El estadio de San Mamés se tiñó de morado con motivo del 8-M en los prolegómenos del partido de LaLiga entre Athletic y Espanyol, que terminó en empate (1-1) tras el postrero gol de Raúl García.

El templo bilbaíno se volcó con la celebración del Día Internacional de la Mujer y no solo mostró un asombroso mosaico, ya que también adaptó la iluminación de la fachada exterior.

El Athletic quiso sumarse así al "reconocimiento a todas las mujeres que conforman la entidad", por lo que repartió 45.000 cartulinas del mismo color por las butacas del estadio para que los espectadores las mostraran a la vez y elaboraran el mosaico.

Además, el punto lila que simboliza el rechazo a la violencia contra las mujeres estuvo presente en el videomarcador de San Mamés, que en enero regirstró el récord histórico de asistencia en un partido femenino al acoger a casi 50.000 asistentes en los cuartos de final de la Copa de la Reina..