The Lovely Bones

The Lovely Bones - Cartel
Título V.O.:
The Lovely Bones
Año de producción:
2009
Distribuidora:
Paramount Films de España
Género:
Drama
Clasificación:
No recomendada menores de 13 años
Estreno:
26 de febrero de 2010
Director:
Peter Jackson
Guión:
Peter Jackson, Philippa Boyens, Fran Walsh
Música:
Brian Eno
Fotografía:
Andrew Lesnie
Intérpretes:
Susan Sarandon (Grandma Lynn), Stanley Tucci (George Harvey), Mark Wahlberg (Jack Salmon), Rachel Weisz (Abigail Salmon), Michael Imperioli (Len Fenerman), Saoirse Ronan (Susie Salmon), Jake Abel (Brian Nelson), Reece Ritchie (Ray Singh)

Fotogramas de la película

Sinopsis

Susie ha sido asesinada a los 14 años. Ahora se encuentra en un mundo luminoso, separado de la realidad, donde puede observar el sufrimiento y la desesperación de los suyos, pero en ningún caso volver junto a ellos. Cuando la joven es testigo de la incapacidad de la policía por resolver su propio crimen, decide dejarle pistas a su padre para que llegue hasta el asesino. Sin embargo, pronto descubrirá que la mejor forma de ayudar a su familia es dejar que el tiempo pase para superar la pérdida.

"The Lovely Bones" ha permitido el regreso a la dirección de una de las mentes más imaginativas del cine: Peter Jackson. El responsable de "King Kong" y la exitosa saga de "El Señor de los Anillos" se ha embarcado en una aventura que nada tiene que ver con mundos fantásticos y criaturas épicas, y lo ha hecho adaptando la novela "Desde mi cielo", publicada por Alice Sebold en 2002. La película sigue la historia de una niña asesinada y violada en los años 70 que intenta dar paz a sus padres desde el más allá, dejando pistas sobre el responsable de los hechos. El sufrimiento de la familia, en un ambiente oscuro e inhóspito, contrasta con las escenas llenas de luz y misterio que Jackson ha querido colocar en "el otro mundo".

Saoirse Ronan, la joven actriz de "Expiación" y "City of Ember", es la encargada de protagonizar este drama esperanzador junto a Mark Wahlberg (El incidente) y Rachel Weisz (Ágora). Les acompañan Susan Sarandon, a la que veremos en la segunda parte de "Wall Street", y Stanley Tucci, nominado tanto al Globo de Oro como al Oscar al mejor actor de reparto por su inquietante papel en esta película. También intervienen Jake Abel (Percy Jackson y el ladrón del rayo), Michael Imperioli (La vida interior de Martin Frost) y la debutante Amanda Michalka.

Crítica

Hay momentos en "The Lovely Bones" en que mana el hedor de las tragedias broncas, áridas e irrespirables; y hay otras en que el candor amoroso, hipertrascendetal y sentimentaloide que jalona el mundo onírico del más allá, plagado de colorines chillones y fantasías visuales robadas al atrezo hortera de un jardín de infancia te vuelve el estómago del revés. Peter Jackson camina entre dos aguas, ensayando un difícil equilibrio entre dos mundos antagónicos; entre la sal gorda y el azúcar glas. Esa es la mejor baza y al mismo tiempo el lastre más pesado en "The Lovely Bones", la línea que divide ambos registros es demasiado gruesa; sencillamente la convivencia entre lo mundano y lo fantástico ofrece demasiados problemas.

La película se mueve entre lo ordinario y lo extraordinario y Jackson pretende que la transición entre ambos polos sea armoniosa y dinámica. No es lo uno ni lo otro. La multiplicidad de tonos, la profundidad de los dobleces y de las capas sucesivas que complican e individualizan la narración son un arma de doble filo, y Jackson se pilla los dedos en un empeño un tanto artificioso y sintético por ser poético y profundo a la vez. Lo que le sale es un lirismo de peluche y gominola, intenso a ratos e impostado a otros, desequilibrado y exageradamente ingenuo. "The Lovely Bones" traza un singular viaje del rencor hacia la luz, sembrando las semillas de una idílica refundación familiar en torno a la trágica y violenta pérdida de una hija. Es, a fin de cuentas, una historia de amor filial desde los cielos, que bucea en el dolor como terapia de resurrección, en la oscuridad como antesala de la luz. Jackson toca un montón de palos a cual más envenenado y complejo, sugiere hábilmente la maldad sin mostrarla, nos obliga a intuirla y a temerla sin conocer su verdadera cara.

Curiosamente la película funciona cuando más convencional se muestra, escarbando en la escalofriante convivencia puerta con puerta del asesino y de los padres destrozados de la víctima. Casi todos los destellos de gran cine que encierra "The Lovely Bones" orbitan alrededor del personaje-alimaña del odioso psicópata destrozavidas. El mayor acierto de Jackson ha sido reclutar al entrañable y frecuentemente cándido Stanley Tucci para encarnar al monstruo. Tucci, en las antípodas de sus registros habituales, se descuelga con una interpretación arqueológica, retratando con una humanidad tan portentosa como frágil y despreciable al hijo de mala madre sin conciencia, sacudido por una amarga existencia de soledad y traumas mal digeridos. Cuando Tucci manda en el relato "The Lovely Bones" amaga los perfiles de una película notable, inhóspita y dura; cuando viajamos al mundo de amor celestial de la hija muerta o a las indescifrables conexiones telepáticas de ésta con su alter ego terrestre queremos huirde la sala.

Esta película se sostiene, o debería sostenerse, sobre el funambulismo constante de una tensión entre tonos y estados de ánimo. Jackson escinde el relato en dos pero no logra que la disparidad de registros componga un todo unitario y coherente. Al final el desequilibrio es demasiado grueso y el sentimentalismo en bruto y sin matices cubre el drama de merengue. Jackson, simple y llánamente, se pasa de ñoño confundiendo sensibilidad con sensiblería.

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