La planificación del trabajo de la tripulación del vuelo JK5022 de Spanair está perfectamente en regla. Ni excesos laborales ni fatiga ni nada que aporte ningún dato nuevo sobre las posibles causas del accidente de Barajas.

Así se refleja en un informe de 700 folios, citado por El País, que la Guardia Civil ha entregado al juez. En este documento se refleja la actividad de todos los tripulantes desde el 1 de agosto. Lo que no se detalla en este informe es nada relativo a las causas ni a las cuestiones técnicas como la velocidad del avión o los detalles que guardan las cajas negras.

Un testigo del accidente dice que vio fuego en el motor izquierdo
Mientras tanto, regresa la primera hipótesis al respecto. Un testigo, un trabajador de las pistas que asegura haber presenciado la caída del avión, dice que vio fuego en el motor izquierdo. Su testimonio está recogido en los informes sobre el accidente, según El Mundo.

En el primer momento, la misma tarde del accidente, se habló de ese posible problema de un motor. Sin embargo, con el paso de los días y la visión, por parte de las autoridades, del vídeo grabado por las cámaras del aeropuerto, esta versión perdió fuerza en favor de la posible falta de potencia de la nave en el momento del despegue.

"Aquí pasa algo raro" 

Antonia Martínez, la auxiliar de vuelo superviviente, no estaba en ese momento en activo. Viajaba en el asiento 1C. Junto a ella, un comandante de Spanair que también volaba sin estar de servicio. Sus palabras, según el testimonio de la azafata ante los investigadores, alertaban de la situación: "Aquí pasa algo raro", señaló el piloto, según una información del diario ABC.

Los movimientos laterales eran muy bruscos; el aparato estaba descontrolado

Ella misma ha contado cómo vivió los momentos previos al fallido despegue: "El avión no cogía altura, como si no pudiera con el peso del pasaje, hizo giros laterales en zigzag, y a mí me pareció que intentaba un aterrizaje de emergencia. Los movimientos laterales eran muy bruscos; el aparato estaba descontrolado".  

Ese mismo diario asegura que la grabación de la torre de control del aeropuerto se encuentra ya en poder del juez. En ella sólo se refleja que hubo dos contactos, rutinarios, con la cabina del avión sin ninguna advertencia significativa, una versión que coincide con la que ofrecieron los propios controladores.