Calle Preciados de Madrid
Imagen de la calle Preciados de Madrid, abarrotada de viandantes. EFE

Tras los datos de nacimientos más bajos de toda la historia reciente conocidos esta semana –durante el primer trimestre de este año nacieron 179.794 bebés–, la llegada de inmigrantes consigue revertir la tendencia y aumentar el número de personas en nuestro país, según las nuevas Cifras de población y la Estadística de migraciones publicados ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Según el informe provisional correspondiente al primer trimestre del año, la población en España aumentó en 74.591 personas hasta llegar a los 46.733.038, un 0,43% más que en el mismo periodo del año anterior. Este es el dato más alto de población en seis años consecutivos y la llegada de inmigrantes es la principal causa del aumento de población, ya que desde 2015 España presenta saldos vegetativos negativos, es decir, muere más gente que nace.

El INE calcula que durante los seis primeros meses de 2018 llegaron a nuestro país 287.882 personas y se fueron 166.318, lo que da un saldo migratorio –llegadas menos salidas– positivo de 121.564 ciudadanos. Es el mayor dato en un primer semestre del año desde hace una década.

El número de extranjeros que han llegado a España aumentó en  100.764 personas y se situó en 4.663.726 (alrededor de un 10% de la población española), la cifra más elevada desde enero de 2014. De ellos, los venezolanos son los extranjeros que más han aumentado en España: en julio de este año residían ya 109.880, un 20,6% más que un año antes. También ha aumentado mucho en los últimos 12 meses el número de colombianos (un 10,5% más) y el de italianos (un 4,4% más).

Por el contrario, los ciudadanos que más se han marchado de España en mayor número son los procedentes de Ecuador (3.205 personas, un 2,3% menos que el semestre anterior) y  del Reino Unido (4.318 ciudadanos, un 1,5%menos). Los marroquíes son ahora los más numerosos en nuestro país (un 14,9% de los extranjeros), superando a los rumanos en casi 10.000 personas.

Por comunidades, la población creció en el primer semestre del año en nueve regiones, lideradas por Baleares (un 0,83% más), Madrid (0,58%) y Canarias (0,53%); y disminuyó en ocho de ellas –así como en las dos ciudades autónomas–, entre las que destacan Ceuta (-0,35%), Castilla y León y Asturias                    (-0,32% las dos).

Tras los años de crisis en los que muchos españoles tuvieron que abandonar nuestro país, los datos parecen indicar que vuelven poco a poco a casa: solo se fueron en la primera mitad de 2018 40.856 españoles –la cifra más baja desde hace 4 años–, y llegaron 39.166, dejando el saldo migratorio español menos malo desde que comenzó la serie histórica, en 2008.

Con respecto al país de destino, los españoles todavía no tienen miedo al brexit y siguen eligiendo el Reino Unido como principal destino para emigrar (el 21,7% de los españoles partieron hacia el país británico el anterior semestre), seguido del vecino Francia (11,7%). En tercer lugar, un 8,3% de los españoles decidieron cruzar el charco e instalarse en Estados Unidos.

El economista  y miembro de la organización Fedea José Ignacio Conde-Ruiz destacó a 20minutos que la «precariedad laboral» era el principal problema para la crisis de la natalidad de n uestro país, en cifras por debajo de la media europea, y que era necesaria «una mayor entrada de inmigrantes que aumenten este saldo negativo».

Pau Miret: "La necesidad de inmigración no es demográfica, es económica"

Pau Miret es investigador en el Centre d'Estudis Demogràfics de la UAB

¿A qué se debe el aumento del saldo migratorio?
Continua la tendencia iniciada en 2016 de incremento de la inmigración, que compensa la emigración.

¿La salida de la crisis ha afectado a este saldo?
Completamente. Con la crisis económica, la población que se iba de España era cada año mayor que la que venía. El punto de inflexión de esta tendencia está relacionado con la salida de la crisis.

¿España necesita inmigración al ser un país cada vez más envejecido?
La necesidad de inmigración es económica: mientras los salarios sean de los más bajos de Europa, se precisa de una inmigración que acepte empleos en las condiciones de precariedad laboral características del mercado laboral español.

¿La tendencia indica que el saldo migratorio seguirá creciendo?
La tendencia continuará mientras se mantenga el ritmo de salida de la crisis.