Díaz arranca a Sánchez la reunión que le pedía desde hace meses para exigir un giro a la izquierda que reimpulse la legislatura

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz.
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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz.

El Gobierno se pone manos a la obra tras los vaivenes que han agitado en las últimas semanas el tablero político para diseñar una hoja de ruta de cara a los próximos meses de la legislatura. Según confirman varias fuentes, y salvo cambio de planes de última hora, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, se reunirán durante esta semana acompañados de varios dirigentes de máxima confianza de PSOE y Sumar para analizar el escenario político y el estado actual de la coalición. Y de esa reunión también se espera que salga un plan para que el Ejecutivo recupere el pulso y la iniciativa después de los reveses que le han afectado en los últimos meses.

Oficialmente, el encuentro servirá para poner por fin en marcha la llamada comisión de seguimiento del acuerdo de coalición, un órgano en el que PSOE y Sumar —la legislatura pasada, los socialistas y Unidas Podemos— dirimen sus diferencias y se coordinan. La formación que lidera Yolanda Díaz lleva meses intentando que esa comisión se reúna y, de hecho, lo pidió por primera vez en febrero. Pero, hasta ahora, los socialistas habían dado largas a Sumar y habían optado por relegar a un segundo plano al socio minoritario de la coalición, una actitud ante la que Díaz y los suyos han protestado incluso públicamente.

No obstante, el parón de cinco días que se tomó Sánchez y su decisión de continuar en la Moncloa han cambiado el paso del Gobierno. El presidente ha evitado concretar ninguna medida para abordar el negrísimo panorama para la democracia que ha pintado en sus alocuciones públicas desde que anunció su decisión de seguir en el puesto. Pero Sumar ha visto la oportunidad de sacar la cabeza y su núcleo dirigente lleva desde entonces reclamando a Sánchez menos discurso y más concreción en las medidas. 

"Uno no se puede tomar cinco días de reflexión para venir con estudios, hay que venir con propuestas", espetó este mismo martes el portavoz de Sumar en el Congreso, Íñigo Errejón, que ironizó con que "presentar un estudio está bien, presentar una ley está mejor, lo que cambian las cosas no son los estudios, sino las leyes". Lo hizo para anunciar que Sumar ha presentado una proposición de ley en la Cámara Baja para ejecutar de una vez la derogación de las conocidas como golden visa, que el Gobierno anunció hace semanas pero que todavía no se ha puesto en marcha.

No solo en esa materia los de Díaz han elevado la presión sobre Sánchez. Sumar también ha reactivado la reforma de la ley mordaza, que fracasó la pasada legislatura por el voto en contra de ERC y EH Bildu, y prepara una reforma del método de elección de los miembros del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) para que el Congreso pueda escogerlos por mayoría absoluta y, así, sortear el veto del PP a su renovación. La presión ya no es solo retórica, como ocurría hasta hace apenas unas semanas: los de Díaz están registrando iniciativas en solitario para obligar al PSOE a moverse.

Sumar quiere pactar un plan de acción

La convocatoria de la reunión con el PSOE que tendrá lugar esta semana es un paso más en esa estrategia, aunque Sumar no solo quiere escenificar una mayor dureza con su socio antes de las elecciones europeas. La dirección de la formación también está genuinamente preocupada por la marcha de un Gobierno que, consideran, está instalado en la inacción. Si el Ejecutivo no da un importante giro de timón hacia la izquierda y empieza a aprobar leyes, Sumar cree que el electorado progresista, que en parte ya está desmovilizado, comenzará a dar la espalda al Gobierno de manera masiva. Y de ahí que, para Díaz, sea fundamental comenzar a aprobar ya nuevas medidas.

Ante esa tesis, Sumar planteará en su reunión con el PSOE la necesidad de pactar una hoja de ruta compartida para los próximos meses con la que ambos miembros del Ejecutivo recuperen la sintonía en base a un plan y un paquete de medidas común. Y fuentes de la coalición que lidera Díaz afirman que Sánchez, tras su parón, se ha mostrado receptivo a esta idea, aunque critican que otros miembros de la sala de máquinas de los socialistas estén, a su juicio, priorizando la posibilidad de constreñir a Sumar en un momento en el que se encuentra débil para reforzar las expectativas electorales del propio PSOE. 

En cualquier caso, incluso si los socios de coalición acordasen un plan de acción con medidas para reimpulsar el Gobierno, su despliegue tendrá que esperar a que tanto PSOE como Sumar se enfrenten a la última fase del largo ciclo electoral que comenzó a principios de año: las europeas del 9 de junio. Una vez pasadas las elecciones catalanas, tanto los socialistas como los de Díaz han comenzado ya a preparar los comicios comunitarios. Y, de hecho, se espera que el próximo martes el Consejo de Ministros dé luz verde al reconocimiento del Estado palestino por parte de España, una decisión que Sánchez lleva meses preparando y que, si finalmente se adopta, tendrá lugar apenas unos días antes del inicio de la campaña electoral, una maniobra que critica Sumar.

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