Dina Bousselham: "Nadie tiene que decirme si me siento o no española"

  • La responsable del Área de Migraciones de Podemos Comunidad de Madrid es la número 8 en la lista de Errejón.
  • Esta marroquí deberá renunciar a ir en dicha lista si no le conceden la nacionalidad española antes de mayo. 
  • "Me presento para denunciar un sistema que excluye a quienes vivimos y trabajamos aquí", defiende.
Dina Bousselham, responsable del Área de Migraciones y secretaria de Comunicación de Podemos Comunidad de Madrid.
Dina Bousselham, responsable del Área de Migraciones y secretaria de Comunicación de Podemos Comunidad de Madrid.
JORGE PARÍS

La cafetería del madrileño Teatro Pavón sirve de escenario para una conversación sobre política, pero en la que es inevitable que se vaya entrelazando el relato de una historia personal. La historia de Dina Bousselham, de 28 años, que nació en la ciudad marroquí de Tánger y que lleva una década viviendo en Madrid. Transcurrido ese tiempo, aún no tiene la nacionalidad española y si no se la conceden antes de mayo de 2019 tendrá que renunciar a ir de número 8 en la lista que Íñigo Errejón ha presentado para concurrir a las elecciones a la Comunidad de Madrid por Podemos.

Esta politóloga, con un máster sobre América Latina y el Caribe cursado en París y que habla seis idiomas es responsable del Área de Migraciones y secretaria de Comunicación del partido a nivel regional. Capaz de decirle a sus padres a los doce años que quería jugar al fútbol, en una época en la que no estaba bien visto que las chicas lo hicieran, habla con contundencia, mostrando claramente sus ideas y sin tapujos. Madridista declarada, el año pasado formó parte del Getafe Club Femenino pero finalmente le ha resultado difícil seguir compaginándolo con la vida política y profesional.

¿En qué punto está su expediente de nacionalidad?

La situación por la que paso la están pasando miles de personas que, como yo, han venido a vivir y a trabajar en España. Son los acuerdos de reciprocidad con terceros países los que determinan si eres ciudadano con plenos derechos. En el caso de Marruecos tienes que haber residido aquí diez años ininterrumpidos. Yo los cumplí hace poco. Llegué en 2008 a Madrid. A partir de ahí, empieza el trámite. La ley dice que el plazo es de un año, pero en realidad puede durar otros cinco o seis. Desde 2016 hay más de 200.000 expedientes de nacionalidad sin resolver. Es un despropósito. El sistema está desbordado y creo que tiene que ver con que el Gobierno del PP, y ahora también el del PSOE, no tienen voluntad de resolver la situación.

¿Qué la llevó a venir a España?

Mi historia es familiar. Mi padre estudió en Madrid y ha tenido relación con la ciudad desde hace mucho tiempo. Por desgracia tuvo un accidente que al regresar a Tánger le impidió volver y yo siempre he tenido la idea de continuar su historia de alguna manera. Vine para construir mi futuro aquí porque en Marruecos la situación que se vive es difícil y quise salir para buscar unas condiciones de vida dignas.

¿Cómo se inicia en la política?

Estudié Ciencias Políticas por aquello de transformar la sociedad. El neoliberalismo intenta convencernos de que los problemas son individuales, que te afectan a ti por ser quien eres y yo creo que tenemos que reivindicar lo colectivo. Pablo Iglesias [a quien tuvo de profesor en la carrera] y la gente que procedemos de Somosaguas venimos de un mismo espacio de militancia y de hacer un mismo diagnóstico de la situación de España, de esa crisis de régimen que vive y de esa ventana de oportunidad que supuso el 15-M. A partir de ahí he estado militando en Juventud Sin Futuro, uno de los colectivos que estuvo en aquel movimiento, y compartimos ese deseo de crear un horizonte en el que la ciudadanía se vea representada.

¿Por qué decide presentarse en la lista de Podemos a la Comunidad de Madrid?

Me presento con Íñigo Errejón para 2019 a la espera de que se tramite mi expediente, con ganas de poder hacer política para cambiar la situación de saqueo del PP estos últimos años y para denunciar los límites del sistema, que excluye y discrimina a quienes vivimos y trabajamos aquí. Llevamos mucho tiempo aquí, pagamos nuestros impuestos, trabajamos, yo quiero construir mi familia y mi futuro en España y, por más que a Pablo Casado o a Albert Rivera no les guste que lo diga, soy española. Nadie tiene que decirme si me siento o no española.

¿Tendrá que pasar el examen de españolidad?

Tengo la ESO, me gradué en bachiller, hice la selectividad, tengo la licenciatura española y un máster francés, y aprendí antes a hablar español que árabe. Sin embargo, la ley dice que tengo que pasar un examen para corroborar que hablo español. Incorporaron un artículo que establece que con la ESO te convalidan el idioma, pero no se aplica. Conozco el caso de una chica que nació en España, desde que tiene conciencia habla español, y le hacen pasar el test.

Aparte de las trabas administrativas, ¿qué otros problemas encuentran?

De entrada, racismo. Tenemos que construir una sociedad feminista y antirracista. Puedo contar anécdotas, como que cuando buscas piso te encuentras con la barrera de que el dueño te diga que no alquila a marroquíes, que no alquila a gitanos… porque tiene malas experiencias. Eso refleja que la sociedad sigue siendo racista y tenemos el reto enorme de cambiar la mentalidad de la gente. España siempre ha sido plural y diversa, además de emisora de migración.

