Europa, ante los retos en Ceuta y Melilla

En el paso fronterizo entre España y Marruecos confluyen porteadores, coches patera, vehículos privados y personas a pie.
En el paso fronterizo entre España y Marruecos confluyen porteadores, coches patera, vehículos privados y personas a pie.
JORGE PARÍS

Una delegación de seis eurodiputados, entre ellos los españoles Juan Fernando López Aguilar (PSOE), Maite Pagazaurtundúa (UPyD), Marina Albiol (IU) y Florent Marcellesi (Equo), visita estos días Ceuta y Melilla. Su objetivo es reunirse con representantes del Gobierno, autoridades locales y ONG para analizar el estado de las fronteras con Marruecos ante la crisis migratoria, con especial atención a si se respetan los derechos humanos.

A la espera de conocer sus conclusiones, estos son los principales problemas a los que se enfrentan las dos ciudades.

Las fronteras, colapsadas

Cruzar alguna de las dos fronteras terrestres que separan Marruecos de España es cada vez más complicado. El flujo de personas que intentan pasar a diario del país vecino a Ceuta y a Melilla ha llegado a niveles que están estrangulando al comercio y la hostelería. Para estas economías es crucial el marroquí que se aloja en sus hoteles, come en sus restaurantes, disfruta de su ocio y compra en sus tiendas. Pero ese visitante está dejando de entrar ahuyentado por la masificación del paso fronterizo. Todo ello entre denuncias de instalaciones obsoletas, escasez de efectivos policiales  y falta de seguridad.

A esa situación se une la continua llegada de inmigrantes. "Muchas organizaciones vienen denunciando que se produce una violación sistemática de los derechos humanos, como las devoluciones en caliente", apunta Albiol, cuya formación es muy crítica con las políticas europeas en materia migratoria al considerar que "se han centrado en el cierre de fronteras y en dejar el control de la migración en manos de países como Marruecos, en los que el respecto a lo derechos humanos a veces brilla por su ausencia".

Los menas, cerca de 1.500

De los cerca de 11.200 menores extranjeros no acompañados que hay en España, según datos de Interior a 30 de septiembre, Melilla tiene 1.090, con lo que se sitúa como la segunda autonomía  con más menas, solo por detrás de Andalucía. En Ceuta hay 407, lo que la coloca en séptima posición, con la misma cifra que la Comunidad de Madrid. Esto, en poblaciones que rondan los 85.000 habitantes, supone un ratio por cada mil ciudadanos muy superior al de cualquier otra región.

Para ayudar a las comunidades a sufragar la atención y acogida de estos chicos, el Gobierno ha aprobado una partida de 40 millones de euros. Esta se repartirá en función del incremento que cada una haya experimentado desde el 31 de diciembre. En base a ese baremo, a Melilla, con un aumento de 173 menas, le corresponden 1,3 millones y a Ceuta, con 146 más, 1,1 millones.

En la mesa de coordinación interterritorial sobre este tema, ambas ciudades defienden que la solución está en el retorno del menor a su lugar de origen, recurriendo a los protocolos firmados por ejemplo con Marruecos. "Mientras tanto, que se aplique la regla de la solidaridad. Nosotros estamos desbordados", apuntaba hace un par de meses a este diario el presidente ceutí, Juan Jesús Vivas.

Los CETI, desbordados

Tanto el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Melilla como el de Ceuta suelen sobrepasar su capacidad. En el primero, ideado para algo menos de un millar de personas, hay actualmente unas 1.400. El segundo, con unas 500 plazas, acoge a unos 920 extranjeros. Esa saturación lleva a altercados y protestas.

La delegación europea llegará a Ceuta precisamente un día después de que 80 argelinos se concentrasen en el centro de la ciudad para protestar por su "bloqueo" en la localidad, en cuyo CETI llevan más de un año. Después de que la delegada del Gobierno, Salvadora Mateos, se reuniera con ellos, fuentes de la institución afirmaban que confían en que el refuerzo de recursos humanos que se espera para la Oficina de Asilo y Refugio pueda acelerar la gestión de sus expedientes de solicitud de asilo.

El porteo, sin derechos laborales

Miles de porteadores, sobre todo mujeres, se juegan la vida, a veces por no más de 10 euros, introduciendo mercancías en territorio marroquí desde las dos ciudades españolas. Con bultos que pueden alcanzar los 80 kilos a la espalda, realizan un trabajo en condiciones infrahumanas y sin ningún tipo de derecho laboral, pero que es su único sustento.

Albiol lamenta que la delegada del Gobierno en Melilla, Sabrina Moh, no les diera este lunes respuesta alguna a la cuestión de estas mujeres y en una primera impresión, afirma no ver "muchas diferencias entre este Ejecutivo y el anterior".

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