Una novela 'true crime' para recuperar la memoria de los ocho agentes del CNI asesinados en Irak

  • El periodista Fernando Rueda publica 'Destrucción masiva', una reconstrucción novelada de la acción de los agentes españoles en Irak y cómo acabó su periplo en una masacre en 2003 donde murieron ocho de ellos.
  • Sobre la presencia de Pablo Iglesias en la comisión que controla el CNI: "No es un lugar donde se cuenten secretos, pero él no pinta nada ahí".
  • Calvo asegura que es "bastante lógico" que Iglesias esté en la comisión del CNI.
Última foto de los ocho agentes del CNI en Irak, horas antes de ser emboscados y masacrados en Latifiya. Moriría siete de ellos.
Última foto de los ocho agentes del CNI en Irak, horas antes de ser emboscados y masacrados en Latifiya. Moriría siete de ellos.
CEDIDA POR FERNANDO RUEDA / ROCA EDITORIAL

A finales del año 2003, el CNI, el Centro Nacional de Inteligencia español, vivió su momento más oscuro. El 10 de octubre, José Antonio Bernal fue asesinado a tiros a las puertas de su casa en Bagdad. Pocas semanas después, el 29 de noviembre, ocho agentes (un equipo de cuatro, a punto de terminar servicio y otro, de cuatro reemplazos) son emboscados por la insurgencia en Latifiya. Tras un violento tiroteo, siete son asesinados y solo uno logra sobrevivir. Diecisiete años después, el periodista especializado en servicios secretos Fernando Rueda ha novelado aquella historia para rescatar del olvido a aquellos hombres, unos "mártires del CNI".

Lo hace en Destrucción Masiva (Roca Editorial, 2020), una reconstrucción ficcionada de lo que pasó, que arranca en 2000 y sigue la vida de aquellos agentes del CNI, su trabajo en Irak y su final. Para Rueda, el "trabajo leal" de aquellos hombres sirvió para que el Gobierno español supiera de primera mano que, según sus agentes, Irak no poseía armas de destrucción masiva y el régimen de Sadam Hussein no había tenido relación con Al Qaeda y el 11-S. "Aznar prefirió creer los informes de estadounidenses y británicos a lo que le decía su propio servicio secreto", sentencia.

El CNI tendría que haber vendido bien esta historia de sus mártires, les habría dado apoyo popular

El periodista repasa los últimos años de aquellos espías destinados en Irak, cómo tejieron una red de confidentes, como evitaban primero al temible servicio secreto de Sadam (el Mujabarat) y después a la insurgencia, cómo lograban información, sus sueños, su relación con sus familias... "Ellos fueron funcionarios leales, cumplieron con sus más y sus menos con su trabajo y lo hicieron profesionalmente, como héroes en una guerra injusta", declara Rueda en una entrevista a 20minutos. "No iban a dar lucimiento a su Gobierno, eran los ángeles de la guarda de los 1.300 soldados que Aznar envío a una guerra y de los intereses españoles", asegura, "y sufrieron y fueron víctimas de los errores de otros: de los políticos, de los ineficaces protocolos de seguridad, etc".

En aquel grupo de agentes había perfiles muy diversos. "Había tres tipos de agentes", relata "Martínez y Bernal, eran de campo, los que actúan en países enemigos y tienen contactos secretos evitando al servicio secreto local; Baró y Vega eran auténticos James Bond, como los agentes de la CIA de las películas, de unidades especiales de comandos, de los paracaidistas, de la Legión, unos auténticos cachas; y luego Zanón, que era radiotelegrafista del Ejército del Aire y no estaba preparado para la guerra, pero que llegado el momento, pudiendo haber huido, no lo hace y protege a un compañero herido que se está muriendo".

