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Una canción del pasado

Una canción del pasado - Cartel
Título V.O.
:
A love song for Bobby Long
Año de producción:
2004
Distribuidora:
Manga Films
Género:
Drama
Clasificación:
Pendiente por calificar
Estreno:
18 de noviembre de 2005
Director:
Shainee Gabel
Guión:
Shainee Gabel
Música:
Nathan Larson
Fotografía:
Elliot Davis
Intérpretes:
John Travolta, Scarlett Johansson, Deborah Kara Unger, Gabriel Macht, Dane Rhodes
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Fotogramas de la película

Sinopsis

La vida de Bobby Long, antiguo profesor de universidad adorado por sus alumnos se derrumba tras un grave suceso y huye a Nueva Orleans con su protegido el biógrafo Lawson Pines. Allí se acomodan en la casa de una amiga. Por otra parte, Purslane Hominy Will es una adolescente solitaria que regresa a su ciudad de origen, Nueva Orleans, tras recibir la noticia de que su madre ha fallecido. Allí descubre que la casa que le pertenece está habitada por dos hombres, amigos de su madre, que hace tiempo eligieron el camino equivocado: Bobby y Lawson. Los tres se verán obligados a convivir en un hogar destartalado y Pursy descubrirá a través de estos individuos cómo era su madre y algo más de la suya propia. La neoyorquina Scarlett Johansson (Lost in Translation, Match Point) no para de trabajar y es que estrenar dos películas en quince días es algo propio de unos pocos privilegiados. Junto a la nueva perla de Hollywood, aparece una figura de nivel internacional como es John Travolta (Pulp fiction), con peloblanco, alcoholizado y barriga prominente. Les acompañan Gabriel Match (Mucho más que amigos) y Deborah Kara Unger (The game). La documentalista Shainee Gabel (Anthem) dirige y escribe "A long song for Bobby Long", título original de esta adaptación de la novela "Off Magazine Street", producida en 2004 y con la que Scarlett Johansson obtuvo la nominación a la mejor actriz en los Globos de Oro.

Crítica

En la misma onda semántica de títulos tales como Jovenes prodigiosos o la reciente The Door in the Floor, Una canción del pasado se pavonea orgullosa de su vena literaria, de su cáustica densidad apocalíptica, de su textura de papel cuché. Cine poliédrico que delimita la deserción vital de tres outsiders en un cuchitril envilecido por las desgracias en el profundo y funambulesco sur norteamericano a cuenta de Shainee Gabel, que protagoniza uno de los debuts tras las cámaras más prometedores del año adaptando la excelente novela de Ronald Everett Capps Off Magazine Street. Una película forjada a golpe de tinta y pluma, en el mejor sentido de la expresión, porque no estamos ante el clásico producto que delata sus fuentes, por defecto de carácter, y se limita a colorear distantemente las páginas de un libro cualquiera. Una canción del pasado es un banquete de letras, en todos los sentidos. Primero por novelesca procacidad para la modelación de contextos, por la concatenación de destinos tortuosos, de humanidades espectrales con un bagaje espiritual, cultural e identitario que rara vez el cine per se es capaz de esculpir. Segundo por su condición de casa de citas, por la que pululan en verso aforismos y sentencias de un sinfín de dioses del panteón literario. Ése idioma, esa museología de las palabras es lo que desvela el oceánico misterio de la relación entre Bobby Long y su paternal discípulo Lawson (enormes Travolta y especialmente Gabriel Macht), dos sujetos varados en medio de ningún lugar, ahogando sus perennes derrotas en whiskey, atormentándose con sádica nostalgia con las brasas de un ayer espeluznante. Es ese binomio de perdedores impávidos y poetas malditos el activo fundamental de esta sugerente película, su solidario descenso a los infiernos y la indescifrable soledad que comparten es el éxito de Gabel, que ha sabido humanizar con precisión la fauna salvaje del texto original, en un malabarista ejercicio de costumbrismo extravagante, en el que caben igual un saxo, un panegírico imposible y provinciano de la alta literatura universal, o unas chanclas con calcetines. Una canción del pasado es expresiva en la atmósfera triste de ese Nueva Orleans pintoresco, tan lejano de la cordura de lo evidente (excelente trabajo del fotógrafo Elliot Davis), pero sobre todo crece en la interrelación de sus personajes funcionando como un Blues y proponiendo un cóctel seguramente barroco en exceso para algunos o, directamente, demasiado literario. Pero es un filme seductor, sin complejos que se traiciona a sí mismo con un desenlace diametralmente alejado del de su original literario, mucho más visceral y corajudo, con aromas de culebrón y con impresentable viraje hacia el melodrama de puertas abiertas, es decir para satisfacer a todo cristo. Una canción del pasado es una película difícil que quiere dejar de serlo en los últimos minutos. Lástima que a Gabel le temblara el pulso al poner punto final a su balada y decidiera traicionar a Bobby Long y a la genuina y elegante coherencia de su monumental derrota.

Películas más valoradas: Drama
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