El aviso era amarillo (precipitaciones sin riesgo para la población general), pero cayeron 257 litros por metro cuadrado durante horas. Los científicos alegan que no existe herramienta capaz de predecir una tromba tan local, intensa y duradera.

Sin embargo, lo que sí se sabía, es el riesgo de inundación del municipio de Sant Llorenç, zona cero de la tragedia, al estar en un valle en pleno torrente de Ses Planes, con construcciones a ambos lados del curso natural de las aguas.

El día después de la catástrofe, que arroja un dramático balance de diez fallecidos y tres personas todavía desaparecidas, varias son las preguntas que sobrevuelan sobre las causas y las consecuencias de una de las tragedias más graves causadas por lluvias en los últimos 25 años en España.

¿Cuánto llovió en Sant Llorenç?
El clima mediterráneo tiene episodios de tormentas fuertes llamados "gota fría" o DANA al comienzo del otoño que, según la AEMET, si se les suma un viento húmedo y templado, crean el "cóctel perfecto" que solo se repite cada 80 años. Lo ocurrido en Sant Llorenç "fue una línea de tormentas, un tren conectivo, que afectó de manera muy intensa, persistente y duradera a zonas de la isla de Mallorca durante unas 6 horas", que arrastro toneladas de agua y lodo.

Otro factor que influyó fue el carácter local de las lluvias. Lo dicen los pluviómetros oficiales: recogieron entre 233 y 257 litros por metro cuadrado en dos horas en Sant Llorenç y, sin embargo, a ocho kilómetros de distancia, en algunas zonas de Manacor, solamente 23 litros de agua por metro cuadrado.

Los meteorólogos aseguran que no existen herramientas lo suficientemente precisas como para anticipar una tormenta tan localizada como la que vivió Sant Llorenç en la noche del martes 9 de octubre.

¿Es un fenómeno achacable al cambio climático?
Depende a quién se pregunte, unos científicos aseguran que las riadas mallorquinas son un efecto del cambio climático, mientras otros no lo ven achacable más que a un proceso meteorológico propio de la zona mediterránea.

Los científicos coinciden, eso sí, en que el urbanismo dificulta la escorrentía fluvial y convierte en más peligrosas las lluvias torrenciales. Detrás de este fenómeno encuentran un pésimo drenaje fluvial, debido a la construcción de viviendas y de otras infraestructuras junto al torrente de Ses Planes.

Por otra parte, casi nadie discute la afirmación de que, de no frenarse el calentamiento global mediante la acción del hombre, subirá el nivel del mar y eso amplificará la intensidad de los temporales.

¿Hay construcciones indebidas en la zona afectada?
Los primeros vecinos de Sant Llorenç construyeron sus viviendas lejos del cauce de Ses Planes. Pero el municipio ha vivido una expansión poblacional, con construcciones recientes ocupando los aledaños del torrente. Y coches aparcados taponando el cauce fluvial. En 1989 hubo en la zona unas riadas parecidas, aunque de menor efecto devastador. Entonces se construyó una caja de contención de hormigón, que no ha funcionado en esta ocasión para retener la tromba, sino que ha desviado más lodo, agua y ramas por el centro de la población.

¿Hubo descoordinación en la gestión de la riada?
Los bomberos de Palma fueron los primeros en denunciar que ellos hubieran querido achicar agua desde el primer momento en la zona afectada, pero no fueron desplazados ni ellos ni sus bombas hasta allí. "Vergüenza" e "impotencia", dijeron sentir. Además, el 112 estuvo varias horas solicitando por redes sociales a la gente que no utilizara las líneas telefónicas de emergencias para ofrecer su ayuda voluntaria, porque los tenían colapsados. De ambos casos puntuales se deducen fallos en la coordinación en las horas subsiguientes a la tragedia, que los expertos en catástrofes tendrán que analizar de cara a mejorar los protocolos.

¿Qué se puede hacer a partir de ahora?
El Plan Hidrológico Nacional, aprobado en 2001, establece que no se puede construir en zonas susceptibles de verse inundadas. Y además estipula que deben derribarse las construcciones que afectan a cursos fluviales. En España hay unas 40.000 viviendas o locales habitados en el curso natural de aguas. El municipio de Sant Llorenç, de hecho, figura en el catálogo de zonas inundables de las Islas Baleares, pero hasta ahora ningún gobierno había valorado el derribo de estas instalaciones. La presidenta del Govern, Francina Armengol, anticipó ayer que habría lecciones que aprender del desbordamiento del torrente para tomar decisiones adecuadas.

Sobre el aviso amarillo meteorológico que el propio martes Aemet tornó de amarillo a solo naranja a las seis y media de la tarde, una de las preguntas que se hacen los responsables de la administración es si se pueden mejorar las redes de alerta, dudosos de si servirían realmente para salvar vidas en momentos de torrentes tan virulentos.