Los 5 grandes retos que se encontrará Carlos Sainz en Ferrari

Carlos Sainz, con los colores de Ferrari (fotomontaje)
Carlos Sainz, con los colores de Ferrari (fotomontaje)
McLaren F1 / Scuderia Ferrari

Carlos Sainz ya es el tercer piloto español en pilotar para Ferrari en un Gran Premio. El madrileño se une a leyendas como el marqués de Portago y Fernando Alonso, a los que se suman desde un papel mucho menos protagonista los probadores Pedro de la Rosa y Marc Gené, este último aún a sueldo del equipo italiano.

Cuando Sainz llegue a Maranello se encontrará un escenario muy distinto a lo que está acostumbrado. La italianidad como bandera, con sus pros y sus contras, convierten a la Scuderia en una familia gigantesca en la que las exigencias son ligeramente distintas a las del resto de equipos, empezando por el propio peso que tiene el escudo más legendario del mundo del automovilismo.

Una vez que se asiente la polvareda que va a provocar su fichaje, Sainz deberá tener en cuenta unos retos clave si quiere triunfar allí donde algunos de los mayores héroes de la Fórmula 1 se forjaron.

1. Corres para Ferrari, ganas para Ferrari

Ser campeón de Fórmula 1 está al alcance de muy pocos, pero serlo con Ferrari para muchos menos aún. Correr con el Cavallino Rampante en el pecho es una aspiración con la que sueñan todos los pilotos de automovilismo, lo que supone un sueño y una gran responsabilidad. 

El único equipo que ha estado durante los 70 años de historia de la competición tiene un peso específico, muy superior al de cualquier piloto que pase por sus filas. Sainz tendrá que entender que sus éxitos, si los logra, serán más que nunca de su equipo y menos de él mismo. Los fracasos, en cambio, los tendrá que asumir como propios. En este sentido, Vettel le puede dar unos cuantos consejos.

2. Charles Leclerc, el Príncipe deseado

El ascenso de Leclerc a Ferrari se produjo por una serie de circunstancias no todas felices. La primera fue la trágica muerte de Jules Bianchi, buen amigo del monegasco y llamado a ser la gran esperanza de la cantera de Maranello. Sin el francés, todo su legado por conseguir quedó en manos de su 'hermano pequeño'.

Renovado hasta 2024, en sólo una temporada se ha ganado el corazón de los tifosi. Sainz tendrá que competir con y contra él por el amor de los ferraristas, algo que va mucho más allá de los simples éxitos que logre en pista. A Kimi Räikkönen, el último campeón del mundo con Ferrari, no le sirvieron sus victorias ni su Mundial en 2007. El estatus de Sainz en la Scuderia será, de entrada, de número 2 frente a Leclerc, lo que supondrá una dificultad extra a lo que ya entraña llegar un equipo nuevo.

3. El caos de Ferrari

El equipo más divertido del mundo, dicen algunos de él. Ferrari es capaz de cuajar un dominio absoluto como el de Michael Schumacher a principios de siglo y luego no volver a dominar en décadas, merced a decisiones absurdas en el muro. Fernando Alonso se fue en blanco de su lustro en Maranello por culpa, en parte, de las decisiones tomadas por sus responsables en carreras clave, con la histórica pifia del GP de Abu Dhabi de 2010 como máximo exponente.

Sainz llega de una McLaren mucho más analítica, con un mando mucho más fuerte y menos caótica, lo que pondrá a prueba su paciencia para saber adaptarse a la vorágine de Ferrari.

4. La lucha con la élite

Las expectativas puestas en Carlos Sainz son altísimas. Sustituir a un tetracampeón del mundo como Sebastian Vettel le obliga a estar, al menos, muy cerca de Leclerc o incluso por encima. 

Se acabaron las luchas con los Sergio Pérez, Alex Albon, Daniel Ricciardo y compañía. Toca bregarse con Lewis Hamilton, Max Verstappen (viejos amigos-rivales) y el propio Leclerc, pilotos que aspiran no sólo a ganar carreras sino a ser candidatos al título. El salto cualitativo que dará Sainz de equipo va de la mano del competitivo.

5. La alargada sombra de Fernando Alonso

Le guste o no, Carlos Sainz lleva dos sacos muy pesados por ser quien es. El primero, su apellido: su padre sigue cosechando éxitos (es el vigente campeón del Dakar) y sigue siendo protagonista por méritos propios. El segundo, el de Fernando Alonso.

El asturiano fue primero su ídolo, luego su mentor, después su rival y siempre su amigo. Pocos como él podrán aconsejarle en su nueva aventura, donde podría alcanzar por primera vez una cima de la que Alonso se despeñó: proclamarse campeón del mundo vestido con los colores de Ferrari.

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