El SAS retrasa hasta diciembre la apertura de la única unidad de Andalucía para tratar trastornos alimentarios

Concentración a las puertas del Parlamento andaluz para reclamar la unidad para trastornos de la conducta alimentaria.
Concentración a las puertas del Parlamento andaluz para reclamar la unidad para trastornos de la conducta alimentaria.
CEDIDA

"Aquí estoy en plena guerra, esto es súper duro". Son las primeras palabras de Rosa al atender telefónicamente a 20minutos. Lo hace desde la habitación del hospital Virgen Macarena de Sevilla donde su hija Raquel, de 15 años –a la que se escucha de fondo sin parar de llorar–, está ingresada desde el pasado día 21 con "bulimia nerviosa severa de grado cinco". Ahora está en la planta de Infantil, pero los primeros cuatro días los pasó en la unidad de Psiquiatría para adultos porque en Andalucía, de momento, no hay ninguna unidad en la sanidad pública para tratar los trastornos de la conducta alimentaria. Y no la habrá hasta diciembre, tal y como anunció ayer el consejero de Salud y Familias, Jesús Aguirre, pese a que el último compromiso de la Junta era abrirla, en Málaga, el pasado octubre.

"Está desesperada, encerrada las 24 horas porque no la dejan salir de la habitación, y yo con ella, en un sillón", continúa Rosa, que este jueves por la mañana pidió a un familiar que la sustituyera para poder acudir al Parlamento a concentrarse junto a otras familias afectadas. La protesta la convocó Patricia Cervera, la madre de una chica con anorexia que el pasado marzo inició una campaña para conseguir que el Servicio Andaluz de Salud (SAS) pusiera en marcha unidades para este tipo de trastornos. En mayo, después de que Patricia presentara 315.000 firmas, la consejería anunció que en septiembre abrirían dos unidades específicas en la comunidad. Y en septiembre, la apertura se retrasó hasta octubre y solo en relación a una unidad para Andalucía Oriental, ubicada en Málaga.

De momento, sin ingresos hospitalarios

Este mismo jueves, Aguirre admitió, en respuesta a una pregunta de Adelante Andalucía, que "hemos tenido un pequeño retraso", pero que la unidad de Málaga se abrirá en diciembre. En una primera fase lo hará solo con consultas externas y hospital de día, mientras que los ingresos hospitalarios –habrá ocho habitaciones y 16 camas– llegarán en una segunda fase, aunque el consejero no concretó ninguna fecha. Tampoco lo hizo en relación a la segunda unidad, si bien afirmó que esta se abrirá en Andalucía Occidental, aunque no dijo dónde. 

Aguirre explicó que, respecto a la unida de Málaga, se está "gestionando la agenda y conociendo a la población diana" porque "hay que saber la prevalencia y en función de esos datos se iniciará el proceso de dotación de la unidad en Andalucía occidental".

Patricia no está satisfecha con el anuncio, porque asegura que "la clave está en que las unidades tengan ingresos hospitalarios y que además haya una red asistencial de hospitales de día en todas las provincias". Aunque confía en que las unidades específicas anunciadas "sean los cimientos para empezar a construir" esa red "tan necesaria". Para concienciar al Gobierno andaluz, Patricia le ha hecho entrega al presidente de la Junta, Juanma Moreno, de un dossier en el que se recogen los testimonios de familiares y afectados por estos trastornos. 

Patricia Cervera entrega al presidente de la Junta, Juanma Moreno, los testimonios de familiares y afectados por estos trastornos.
Patricia Cervera entrega al presidente de la Junta, Juanma Moreno, los testimonios de familiares y afectados por estos trastornos.
CEDIDA

Al menos, añade Patricia, "hemos conseguido que se reconozca que hasta ahora no había nada" en la comunidad, algo que "nadie podía creer, ni yo misma cuando mi hija enfermó". Rosa lo sabe bien. Su hija tenía 12 años cuando su madre se dio cuenta de que algo no marchaba bien. Desde entonces, ha vivido todo un viacrucis entre médicos, centros privados y hospitales públicos, aunque "el calvario empezó cuando fui a la Seguridad Social", donde "los médicos me culpaban a mí de lo que le pasaba a mi hija". Y añade: "No te quieren escuchar y nadie te enseña cómo tratar a estos pacientes, vas dando palos de ciego y es un sufrimiento muy grande".

Rosa es de Puente Genil (Córdoba), pero ahora vive en Sevilla, desde que en marzo su hija ingresara en un centro privado, en el que estuvo unos seis meses. Le costaba entre 500 y 2.000 euros al mes –según fuera ingreso de día o de 24 horas–, a lo que tiene que sumar el alquiler del piso en el que vive. Ella reclama un centro de referencia "para que siempre te traten los mismos médicos" y con las condiciones necesarias para que los pacientes "estén bien". Porque, afirma Rosa, "mi hija está ahora peor que los presos, porque a ellos al menos les da la luz del sol dos horas al día".

Hasta que la Junta abra las unidades prometidas, Rosa reclama, desesperada, que el SAS la derive al centro de Ciudad Real, donde también estuvo un tiempo la hija de Patricia, pero "me dicen que hasta que no agoten todos los recursos no la derivan". Mientras, "¿qué hago yo con mi hija?, ¿dejar que se desgaste psicológicamente y vaya cayendo en un pozo?", se pregunta Rosa. Y concluye: "Raquel es una niña normal, buenísima, le gusta el deporte, siempre saca sobresalientes y ella se quiere curar. Necesito que me ayuden".

Mostrar comentarios

Códigos Descuento