11M
¿Culpables
o
inocentes?

Antes del verano de 2003, Rafa Zouhier, una suerte de "macarra de barrio" con ideas muy radicales, puso en contacto al 'narco' sin escrúpulos "El Chino" y al ex minero Suárez Trashorras -a quien había conocido a través de su cuñado, Antonio Toro, con quien coincidió en la cárcel años antes-.

Allí, en una McDonald's situado frente al madrileño hospital Gómez Ulla -según asegura José María Irujo-, Suárez Trashorras le comenta a Jamal Ahmidam "El Chino" sobre su facilidad para proporcionarle explosivos.

Éste era el último -pero no por ello menos importante- ingrediente necesario para llevar a cabo su yihad.

Aunque Zouhier era confidente de la UCI de la Guardia Civil, no alertó nada del 11-M hasta el 16 de marzo de 2004, cinco días después de la masacre, cuando llamó para hablar de "El Chino".

En sus cinco declaraciones, introdujo continuas variaciones, según el juez.

Zouhier se enfrentaba a una pena de 20 años de prisión, pero tras la vista oral se le aumentó a 38.958 y ha quedado, finalmente, en 10 años de condena.

DECLARACIÓN DE ZOUHIER

Rafá Zouhier ha protagonizado la comparecencia más larga y accidentada de lo que va de juicio del 11-M.

Procesado por ser quien puso en contacto a Trashorras con Jamal Ahmidan, Zouhier ha mantenido durante toda la sesión una actitud rebelde, jactándose de las preguntas de las partes, e interrumpiendo los interrogatorios una vez tras otra.

El propio procesado ha aludido varias veces a "la ley de la calle" asegurando que su "mundo era el hachís y las fiestas".Desde el momento en el que el procesado se ha declarado "superinocente", el Juez ha tenido que llamarle varias veces la atención: "¿Se quiere callar de una puñetera vez?", le ha llegado a decir el juez tras numerosas interrupciones.