendreu está explicando a los progenitores el papel fundamental que cumplen para poder reorientar esta dinámica peligrosa que, potenciada por el encierro, genere un hábito difícil de parar. 

Adicción a los videojuegos.
Adicción a los videojuegos.
GTRES ONLINE

"Les recomendamos que está bien que sus hijos jueguen y se entretengan pero que han de marcarles un horario para hacerlo y a poder ser partido. En el caso de los más pequeños en edad, podrán obedecer las órdenes de sus padres pero no las entenderán. Por eso no se trata de prohibirles el juego, sino de redirigirlos y derivarlos hacia otras actividades deportivas, culturales, de lectura, de escritura, de conexión telemática con los amigos...", detalla.

"No se trata de prohibirles el juego, sino de redirigirlos y derivarlos hacia otras actividades deportivas, culturales, de lectura, de escritura, de conexión telemática con los amigos..." (Francesc Perendreu 
de Acencas)

También insta a estos padres a que "intenten recordar qué es ser niño, porque todos lo hemos sido, ponerse en su piel y jugar con ellos durante un par de horas día". Así será más fácil evitar que los menores se vuelvan "agresivos, desobedientes, faltos de apetito o resistentes a los horarios marcados" y que repitan patrones que ven en los adultos, "como la ansiedad" provocada por la crisis del Covid-19, comenta.

Perendreu cree que en los próximos años se van a destapar muchos casos de menores adictos al videojuego que pondrán a esta adicción a la cabeza de estos problemas. La señal para detectarlo es "el paso del uso al abuso, lo que indica una falta de autocontrol". El confinamiento no ayuda en este escenario.

El peligroso trasvase del juego físico al 'online' 

Los adictos al juego y las apuestas virtuales están algo más protegidos durante este encierro si previamente ya se los habían auto prohibido. La Dirección General de Ordenación del Juego registra la petición de los afectados que dan el paso con un formulario en línea que tras ser rellanado les prohibe jugar en cualquier portal online durante seis meses. El veto se activa en menos de 48 horas.

No pasa lo mismo con los jugadores que lo hacían en los bares y locales de juego (los 53 de Barcelona están cerrados), de los que también pueden pedir su exclusión durante tres años, pero que ahora se pueden aficionar a la via telemática, recuerda Perendreu. 

"Los que se han pasado al online por estar encerrados han descubierto una vía nueva", asegura. Del mismo modo, los jugadores habituales por Internet "encuentran fórmulas" para esquivar la auto prohibición impuesta: "Por ejemplo, buscar a una tercera persona que juegue por ellos". 

Para poder detectar estos casos, Acencas pide a los familiares. "que son los que suelen dar la primera voz de alarma porque los adictos nunca reconocen que lo son", que entren cada día en la cuenta corriente del paciente para comprobar "que no existen movimientos de dinero" relacionados con el juego. 

Mutación del perfil del ludópata

El perfil del jugador compulsivo ha cambiado con la irrupción en Internet. Si hace 32 años, el perfil era de "un hombre de 45 a 55 años de clase media-baja que jugaba en las máquinas tragaperras" de los bares ahora corresponde al de un hombre joven "de 25 a 35 años, con estudios universitarios y clase media-alta que juega eminentemente en línea", según este experto.

"Antes los bares cerraban pero ahora las webs y apps están abiertas las 24 horas del día", lo que agrava la adicción, indica Perendreu. Más que por prohibir la publicidad del juego online, que mientras dure la crisis sanitaria del coronavirus está restringida a la franja que va de la una a las cinco de la madrugada, Acencas se decanta por "la prevención y la educación". "En Italia la han prohibido y han subido las cifras de adictos al juego", dice. "Es como intentar acabar con las compras compulsivas cerrando todos los grandes almacenes", añade. 

Más deudas y comisión de delitos para recuperar ganancias

Un estudio llevado a cabo en 2017 por la Unidad de Juego Patológico del Hospital de Mataró (Barcelona) ya alertaba el aumento de los casos de ludopatía online. Mientras que en 2011 representaban el 3% de los casos tratados en este centro, en 2017 suponían ya el 25%. En paralelo, los casos de adicción al juego presencial decrecieron en este mismo periodo del 90% al 60%. 

