Rajoy, en la sesión de control
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, durante su intervención de este miércoles. Paco Campos / EFE

El duelo político se asemeja al duelo de la pérdida. Pero las habituales fases de negación, ira, depresión y aceptación no se corresponden con sentimientos, sino con actitudes públicas hacia supuestos casos de corrupción. Mariano Rajoy, presidente del PP y del Gobierno, ha transitado en cuatro años por bastantes de ellas en las varias tramas corruptas que sobrevuelan su partido.

Del rotundo mentís con el que recibió las primeras averiguaciones sobre la 'operación Gürtel' al puño de hierro (dialéctico) exhibido cuando el sumario trepaba por el organigrama del partido; del silencio victimista cuando arreciaban las imputaciones al asentimiento y propósito de enmienda cuando la marea ya había casi desbordado.

Ahora, su nombre ha aparecido en los documentos privados en los que el extesorero del PP Luis Bárcenas anotaba los supuestos cobros de pagos periódicos y esporádicos a altos cargos del partido. Este es un repaso a cuatro años de declaraciones públicas del máximo dirigente del primer partido por número de votos de España.

A principios de 2009 el llamado 'caso Gürtel' daba sus primeros pasos, tanto judiciales como mediáticos. Rajoy guardaba silencio. Un silencio roto el 11 del mes de febrero, cuando el presidente del partido salió a defender la "honorabilidad" del PP y, de paso, asegurar que "nadie en la formación ha tenido nada que ver con la trama de corrupción".

Rajoy pasa de la negación al contraataque. Su partido, dice, "no ha recibido ni un euro" del presunto cerebro de la trama de corrupción, Francisco Correa. Además, Rajoy se muestra desafiante ante las informaciones publicadas en prensa sobre regalos de coches de lujo a cargos electos del partido: "Habrá que demostrarlo".

Las investigaciones judiciales del 'caso Gürtel' avanzan. El senador y  tesorero del PP, Luis Bárcenas, es imputado en la trama corrupta. Rajoy, que hasta el momento se había mostrado cauto respecto a las informaciones que salpicaban a miembros de la formación, sale en su defensa. "Estoy convencido de que nadie podrá probar que no son inocentes", dijo Rajoy el día después de haberse reunido con Bárcenas y con Gerardo Galeote, eurodiputado del PP y también imputado en 'Gürtel'.

Rajoy pasa de la defensa de Bárcenas y otros miembros del partido imputados en el 'caso Gürtel' a un discurso en el que su partido aparecería como víctima, por un lado, de "actuaciones policiales desproporcionadas", y por otro, de "la persecución del Gobierno" (presidido entonces por José Luis Rodríguez Zapatero, del PSOE). El PP recibe un "trato humillante", según Rajoy y que se resume en "juicios paralelos y condenas públicas".

Han pasado dos meses. Parte del secreto de sumario del 'caso Gürtel' se levanta. En el PP consideran que Rajoy lleva demasiado tiempo callado. Cargos del partido barruntan una "espiral" negativa si no se lanza un mensaje contundente que haga frente a las revelaciones de la trama. Ajeno a todo eso, Rajoy pone el foco sobre los ciudadanos "hay que estar con las preocupaciones de la gente y olvidarse de todo", y lo quita de todo lo demás: "Lo que preocupa a las personas no suele coincidir con lo que preocupa a otros".

Del 'mirar para otro lado' al "deber de ser ejemplares". Rajoy matiza y cambia sutilmente su discurso. El PP debe dar ejemplo; el PP debe ser "transparente". Para ello, el líder del partido anuncia que se pondrán manos a la obra para elaborar un código de buenas prácticas interno. Pese a ello, Rajoy sigue defendiendo que "las cuentas del partido son legales y han sido fiscalizadas".

Se van conociendo nuevas partes del sumario de la 'trama Gürtel'. El silencio de Rajoy, líder del partido, vuelve a ser tema de debate. Para zanjarlo, la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, asegura que en su formación "no hay miedo nada". Mientras, Rajoy solo rompe su mutismo para lanzar una lanza otras más a favor de Bárcenas por haber dimitido también de su cargo de senador (antes lo había hecho como tesorero del partido).

En una entrevista con el director de El País, Mariano Rajoy todavía candidato a las elecciones generales que ganaría poco después hizo una defensa cerrada de la honestidad política: "Hay que decirle a la gente que muchos se dedican a la política, y la inmensa mayoría son honrados". Y añadió: "Pero hay gente que es corrupta y que roba; yo, en cuanto tenga la convicción de que eso es así, tomaré la decisión política que tenga que tomar".

Destapado ya el escándalo de los presuntos sobresueldos y la cuenta en Suiza del extesorero Bárcenas, Rajoy da un paso al frente y asegura, en un acto de partido, que "no me temblará la mano si tengo constancia de que se han producido irregularidades". Al mismo tiempo, y como otros líderes del partido como Cospedal, Acebes y Arenas, se esmera en hacer una defensa cerrada del partido y de sí mismo: "Siempre he actuado con transparencia y rigor, y el partido siempre se ha ajustado a la legalidad".

Ante las críticas que se ciernen sobre el partido a propósito de los presuntos sobres con los que el extesorero Bárcenas distribuía dinero negro a cargos de la cúpula del partido, Rajoy anuncia dos auditorías, una interna y otra externa. El líder del PP anunció la medida tras la reunión del Comité Ejecutivo de la formación, donde el resto de pesos pesados esgrimieron la misma frase para referirse al ya conocido como 'caso Bárcenas': "No lo sabía, yo creo que no lo sabía nadie aquí".

Rajoy asegura no recordar cuándo se reunió por última vez con el extesorero de su partido, Luis Bárcenas a quien la propia formación llegó a pagar las minutas del abogado, en medio de la tormenta política creada por las revelaciones sobre su presunto patrimonio evadido, la contabilidad del partido y los supuestos sobresueldos.

En la primera sesión de control del año en el Congreso, Rajoy se mostró firme: "Estoy dispuesto a elaborar un plan anticorrupción". Evitando en todo momento referirse a Bárcenas, el presidente del Gobierno alabó las medidas "responsables" tomadas por el Ejecutivo para atajar la corrupción, como la Ley de Transparencia o la reforma de la financiación de los partidos.

Nuevas revelaciones periodísticas apuntan a que Bárcenas y Álvaro Lapuerta (otro de los extesoreros del PP) mantuvieron una serie de cuadernos manuscritos en los que registraban una contabilidad que refleja, presuntamente, pagos anuales en dinero a diversos miembros del partido. Entre los nombres que aparecen en los papeles hechos públicos por el diario El País está el de Mariano Rajoy, que habría recibido 25.000 euros anuales durante 11 años. Ante el escándalo suscitado por los 'papeles de Bárcenas', la secretaria general del partido, Dolores de Cospedal, ha salido a la palestra, sin Rajoy, para "negar la veracidad" de lo publicado y contraatacar diciendo que "la única finalidad de estas acusaciones es perjudicar al PP".

Encuesta

¿Deberían producirse dimisiones en el Gobierno tras conocerse que Rajoy y otros dirigentes cobraron de Bárcenas?

Sí, debería haber dimisiones, asumir responsablidades y convocar elecciones.
81,97 % (24405 votos)
El Gobierno debe permitir investigar hasta el final y cuando esté todo probado, actuar.
15,41 % (4589 votos)
No, en esta situación, el Gobierno debe mantener su estabilidad y fortaleza.
2,61 % (778 votos)