¿Encuentran rechazo en la sociedad?

Creo que tenemos construido un sentido común, que al igual que es individualista y neoliberal, también es racista. A veces no nos damos cuenta. Eso no quiere decir que la sociedad española no sea solidaria o que no nos sintamos a gusto. Todo lo contrario. Leí una noticia que decía que más del 80% de la población quiere acoger a refugiados. Quienes no quieren son los gobernantes. Es el PP, es el partido de Rivera. Y eso me enorgullece. Vas por la calle y te das cuentas de que la gente quiere aprender a desaprender, deconstruir la propia mentalidad que hace que cuando vayas a alquilar un piso el propietario te diga que no quiere marroquíes. La precariedad, la desigualdad, el paro... nos afectan a todos.

Dina Bousselham, responsable del Área de Migraciones y secretaria de Comunicación de Podemos Comunidad de Madrid.
Dina Bousselham, responsable del Área de Migraciones y secretaria de Comunicación de Podemos Comunidad de Madrid.

¿Hay voluntad de cambiar?

Exactamente. Tenemos el reto como sociedad de sensibilizar a la gente y que entienda que somos iguales y que la población migrante sufrimos los mismos problemas que cualquier español. Si me apuras, mucho más, porque está el componente racial.

La situación de los migrantes es aún más complicada si se es mujer.

El 8 de marzo demostró que la historia de España la estamos construyendo las mujeres. Es cierto que todavía tenemos el reto de ser capaces de incluir y reconocer a la población migrante dentro del propio movimiento feminista. Se dice que existe un feminismo hegemónico que es blanco y en el que las migrantes no nos sentimos reconocidas. Yo no estoy a favor de marginarnos, sino de formar parte y luchar desde dentro para que se nos vea reconocidas y pelear todas contra el patriarcado.

¿Prevé cambios políticos con la llegada del PSOE al Gobierno?

Soy optimista porque no nos queda otra. Estamos jugando un papel fundamental desde Unidas Podemos para que mire más hacia su lado izquierdo que al derecho. Pero el PSOE un día se levanta con ganas de acoger el Aquairus y al siguiente [Fernando Grande] Marlaska vulnera los derechos humanos y devuelve en caliente a 200 personas a Marruecos. Estamos en una situación contradictoria pero a la vez nos ofrece a nosotros la capacidad de influir en la vida real de la gente. No estamos gobernando, estamos cogobernando desde el Parlamento pero estamos siendo útiles. En 2019 y 2020 tendremos que salir a ganar porque será la única garantía de que se van a hacer políticas para transformarle la vida a la gente. El PSOE puede traicionar, puede decir un día una cosa y al día siguiente la contraria, por lo que queremos depender de nosotros mismos. 

Desde una comunidad, ¿qué se puede hacer en materia de inmigración?

Nuestro objetivo es gobernar el país porque la política migratoria tiene mucho que ver con la capacidad del Estado de aplicar medidas. En el caso de la Comunidad de Madrid nos hemos comprometido a presionar para que se cierre el CIE. No puede ser que haya cárceles con seres humanos dentro en las que se violan sistemáticamente sus derechos.

¿Qué otras medidas llevarán en el programa?

Rebajar los plazos de la nacionalidad, que el derecho a ser ciudadanos no esté ligado al acuerdo bilateral entre España y terceros países sino que con el empadronamiento, si vives y trabajas aquí, puedas por ejemplo votar, decidir sobre los asuntos que te afectan. A día de hoy no podemos hacerlo salvo que haya un acuerdo con nuestro país de origen. Nuestro programa electoral tiene que tener como bandera la defensa de los derechos humanos y el reconocimiento de toda la comunidad migrante, seamos de donde seamos e independientemente de si vivimos dos, cinco o diez años en España.

El drama de la inmigración es un tema que hay que abordar a nivel europeo, ¿qué le reclaman a la UE en esta materia?

Europa en los últimos años ha dedicado más dinero a Frontex que a salvar vidas. Europa tiene que ser solidaria pero al mismo tiempo tiene que aplicar una política exterior responsable, que no fomente el conflicto, sino que los prevenga o los resuelva, y que no venda armas a países que vulneran los derechos humanos. También hay que destacar los recortes que están sufriendo los programas de ayuda al desarrollo en los países de origen. No se está incidiendo en ayudarles allí y lógicamente la gente se ve abocada a venir. Tenemos que tener Gobiernos a la altura de las circunstancias. Cuando uno no tiene un proyecto de país, como Viktor Orbán en Hungría, se escuda en el discurso del miedo, en la búsqueda de un enemigo común.

¿Cuál será su objetivo si llega a la Asamblea de Madrid?

Me gustaría trabajar por todos los madrileños y madrileñas. Apuesto por un proyecto de país plural en el que todo el mundo se vea reconocido y en el que estén garantizados los derechos de todos y todas. No quiero que haya grupos de ecuatorianos o de marroquíes y los intereses de unos y de otros estén defendidos por la persona que sea o haya sido de esa nacionalidad.

¿Y si al final no puede presentarse?

Seguiré trabajando en este proyecto por cambiarle la vida a la gente desde las calles, desde mi organización. Da igual donde esté, lo importante es que se lleven a cabo las políticas. Este es un proyecto colectivo en el que a nivel individual nadie es imprescindible.

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