Ayudar en las unidades de movilidad, en áreas como psicomotricidad, fisioterapia... en definitiva, en aquellas en las que se trabajan las capacidades motoras de los usuarios. Esa será la función de Iñaki Urdangarin en el Hogar Don Orione, en el que este jueves realizó su primera jornada como voluntario después de que el juez de vigilancia penitenciaria le diera el visto bueno.

El cuñado del rey llegó a este centro de atención diurna y residencial para adultos con diferentes discapacidades a las diez de la mañana, tras recorrer el centenar de kilómetros que lo separan de la prisión abulense de Brieva, en la que cumple condena por el caso Nóos. Era su primera salida desde que entró en la cárcel hace quince meses y la expectación mediática en la plaza Daniel Segovia de Pozuelo de Alarcón para captar su imagen era máxima.

Con el pelo más corto y más en forma que cuando ingresó en la cárcel, vestido con camisa azul claro, un pantalón oscuro, y portando una mochila gris, Urdangarin accedió a la institución por la puerta principal y sin hacer declaraciones, más allá de un "buenos días".

Dentro le esperaban los responsables del centro, con los que acordó cuáles serían sus tareas. "Tendrá que aprender las técnicas que utilizamos. Estará con un técnico al que acompañará y que le indicará qué hacer. Son áreas en las que se realizan juegos con los usuarios, algunas actividades deportivas adaptadas para ellos, movimientos mecánicos...", explicó después el director del Don Orione, Francisco Sánchez.

Sánchez, que abogó por que "la normalidad sea la clave", contó que el nuevo voluntario había presentado "una actitud muy buena" y que se había "mostrado agradecido porque el centro le haya abierto sus puertas". "El trato ha sido muy cordial, nos hemos tuteado, y ha estado muy colaborador", relató, para, a continuación, contar una anécdota sobre la familiaridad con la que le habían recibido los residentes: "Uno ha dicho 'al guapete alto lo quiero para mí' y le ha abrazado, ante lo que él se ha reído".

Hogar Don Orione

El director aseguró que el marido de la infanta Cristina tiene "libertad de movimientos" para salir del centro, aunque reconoció que "lo normal" es que las salidas sean para realizar su labor de voluntario acompañando a las personas que atiende. Sobre posibles visitas, afirmó que puede recibirlas, "pero no es lo normal". Fuentes penitenciarias recordaron que la institución debe remitir periódicamente a Brieva informes sobre el cumplimiento de la medida aplicada al preso, que serán enviados al juez para que valore su continuidad.    

Urdangarin acudirá a la institución dos veces por semana y en ella permanecerá entre cinco y seis horas, ya que no puede estar más de ocho fuera del centro penitenciario. Tendrá una parada para comer y podrá hacerlo con el resto de voluntarios y trabajadores. El centro le proporcionará "la manutención necesaria", pero también podrá llevarse su propia comida.

Su primer día concluyó pasadas las tres y media. Acompañado por el escolta que estuvo con él en todo momento, se subió a la parte de atrás  del mismo Skoda gris sin los cristales tintados en el que había llegado. Igual de lacónico, se limitó a responder un "muy bien, gracias" al ser preguntado por su primera jornada fuera de prisión.

El Hogar Don Orione, con 114 internos, 100 trabajadores y 40 voluntarios, se sitúa en una zona residencial, cuyos vecinos dicen no haber visto perturbada su tranquilidad por la llegada de Urdangarin. Pocos se acercaron este jueves a la plaza en la que está, sin presencia policial visible, y los que pasaron dijeron no haber notado estos días cambios ni un aumento de la seguridad.