Ni siquiera sirve París

Tras meses sin lluvias y una intensa campaña de riegos, los ecosistemas fluviales de la zona están en peligro.
Tras meses sin lluvias y una intensa campaña de riegos, los ecosistemas fluviales de la zona están en peligro.
©Greenpeace/Pedro Armestre

Ni siquiera París nos va a servir. No ha entrado todavía en vigor lo acordado allí hace unos años y ya se ha quedado obsoleto. El último informe elaborado por Naciones Unidas plantea un escenario mucho más desolador (son sus propias palabras) y preocupante al que dibujaron en aquella cumbre. Entonces, en 2015, se marcaron como objetivo que el calentamiento global del planeta no podría superar el grado y medio. Ahora ya han comprobado que esa cifra se duplicará si no nos tomamos en serio esta emergencia climática. Pero es más pesimista aún: cree que los esfuerzos que se acordaron en aquella cumbre, las medidas y compromisos de los grandes de reducir sus emisiones de gases efecto invernadero, deberían de aumentar. Se deberían de multiplicar por 5 las medidas adoptadas en París para lograr, efectivamente, que el planeta, tal y como lo conocemos ahora, siga vivo a finales de este siglo.

"Habrá que repensar cómo combinamos nuestro tipo de vida con seguir cuidando nuestro hogar, nuestra tierra"

Sé que para muchos de ustedes esto suena a más de lo mismo, que las alarmas, advertencias y avisos de los grandes organismos siempre suenan alarmistas, pero los años pasan y las pruebas cada vez se hacen más evidentes. No son casualidad las olas de calor de los últimos veranos; han dejado de ser inusuales las gotas frías y las DANA que han dejado inundadas nuestro litoral. El calentamiento global tiene consecuencias, y tendrá peores si no hacemos nada.

La cumbre de la semana que viene llega por tanto con el cartel de ‘urgente’ colgado del brazo. Una cumbre que se espera crucial para adoptar medidas reales. Pero el escepticismo es general: las cumbres con tantos representantes, con tantos delegados, con tanta gente, con tantos organismos implicados y sin apenas un compromiso real, no acaban siendo efectivas. "No sirven para nada", es lo que escuchamos tantas y tantas veces. Pues bien, esta vez, por el bien de todos, debería de servir. Nos estamos quedando sin oportunidades.

"Tenemos la tecnología necesaria, tenemos el conocimiento necesario, solo nos hace falta voluntad"

La emergencia climática debería ser prioridad en las agendas internacionales de gobiernos, partidos y empresas. Medio grado más a finales de siglo se puede traducir en la desaparición de especies, barreras de coral, desertización, falta de agua, pobreza. Habrá que tirar de ingenio, habrá que repensar cómo combinamos nuestro tipo de vida, nuestra alimentación, nuestros hábitos, con seguir cuidando nuestro hogar, nuestra tierra. Ayer, agricultores alemanes protestaban en Berlín porque les van a obligar a reducir sus abonos para hacer una agricultura más sostenible, y se quejaban de que así era imposible seguir produciendo alimentos con márgenes y precios asumibles por todos. Sí, va a ser complicado, pero la ONU, en su informe insistía: tenemos la tecnología necesaria, tenemos el conocimiento necesario, solo nos hace falta voluntad. Pues pongámonos a ello.

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