Comisión Europea
De izq a dhca, Valdis Dombrovskis, Marianne Thyssen y Pierre Moscovici CE

A la Comisión Europea no le ha hecho nada de gracia la inesperada subida de pensiones del 1,6% aprobada por el Gobierno español para amarrar el apoyo del PNV a los presupuestos de 2018. "Nosotros generalmente no recomendamos a los países revertir las reformas de las pensiones, sino mantenerse en la vía establecida", ha asegurado este miércoles su vicepresidente Valdis Dombrovskis, en la presentación de las recomendaciones de primavera para los Estados miembro.

Bruselas recuerda a España que sus pensiones "están entre las más altas de la UE en comparación con los sueldos" y que las reformas de 2011 a 2013 servían de hecho, para asegurar su sostenibilidad a largo plazo. Por eso no entienden que, como parte del acuerdo con los nacionalistas vascos, se retrase el factor de sostenibilidad que iba a entrar en vigor en 2019. "Se ha puesto en cuestión el compromiso con esas reformas", lamenta en el informe elaborado para España.

El Ejecutivo comunitario, en todo caso, no hace sangre con España. Avala que el nuevo plan presupuestario "cumple ampliamente el Pacto de Estabilidad" y  cree que el déficit bajará este año del 3% del PIB fijado como límite. Nada extraño, porque en 2017 cerró al 3,07%. Hasta entonces, mantiene a España dentro del Procedimiento por Déficit Excesivo y le deja como único país incumplidor tras anuciar precisamente hoy que retira a Francia de su lupa correctiva.

Pero no todo son parabienes. España, dice Bruselas, no cumplirá la meta de déficit del 2,2% este año —prevé un 2,7%, una décima más de lo augurado en marzo por el nuevo gasto de 1.500 millones en pensiones— y pide para 2019 un esfuerzo fiscal del 0,65% del PIB (unos 7.000 millones en ajustes independientes del ciclo económico). "Es necesario porque el paro se reduce rápidamente pero es todavía alto y persisten algunos problemas estructurales", explicó Dombrovskis.

Deuda, temporalidad, pobreza y poca I+D

Y es que no solo es la subida de pensiones. Bruselas, al igual que ayer sugirió el Banco de España, reprocha a España dormirse en los laureles. "Tras las importantes reformas realizadas de 2012 a 2015, el progreso en la implementación de recomendaciones ha sido muy limitado", dice la Comisión en el informe específico realizado para España. "El crecimiento está ayudando a reducir el déficit, pero no se está aprovechando para fortalecer estructuralmente las finanzas públicas".

Y aquí empieza la retahíla de "vulnerabilidades" de la economía española. Se afea, por ejemplo, la elevada deuda pública que baja lentamente pese al importante crecimiento económico. "Cualquier ganancia extra obtenida este año y el próximo debe dedicarse a reducir deuda", aconseja la Comisión, que recuerda que el límite que admite la UE es del 60% del PIB, mientras que en España solo bajaría al 89,1% en 2021 según las previsiones del Gobierno. "España debe prepararse para realizar más ajustes en 2018 para cumplir este objetivo... y serán necesarios en 2019".

Hay más. Bruselas lamenta la alta temporalidad "que impide que crezca la productividad" y que redunda en "mayor pobreza" y "mayor desigualdad de ingresos"; los parados de larga duración suponen la mitad del total "y las ayudas no llegan a todos", dice la Comisión; los fallos en las políticas activas de empleo impiden insertar en el mercado de trabajo; hay mucho abandono escolar, mucha pobreza infantil y debilidad en la investigación y desarrollo.

¿Y qué propone? Por el lado del empleo, mejorar la cooperación con las empresas, apoyar más a los parados y favorecer el paso de un contrato temporal a otro fijo. "La mesa de empleo tripartita que se constituyó a comienzos de 2017 para discutir la calidad en el empleo aún no ha realizado propuestas específicas", lamenta la Comisión. Además, pide mejorar las ayudas a las familias y reducir la desigualdad a su acceso en las distintas regiones. También, incrementar la inversión en I+D y realizar "evaluaciones" sobre la efectividad del gasto realizado en este áreas.

Pero sobre todo y antes, dice, corregir los desequilibrios fiscales. El ministro de Economía, Román Escolano, cree que sus colegas comunitarios han realizado un análisis "muy equilibrado" sobre España. "Ya hubo dudas sobre nuestro cumplimiento en los dos últimos ejercicios... y sin embargo hemos cumplido".