Nadie sabe nada pero todos lo intuyen

Mariano Rajoy en el Congreso.
Mariano Rajoy en el Congreso.
EUROPA PRESS

Si fuera por las caras y las declaraciones de unos y otros, se podría decir que la moción de censura de Pedro Sánchez contra Mariano Rajoy que ha empezado a debatirse este jueves en el Congreso, tiene muchas posibilidades de salir. No obstante, reina la incertidumbre sobre lo que va a pasar, porque hasta el secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, ha negado que tengan "atados" ya los cruciales votos del PNV.

Ante la duda, aplausos. Los que han recibido Sánchez y Rajoy cuando han entrado al hemiciclo. El primero, volverá a su escaño este jueves y viernes, porque se lo cede la portavoz socialista, Margarita Robles. El segundo, ha llegado precedido de todos los ministros que son diputados. Se han esperado en la zona del Gobierno el Congreso para entrar en bloque. Mañana se sabrá si salen "fortalecidos", como espera una optimista diputada popular, o directamente a cesar de sus cargos. Porque también de mudanzas se hablaba, sin demasiado drama, este jueves en el Cognreso.

Los diputados del PP han entrado al Congreso cabizbajos e indignados ante la idea de que a Sánchez no le importe aliarse con quienes quieren "romper España" para llegar al Gobierno "como sea". Sí, el "romper España" ha vuelto a nuestros oídos, de la misma manera que algún diputado popular se ha animado también a alertar de la alianza socialista con los aliado de ETA, en referencia a los dos votos que EH Bildu también piensa darle a Sánchez.

En el lado del PSOE, esperanza, pero de la buena. Mejor que la Juan Carlos Vera, secretario general del PP de Madrid y fontanero de pro de Génova, que más que confianza en que todo saldrá bien -para ellos- ha dicho que su esperanza es que "quede sensatez".

De hecho, una de las cosas más seguras hoy es la creencia -que no certeza tampoco- en que Rajoy no dimitirá, pase lo que pase. La idea se descarta a ambos extremos políticos. La popular Alicia Sánchez Camacho dice que "jamás" se le ha pasado al presidente tal y idea por la cabeza. El diputado de ERC Gabriel Rufián, simplemente, "no ve a Rajoy dimitiendo".

Como los papeles de PP y PSOE ya se presuponen ante un lance en el que se enfrentan Rajoy y Sánchez, resulta especialmente llamativa la actitud de Ciudadanos, que no quiere ni que Rajoy venza pero tampoco que gane Sánchez.

Decir que "no puedo ser optimista, es un día terrible para España" como ha dicho Albert Rivera a su llegada no parece indicar que los planes estén saliendo tal y como Ciudadanos desearía. Para despejar dudas, el común denominador en el partido naranja, como en el PP, era atacar al PNV, además de a Pedro Sánchez, la gran diana de la oposición.

Los nacionalistas vascos, los grandes protagonistas del misterio que rodea la votación de este viernes, han entrado discretamente al hemiciclo, y se han sentado a escuchar a Pedro Sánchez, antes de que después se reúna su ejecutiva para, teóricamente, decidir qué votar este viernes.

Si lo tienen decidido ya y si el resto lo sabe es algo que este jueves todo el mundo disimulaba bien en el Congreso, aunque prácticamente a todos les daba en la nariz que va a ser un "sí". Para el bien o para el mal de España, según los bandos.

Para dar más emoción periférica, la coordinadora general del PdeCAt, Marta Pascal, ha llegado para seguir la sesión como invitada, asegurando que está al habla con todos, también con el PNV.

Seguro que el bebé de la diputada socialista Zaida Cantera que este jueves también estaba en el Congreso no tiene ni idea de lo que se juega en estos dos días. Sus señorías sí. Lo que nadie sabe, de momento, es para qué lado va a inclinarse la balanza de los nacionalistas vascos.

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