Los adictos al juego 'online' juegan más a menudo, apuestan más dinero y se pasan más tiempo jugando y, en consecuencia, acumulan mayores deudas y cometen más delitos para financiarse o recuperar las pérdidas

Entre las peculiaridades del juego virtual está el hecho de que los adictos juegan más a menudo, apuestan más dinero y se pasan más tiempo jugando y, en consecuencia, acumulan mayores deudas y la comisión de más delitos para financiarse o recuperar las pérdidas. "Las apuestas por Internet afectan a una población más joven y tienen un potencial de adicción mayor", indica este estudio en el que participó la psicóloga Cristina Martínez. 

Un jugador en una sala de apuestas.
Un jugador en una sala de apuestas.
EUROPA PRESS/DIPUTACIÓN

La media de años que han de pasar para desarrollar la adicción es cuatro en el juego online y hasta 9 en el presencial. Las media de edad es menor en línea (28 años) que en salas físicas (33 años). El 40% de las apuestas virtuales que realizaban los participantes en el estudio eran deportivas seguidas del póker (24%), el casino (otro 24%), la bolsa (10%) y el bingo (2%). 

Asumir, el primer paso para curarse

Pero en lo que todas estas adicciones coinciden es en esconder "una baja autoestima"y en "buscar un refugio ante emociones negativas o ante la falta de respuesta emocional a ciertas situaciones difíciles enmascarando las propias carencias", repite el experto Francesc Perendreu.

El primer paso para curarse pasa, dice, por "asumir que tienes una enfermedad que se llama adicción" y, luego, por confiar en los terapeutas y "hacer un tratamiento de como mínimo un año de duración con sesiones individuales y grupales de hasta 10 horas mensuales". Además de Acencas, en Cataluña operan otras asociaciones como Fora de Joc, Abatal o Jugadores Anónimos

Otra unidad de tratamiento clínico de referencia es la Unidad del Juego del Hospital de Bellvitge, capitaneada por la doctora Susana Jiménez Murcia. Al igual que los adictos al alcohol o a las drogas,"los ludópatas rehabilitados no pueden volver a jugar nunca más", afirma. En cambio, dice, esto es "prácticamente imposible en el caso de la adicción a Internet, donde se les enseña a utilizar estas herramientas de manera responsable". 

David, ex jugador presencial: "Me es imposible calcular cuánto dinero he podido gastar"

David tiene 36 años y lleva 20 siendo ludópata. Entró por la vía de las tragaperras y fue pasando a los bingos y finalmente a los casinos. Tras varios juicios por estafas, fue condenado a 13 años de cárcel, de los que cumplió 11. 

"A día de hoy me es imposible calcular cuánto dinero he podido gastar en este tiempo, pero si me paro a pensar en que he estafado a todas las entidades bancarias que existen en España en una o varias ocasiones….El dinero que he gastado en el juego en ese tiempo no lo podría ganar ni estando dos vidas trabajando de sol a sol", se lamenta. Ahora se trata en Agaja, la Asociación Gallega de Jugadores Anónimos. 

Javier, apostaba por Internet: "Pensé que sería una alternativa para sacar pasta fácil"

Javier, de 34 años, se define como drogadicto y ludópata. Sigue una terapia en Azajer, la Asociación Aragonesa de Jugadores de Azar. "Siempre he tenido descontrol de impulsos, como casi todos los adictos, esto me lleva a querer las cosas ayer mejor que hoy, a no saber decir basta ni pararme a pensar un solo instante. Ideal para entrar en el mundo del juego por internet, las apuestas". 

Fue el novio de una compañera de la facultad el que le dijo que había una página donde se podía apostar a partidos de fútbol, NBA… y pensó que podría ser una alternativa para sacar algo de pasta fácil. 

"Pero cuando empiezas a perder quieres recuperar, estás convencido de que lo conseguirás además, pero vuelves a perder. Si alguna vez ganas, lo vuelves a perder. La impulsividad te impide tener la cabeza fría, y pierdes otra vez, y esta vez el doble, el triple, la nómina, robas a tu madre, pides un crédito, no lo puedes pagar, quieres recuperar todo de golpe y encima lo quieres ya, con lo que pierdes todavía más… es un bucle a la ruina, el dolor, la impotencia y la rabia".

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