Alrededor de 116 inmigrantes subsaharianos han logrado saltar la valla fronteriza que separa Ceuta de Marruecos en un día en el que se celebra la Pascua del Sacrificio, en un asalto en el que siete guardias civiles han resultado heridos.

Según fuentes de la Guardia Civil, el asalto a la valla se ha producido alrededor de las 9.00 horas, cuando estos inmigrantes han logrado acceder por la zona de Finca Berrocal, el mismo lugar por donde el pasado 26 de julio lograban acceder 602 inmigrantes.

La Guardia Civil no han podido contener a los inmigrantes y siete agentes han resultado heridos debido a la violencia empleada en el asalto. El instituto armado ha destacado la gran violencia empleada por los inmigrantes, que han llegado a emplear, además de cizallas, palos y objetos cortantes, cal viva, ácido de baterías y excrementos, que arrojaron a los agentes.

De los siete agentes heridos, uno ha tenido que ser trasladado al Hospital Universitario de Ceuta, aunque su estado no reviste gravedad, según la Comandancia de la Guardia Civil. Horas después, la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) ha vuelto a reclamar más medios de protección para los agentes.

Una vez en Ceuta, los subsaharianos han continuado, a la carrera, su camino hacia el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), que todavía sigue colapsado y con tiendas de campaña en sus alrededores tras la última llegada masiva de inmigrantes.

Las ambulancias de la Cruz Roja, que se encontraban en esos momentos cubriendo el rezo de inicio de la pascua musulmana, tuvieron que abandonar el lugar para dirigirse urgentemente hasta las inmediaciones del CETI donde han tenido que atender a varios subsaharianos de heridas, cortes y contusiones leves. Cinco de ellos han sido trasladados al hospital para ser atendidos de las heridas por las concertinas.

Necesidad de alternativas

La secretaria de Estado de Seguridad, Ana Botella, ha asegurado que este último salto a la valla responde "a una escalada que venía larvándose desde hace tiempo", debido al cierre de las puertas de salida de los emigrantes de África por el Mediterráneo más oriental y central.

Ha recordado que el Gobierno trabaja "en una alternativa a las concertinas", lo que no significa que estas vayan a desaparecer, sino que se busca "una alternativa en la configuración de una valla que puede ser mucho menos lesiva y mucho más efectiva en evitar los saltos".

"La valla lo que pretende es frenar los saltos, lo que se puede lograr sin que haya ese nivel de heridos cuando pasan por esos materiales", ha manifestado la secretaria de Estado.