Sentido de estado

Francisco Aranda  Diputado del PSC en el Congreso de los DiputadosOPINIÓN
El presidente del CGPJ, Carlos Lesmes (en primer plano), junto a otros miembros de la judicatura, en la apertura del año judicial.
El presidente del CGPJ, Carlos Lesmes, junto a otros miembros de la judicatura.
EFE

En estas próximas fechas llegaremos a los 1100 días con el Consejo General del Poder Judicial sin renovar, o lo que es lo mismo, 3 años desde que su mandato constitucional expiró. El Partido Popular ha estado casi la totalidad de este tiempo en la oposición, tras la moción de censura que en 2018 les desalojó del gobierno. 

A lo largo de estos 3 años hemos conminado al Partido Popular a que cumpla la Constitución y acuerde la renovación, pero hasta ahora han hecho oídos sordos y se han instalado en el desacato institucional. La situación del Consejo es una anormalidad democrática provocada por la falta de sentido de estado del principal partido de la oposición.

Y es que, como dije en mi última intervención en el pleno del Congreso, con ocasión del debate de los Presupuestos Generales del Estado para 2022 en materia de Justicia, el sentido de estado no tiene tanto que ver con la concepción que tenemos cada partido sobre el Estado, sino por la capacidad de vencer entre todos las diferencias ideológicas y trazar de manera consensuada cuantas más reformas legislativas mejor y sobre todo llegar a acuerdos de estado, que requieren de mayorías reforzadas.

"Un país necesita de reformas y acuerdos"

El PP a lo largo de estos casi 3 años de oposición ha mostrado una alta incapacidad de sentido de estado, como se vio a lo largo de 2020 con la gestión sanitaria, política y parlamentaria de la Covid, como se demostró con la negociación en Europa de los fondos europeos, y como se está demostrando con la renovación del Consejo.

Un país necesita de reformas y acuerdos. Acuerdos que desgraciadamente no han llegado en estos presupuestos con aquellos que dicen abrazar a España mientras retiran la mano a los españoles que más la necesitan. Acuerdos que tampoco llegan, como decía, en el inasumible bloqueo del Consejo General del Poder Judicial.

Y es que la reforma del Consejo es el gran elefante en la habitación del PP.

Aunque algunos puedan soñar con otros sistemas y añorar viejos pasados, la verdad es que no hay alternativa democrática al normal devenir de la acción parlamentaria ejercida en los términos que desde hace más de 40 años nos hemos dotado.

"Y es que la reforma del Consejo es el gran elefante en la habitación del PP"

Es decir, existen partidos que dan soporte al gobierno, existen partidos que ejercen la oposición, y existe un tercer elemento que debería ser común a todos: el sentido de estado. Sentido de estado para llevar a cabo aquellas decisiones, aquellos acuerdos que nos mandata nuestra constitución y que requieren de altura de miras y generosidad, así como el ejercicio leal de nuestras obligaciones. Así como se dice a menudo que el sentido común es el menos común de los sentidos, podemos decir que el sentido de estado es el menos común en el principal partido de la oposición.

Al PP le ha tocado estar en la oposición en el momento en que hay que renovar órganos constitucionales. Como al PSOE le tocó en otras épocas y estuvo a la altura. Pero el PP se enroca, se tapa las orejas y cierra los ojos para no reconocer la realidad. Y la realidad es que les aprieta la ultraderecha y les falta valentía para asumir el rol de principal partido de la oposición. Que no trata de decir siempre que no al gobierno o proponer lo contrario de lo que éste diga, que esto ya lo hacen, sino de presentar alternativa y ser leales en las cuestiones y procedimientos. Y este PP, como podemos comprobar, ni una cosa ni la otra. Ni alternativa ni lealtad.

Y es que la altura política se mide tanto por lo que uno es capaz de hacer desde el Gobierno, cómo por como uno dignifica la tarea de oposición. Y también, por su sentido de estado.

Mostrar comentarios

Códigos Descuento