Carta a Pedro Sánchez: la izquierda debe querer más a España

CARLOS GARCÍA MIRANDA. ESCRITOROPINIÓN
Pedro Sánchez, tras ganar las elecciones.
Pedro Sánchez, tras ganar las elecciones.
RTVE

Querido Pedro: ¡Menuda aventura a lo conde de Montecristo te has marcado! Has pasado de repudiado por los barones a poder elegir con quién pactar, y en cero coma. Ahora ya nadie te va a soltar que eres un okupa que no está a la altura del resto de presidentes de la democracia. Eso sí, desde arriba se atisba una borrasca que más vale que tengas un manual de resistencia para despejarla.

Para empezar, te toca cumplir con esas medidas de la legislatura anterior que se señalaron como electoralistas. La España vacía lo sigue estando cuando ya se han ido las cámaras de los informativos, igual que se mantienen los números rojos de los pensionistas, las necesidades de la sanidad o la desigualdad social en el vagón del metro en el que leen esta columna. Y también tienes el problemón de la ultraderecha, que estamos contentos de que al final Vox solo tenga 24 escaños, pero la realidad es que no debería haber sumado ni uno.

La xenofobia, homofobia, machismo y demás burradas vuelven al Congreso porque la crisis hizo correr el bulo de que mirar al pasado hace que las cuentas cuadren, pero también por culpa del poco cariño que mucha izquierda le tiene a España y sus símbolos. Somos un país con millones de ciudadanos votando valores progresistas, pero que no pueden sacar la bandera al balcón para celebrarlo porque esa pertenece a los cuatro gatos que se revuelven si se tocan los huesos de Franco.

La rojigualda necesita una campaña de marketing como la del independentismo con la senyera. Bueno, una sin trolas, que los separatistas han difuminado su base clasista e insolidaria hasta convertirla en un derecho democrático aupado incluso por parte de la izquierda. Es ridículo, igual que la fama de fea que le ponen a España, pero vas a tener que abordarlo, aun con sus líderes en la cárcel, porque ahí está parte de la raíz de Vox. Fue empezar a oír gritos de derecho a decidir y se vinieron arriba todos los que se creen que la patria es suya.

Alejandro Dumas pone fin a El conde de Montecristo respondiendo que la sabiduría humana se encierra en dos palabras: confiar y esperar. Lo primero ya te lo han dado los españoles; lo segundo, vamos a ver si podemos ahorrárnoslo, que el hemiciclo lleva demasiado tiempo funcionando a medio gas. Esta vez no tienes que sacar tiempo para cambiar el colchón, así que tu primera decisión al llegar a Moncloa debe ser la fórmula para gobernar.

Eso sí, acuérdate de que España no necesita otra investidura más, sino toda una legislatura. No podemos seguir montando fiestas de la democracia cada dos por tres, que nos salen carísimas. Nos merecemos cambiar este eterno periodo de incertidumbre y crispación por uno que hable de estabilidad y cohesión social. Y nos merecemos que toda la izquierda le grite "guapa" a España.

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