El hostigamiento que el sábado sufrieron los dirigentes de Ciudadanos en la manifestación del Orgullo –que abandonaron entre insultos y lanzamiento de objetos–, se convirtió ayer en un gran malestar en las filas naranjas y una actitud cercana a la justificación del colectivo LGTBI por parte de PSOE y Podemos.

Albert Rivera e Inés Arrimadas pidieron ayer la dimisión del ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, por "alimentar el odio" y el "señalamiento" a su formación.

Arrimadas fue una de las dirigentes que tuvo que ser escoltada por la Policía para salir de la manifestación después de que un grupo de personas los  mantuviera bloqueados durante dos horas, los increpara, insultara y lanzara bebidas, cubitos de hielo y otros líquidos que otra de las afectadas, la diputada Melisa Rodríguez, llamó "pipí de personas".

En los días previos, Cs ya había denunciado discriminación por parte de la organización, con el respaldo de la izquierda, porque no se le permitió salir con su carroza a la manifestación. El sábado acudieron con una pancarta naranja y se enfrentaron a una situación que Arrimadas comparó este domingo con el acoso que protagonizan en Cataluña los independentistas. Y equiparó al PSOE con los partidos soberanistas. "Es lo mismo que el nacionalismo. Los partidos apuntan, ponen en la diana y luego vienen cuatro radicales a agredirnos y a querer que nos quedemos en nuestra casa", dijo.

Frente a los "sectarios" del PSOE y Podemos que "se creen que España es suya y que el Orgullo y el 8-M son suyos, como los nacionalistas con Cataluña", Arrimadas garantizó que Cs «no se va a callar, ni se va a ir de ningún sitio».

Las críticas contra el ministro parten de unas declaraciones horas antes de la manifestación. En un acto con federaciones LGTBI del PSOE, criticó a Cs por "pactar de forma obscena con quien limita derechos" del colectivo. Aludía a los gobiernos regionales y locales que Cs está acordando con el PP y para los que Vox es imprescindible.

Esta circunstancia ha provocado que el Orgullo, dedicado este año a las personas más mayores, que sufrieron los peores tiempos de la discriminación por su orientación sexual, registrara este fin de semana "una de las manifestaciones más reivindicativas de los últimos años", según la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales, para gritar "ni un paso atrás" contra políticas de las que también responsabiliza a Cs.

"Cs tiene que hacer autocrítica y analizar por qué las personas a las que supuestamente dice defender les impiden avanzar en una manifestación convocada para reivindicar sus derechos", dijo en un comunicado.

El PSOE usó la misma palabra que Arrimadas –"infamia"–, pero para condenar las críticas a Grande-Marlaska, "un referente para muchos y muchas", dijo en un mensaje en redes sociales.

La portavoz socialista en el Congreso, Adriana Lastra, también dio todo su apoyo a Marlaska y afirmó que "el discurso de odio lo fomentan los que pactan con partidos homófobos, xenófobos y machistas, porque dan cobijo a sus barbaridades y a sus políticas de exclusión".

"No se puede defender una cosa en las instituciones y otra en las calles", dijo la portavoz adjunta de Podemos, Ione Belarra. "Sabían qué pasaría si vas a una manifestación después de pactar con quienes llaman enfermos a los manifestantes", opinó Alberto Garzón. El PP mandó su "todo apoyo" a Cs "frente a quienes creen que la calle es suya".

Santiago Abascal, de Vox, se unió a la petición de dimisión de Grande Marlaska por «justificar a sus matones callejeros».

Un navajazo y una caída desde una carroza

La escolta a los miembros de Cs fue el incidente más relevante del Orgullo de este año. Según la Delegación del Gobierno y la Policía, no se registraron más contratiempos que un apuñalamiento que dejó un herido grave y cuatro heridos –uno hospitalizado– al caer desde una carroza cuando se rompió la valla protectora.

La manifestación congregó a 1,6 millones de personas según la FELGTB y 400.000 según la Polícia.