El periodista y escritor Fernando Rueda
El periodista y escritor Fernando Rueda
PAU SANCLEMENTE

Rueda narra sus misiones, cómo les afectaba las declaraciones públicas de sus políticos o cómo éstas afectaban a sus fuentes iraquíes, además, de buscar las razones por las que sus vidas acabaron de manera tan trágica y reconstruir el violento tiroteo final. Pero el escritor no se queda ahí. Su editora, Blanca Rosa Roca, califica el final del libro como "una venganza literaria". "El final natural de la historia", explica Rueda, "me parecía una mierda, así que como había novelado el asunto, decidí incluir un epílogo de cien páginas. Pero  esta parte ya no está basada en hechos reales: es un final imaginado, pero basado en una sospecha".

Este especialista en el CNI asegura que la historia de aquellos ocho hombres le llevaba persiguiendo 17 años de investigación, de entrevistas a familiares, conocidos y agentes, pero no encontraba el modo de contarla. Hasta que pasado el 15 aniversario, su editora Blanca Rosa le propuso "hacerlo como una novela true crime, basada en hechos reales" y lo vio claro. Sin embargo, sintió un "vértigo tremendo" por estar al altura de sus protagonistas, que no se le pasó hasta que envió el libro a tres de las personas que más información le habían dado para el libro y ellos les dijeron que estaban encantados: "Ahí respiré tranquilo".

Con Destrucción masiva, Rueda afirma que quería recuperar "la memoria de aquellos mártires del CNI" y recordar el poco peaje que sufrieron los políticos españoles de aquella época por sus errores y por la participación de lo que, en su opinión, es el hecho histórico fundamental en lo que llevamos de siglo XXI, la invasión de Irak. "Creo que nadie se acuerda de ellos", asegura, "y a la gente les va a sorprender conocer a funcionarios voluntarios en Irak, tan entregados y leales; hay quien me pregunta que por qué no filtraron a la prensa lo que sabían, y yo les digo que trabajaban para el Estado y se jugaron la vida por ello".

fernando rueda

  • Natural de Madrid, doctor en Periodismo  es uno de los máximos especialistas españoles en asuntos de espionaje. Ha trabajado en prensa, radio y televisión. Ha ejercido el periodismo de investigación en el diario YA, la revista Época y los semanarios Interviú y Tiempo. Como autor de libros ha publicado La Casa y las memorias de El lobo, el infiltrado del CESID en ETA, 'Yo confieso'.

"Nos falta reivindicación de nuestros servicios secretos", afirma Rueda quien cree que esta historia "habría creado la imagen de espía que España necesita". "No quiero dar consejos al CNI", asegura, "pero creo que tendrían que haber vendido bien esta historia de sus mártires, les habría dado apoyo popular. Pero no lo han hecho, ni el CNI ni ningún gobierno. Esto pasa en EE UU, y habrían hecho una película en Hollywood y la CIA habría puesto dinero como ha hecho en ocasiones. Esta historia debería ser orgullo de todos los españoles".

Pablo Iglesias en la comisión del CNI

Estando con un experto en servicios secretos, parece obligado preguntar a Fernando Rueda sobre la noticia de la semana: la presencia del vicepresidente Pablo Iglesias en la Comisión Delegada para Asuntos de Inteligencia que controla el CNI.

"Hay varios aspectos sobre eso", responde. "En primer lugar, esa comisión no es un lugar donde se cuentan secretos, eso la gente tiene que saberlo. En esa comisión se debate y se hace la lista de prioridades del Gobierno para que el CNI investigue. Es una comisión que va de arriba a abajo, no de abajo a arriba", explica.

"En segundo lugar, Pablo Iglesias no pinta nada ahí, está metido con calzador; en la comisión de inteligencia solo tiene lógica que estén los cargos con responsabilidad directa en esos temas. Cómo era hasta ahora". Y explica que cree que "está porque él quiere estar y en el fondo quiere blanquear la imagen que tiene de sus relaciones con Irán o con Venezuela. En cualquier caso, si alguien en el CNI sospechara que es un agente doble de uno de esos países ya lo habrían dicho al presidente del Gobierno y no estaría ahí", afirma.

En cualquier caso, este periodista recuerda el caso de las indiscreciones de Trump, presidente de los EE UU, con la información reservada que le facilita la CIA para ilustrar que "en todos sitios, cuecen habas".

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