El libro de Eli

El libro de Eli - Cartel
Título V.O.:
The Book of Eli
Año de producción:
2010
Distribuidora:
Sony Pictures Releasing de España
Género:
Acción
Clasificación:
No recomendada menores de 13 años
Estreno:
18 de marzo de 2010
Director:
Albert Hughes, Allen Hughes
Guión:
Gary Whitta
Música:
Atticus Ross, Leopold Ross, Claudia Sarne
Fotografía:
Don Burgess
Intérpretes:
Michael Gambon (George), Denzel Washington (Eli), Gary Oldman (Carnegie), Jennifer Beals (Claudia), Mila Kunis (Solara), Evan Jones (Martz), Joe Pingue (Hoyt), Lora Cunningham (Chica joven Hijacker)

Fotogramas de la película

Sinopsis

La destrucción se ha apoderado de EE.UU. tras una guerra total. En este panorama tan desolador, donde impera la ley del más fuerte, Eli lleva años protegiendo un libro que puede ayudar a reconstruir la civilización desde la esperanza. Sin embargo, su misión tiene una amenaza con nombre propio, Carnegie, un tipo ambicioso que sabe del poder de Eli y que se ha convertido en el jefe de los delincuentes. Sólo la valentía de Eli, y la buena fe de la hijastra de Carnegie, pueden salvar a la humanidad.

"El libro de Eli" combina la ciencia ficción, las aventuras y la acción en un mundo post-apocalíptico donde no parece haber ninguna esperanza para la raza humana. La misión secreta del protagonista, que el espectador va descubriendo poco a poco, y su confrontación con el mal, encarnado por una especie de déspota con ansias dictatoriales, vertebran un filme futurista que reflexiona sobre el maniqueísmo ancestral y las verdaderas bases de una civilización. En las labores de dirección se sitúan dos hermanos gemelos, Albert y Allen Hughes, responsables de títulos como "Infierno en Los Ángeles", "Dinero para quemar" o "Desde el infierno".

Uno de los atractivos de la cinta es su gran reparto. El encargado de portar la esperanza para la humanidad es Denzel Washington, que cambia totalmente de registro tras los éxitos de "American Gangster" y "Asalto al tren Pelham 123". Su antagonista en la ficción quiere El libro de Eli para oscuros intereses y está interpretado por Gary Oldman (La semilla del mal). En el reparto principal también encontramos a Mila Kunis, la chica de "Max Payne", Michael Gambon (Retorno a Brideshead) y Tom Waits (El imaginario del Doctor Parnassus).

Crítica

A rebufo, cansino por exceso de proximidad, de los paisajes yermos e inhabitables de la ejemplarmente apocalíptica "The Road", los hermanos Hughes perfilan su propio fin del mundo en una sucesión de oasis habitados por bestias y humanos tristemente deshumanizados; su empeño, ético y estético, es el de hacer su propio "Mad Max", pero lo que les sale más bien es su propio "Mensajero del futuro"; una atrofiada colección de clichés del mundo después de la hecatombe a lomos de un héroe de libro que emula a puño limpio la pureza atávica del gran héroe americano del western, errante por mil desiertos, solitario por principio y justiciero por contingencias.

"El libro de Eli" se mira con interés, arrastrados por los destellos vacíos de su muy trabajada fotografía y por el resultón paisaje postapocalíptico de segunda mano; pero se oye con hastiada indiferencia; le cogemos el tranquillo a las primeras de cambio y, desde entonces vagamos por una irrelevante fábula de ciencia-ficción de serie B con presupuesto de A. Los Hughes no molestan mientras pilotan la película dentro del umbral de la intrascendencia; Denzel Washington frunce bien el ceño y reparte coces en secuencias marciales elegantemente coreografiadas; pero esto es cine futurista con pretensiones, lastrado por su humanismo acartonado y una ingenuidad cristiana de juzgado de guardia.

Cuando los Hughes empiezan a torcer el gesto y a revelar el hálito "épico" e hipertrascendente de su olvidable película se produce un gigantesco cortocircuito que manda de un puntapié a "El libro de Eli" al cajón de las aparatosas películas fallidas. A caballo entre el western, el thriller, el cine de acción, la ciencia-ficción y el cine bíblico, y no sólo por la importancia cardinal que en ella asumen las sagradas escrituras, la función se deshace entre grietas pintando personajes vacíos con ínfulas de algo, alumbrando una función perfectamente estéril que no es prácticamente nada de lo que se propone ser.

Como película seria es imposible tomársela en serio, y eso a pesar de que el planteamiento global apunta buenas maneras desaprovechadas, y como lo otro, cine de palomitas sin seso tampoco, por exceso de autobombo y pretensiones. Nos quedamos con el presentable acabado de la carcasa y la presencia escénica de Denzel Washington, que lo mismo sirve para un roto que para un descosido.

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