Una palabra tuya

Una palabra tuya - Cartel
Título V.O.:
Una palabra tuya
Año de producción:
2008
Distribuidora:
Atila films
Género:
Drama
Clasificación:
Pendiente por calificar
Estreno:
22 de agosto de 2008
Director:
Ángeles González-Sinde
Guión:
Ángeles González-Sinde
Música:
Julio De la Rosa
Fotografía:
David Omedes
Intérpretes:
Marilyn Torres (Tete), Malena Alterio (Rosario), Antonio de la Torre (Morsa), Luis Bermejo (Lorenzo), Esperanza Pedreño (Milagros), María Alfonsa Rosso (madre de Rosario), Chiqui Fernández (Palmira)

Fotogramas de la película

Sinopsis

Rosario y Milagros son dos jóvenes amigas que no tienen ninguna esperanza de cara al futuro. Trabajan como barrenderas y, a pesar de los problemas, intentan divertirse y llenar de bromas la difícil rutina del día a día. Ambas sueñan con ser felices y ambas luchan por ello a su manera, pero piensan que quizá es algo que no está al alcance de sus manos. Cuando el amor, la muerte y un encuentro inesperado se crucen en sus destinos, se producirá un vuelco en sus vidas de consecuencias insospechadas.

Basada en la novela homónima de Elvira Lindo, "Una palabra tuya" es un drama sobre la amistad, el amor, las tragedias y los giros inesperados que da la vida. La película ha sido escrita y dirigida por Ángeles González-Sinde. Una larga trayectoria como guionista la avalan (Todos estamos invitados, Heroína, La buena estrella) y éste es su segundo largometraje después de que en 2004 recibiera un Goya a la mejor dirección novel por "La suerte dormida".

Malena Alterio (La torre de Suso, Aquí no hay quien viva) da vida a Rosario, mientras que Esperanza Pedreño (la divertida "Cañizares" de "Camera Café") cambia radicalmente de registro para afrontar el papel de Milagros. A su lado, un cada vez más consolidado Antonio de la Torre, capaz de hacernos reír en "Salir pitando" y emocionarnos en títulos como "Cobardes" o "Azuloscurocasinegro". El elenco también cuenta con la presencia de Chiqui Fernández (Gente de mala calidad), Marilyn Torres (Flores de otro mundo), Luis Bermejo (Días de cine) y María Alfonsa Rosso (Crimen ferpecto).

Crítica

Aterradoramente dramática, durísima y siempre hábil a la hora de sortear un indeseable tropiezo hacia los extremos del melodrama histérico, "Una palabra tuya" construye su identidad desde un horizonte de soledad enquistada, enebrando un itinerario múltiple de involución, matizado con prisas por un desenlace en el que se cuela de sopetón un rayo de esperanza en medio de la sobredosis de tristeza. Ángeles González Sinde consigue pilotar la tragedia dentro de los límites del drama situacional, no inducido, no sobrealimentado y, por consiguiente, no impostado. Su película no se ceba con el énfasis y dosifica el goteo trágico sin enfilar atajos sucumbiendo, sin embargo, a la intromisión de una estructura monolítica, a la imposición de un modelo de adaptación nada flexible que entiende el ejercicio de traducción simultánea del lenguaje literario como un ejercicio de síntesis y, en última instancia, un acto de justicia para con la obra matriz.

Es en ese estéril empeño por obtrener el certificado de fidelidad milimétrica donde González Sinde destartala al prometedor paisaje sentimental que tiene entre manos. Es probable que Elvira Lindo, autora de la novela objeto de adaptación, esté satisfecha ante tal exhibición de lealtad. Pero lo cierto es que "Una palabra tuya" se extravía en carreteras secundarias sacrificando así la fluidez de la espina dorsal. Ni la subtrama materno-filial ni, más grave aún, la "romántica" propiamente dicha, matizan las múltiples facetas del relato, bien al contrario las entorpecen a costa de una definición laxa y una proliferación de perfiles toscos entre inestables apuntes complementarios al núcleo trágico, representado por la pasional amistad que colorea las vidas grises de Rosario/Malena Alterio y Milagros/Esperanza Pedreño.

El resultado es un drama de retales, de sintagmas vagamente autosuficientes que no aciertan a formar oración alguna. "Una palabra tuya" trasciende como una irregular colección de secuencias (algunas de ellas ciertamente valiosas) que juntas no componen sinfonía, como una suerte de proyección de estampas coyunturales de la vida de las dos sufridas mujeres y alrededores cuyo engranaje ofrece múltiples problemas. Peajes, probablemente, de la rígida adaptación y, no menos importante, de una regulación defectuosa de los tiempos del relato y de gestión de las elipsis. Malena Alterio, que despliega la mejor prestación de su carrera cinematográfica hasta la fecha, es la mejor credencial de una película elaborada a partir de ingredientes resultones con un punto de cocción más bien corto.

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