Chui, primer perro de salvamento acuático de la Cruz Roja en España: "Estos perros son un apoyo fundamental en accesos remotos"

El cuidador y preparador canino, Juan Luis de Castellví, junto a Chui, en la playa de La Barrosa en Chiclana de la Frontera.
El cuidador y preparador canino, Juan Luis de Castellví, junto a Chui, en la playa de La Barrosa en Chiclana de la Frontera.
EFE/ Román Ríos
El cuidador y preparador canino, Juan Luis de Castellví, junto a Chui, en la playa de La Barrosa en Chiclana de la Frontera.

En una sociedad en la que los perros se han convertido en nuestros grandes ayudantes, Chui se ha vuelto el perro más popular de la playa de Chiclana de la Frontera (La Barrosa), en Cádiz. ¿Por qué? Puede que el 90 por ciento de su éxito entre los turistas y bañistas proceda de su encanto (como buen cachorro de Golden retriever que es), pero la realidad es que se trata del primer socorrista canino de la Cruz Roja en España.

Concretamente, hablamos de un perro de salvamento acuático (todavía en pleno aprendizaje) que pertenece al proyecto piloto de la Cruz Roja de la localidad andaluza mediante el cual se pretende que Chui (el perrete en cuestión) se convierta en el asistente para las personas con movilidad reducida o capacidades especiales en la playa.

Para ello, el cuidador y preparador canino, Juan Luis de Castellví, se está encargando de entrenar a Chui, día a día. "Con el salvamento acuático aún no hemos empezado, pero con suerte pronto nos meteremos en el mar", asegura De Castellví. "Por ahora estamos trabajando el adiestramiento básico (obediencia a la llamada, el estarse quieto, subir y bajar de los sitios, tumbarse para dejarse hacer...)".

"Es importante la habituación a ser manipulado porque siempre está el riesgo de que alguien le toque en lugares donde no le gusta y hay que evitar el riesgo a reacciones adversas en esas ocasiones", detalla. "En la playa, de momento nos estamos habituando a los recursos con los que tendrá que trabajar: sillas anfibias, andadores, muletas, las diferentes embarcaciones (en tierra, aún), etc.".

El cuidador asegura que, por el momento, los tiempos los marca el perrete, ya que no deja de ser un cachorro y afirma que ante todo, su bienestar es lo prioritario. "Cuando tenga nueve meses o así haremos alguna práctica más real pero, hasta entonces, nos centraremos en ir a por juguetes al agua", comenta.

Chui, un Golden retriever sin cola

De Castellví ha dedicado toda su vida a las emergencias. A día de hoy, es empleado del Parlamento Europeo en Bruselas pero, por un problema de espalda le han dado una incapacidad temporal, motivo por el cual se encuentra en España. "Soy un apasionado de los animales desde pequeño y tengo formaciones en adiestramiento básico, comportamiento animal y etología", cuenta. "Como soy una persona que necesita hacer cosas, busqué algo en lo que invertir este tiempo que además fuera beneficioso para los demás y para mí".

Así nació la idea de formar un perro de salvamento acuático y asistencia para la playa. "Presenté la idea a Cruz Roja en Chiclana, fue elevándose hasta llegar a la autoridad correspondiente y, finalmente, se dio el visto bueno para que Chui pudiera estar en la playa y empezar con el proyecto piloto", relata. "Siempre he trabajado en emergencias y seguridad, dedicándome a la gente, es lo que me gusta y me llena, por lo que no me veo haciendo otra cosa".

"Para mí, por desgracia, se han acabado las ambulancias a pie de calle, pero con esto ahora puedo seguir aportando y unir mis dos pasiones, los perros y las emergencias", asegura. "Enseñar a Chui es algo que hago de forma totalmente voluntaria".

Chui procede de una línea de perros de trabajo que adopté porque, al no tener rabo, no cumplía los estándares necesarios

Con esta idea en mente, De Castellví comenzó la búsqueda de su perro perfecto para convertirse en socorrista canino. "Busqué a un Golden porque se trata de una raza criada para trabajar en el agua (tienen un doble pelaje que les protege del frío y cuentan con esa pulsión por salvar cosas del agua)", expresa el cuidador.

"No obstante, podría valer cualquier raza con suficiente cuerpo para remolcar", añade. "En este caso concreto, Chui procede de una línea de perros de trabajo que adopté porque, al no tener rabo, no cumplía los estándares necesarios para cumplir sus funciones, por lo que estaba en adopción".

Pero, ¿cuáles son las funciones de las que se encargan los perros de salvamento acuático? ¿Son realmente necesarios? El propio De Castellví responde a esta pregunta en un artículo para Emergencias 112: "Depende".

"Esto del salvamento acuático canino es algo que se hace en otros países y también en España (como por ejemplo el grupo de rescate de Murcia GRESCAN o el Emerlan en Lanzarote), pero es algo pionero con la Cruz Roja", comenta el cuidador de Chui.

Juan Luis de Castellví y Chui.
Juan Luis de Castellví y Chui.
Román Ríos/EFE

De Castellví reconoce que los perros de salvamento acuático no son algo imprescindible, pero sí realizan grandes labores de apoyo. "El uso de este tipo de perros se convierte en un apoyo fundamental en aquellos accesos remotos donde no se pueden llevar tantos recursos", asegura. "En el caso de Chui, su labor más importante es la de acompañamiento y asistencia a personas con discapacidad o movilidad reducida".

"Si todo va bien Chui cumplirá funciones como remolcar material necesario a la orden del socorrista (en casos, por ejemplo, donde la víctima necesite una plancha para ser transportada, en vez de llevarla de primeras, le pides al perro que te la traiga)", detalla el cuidador. "También el socorrista puede agarrarse al chaleco del perro para ser remolcado".

Estos son tan solo unos ejemplos de las tareas que podrá llegar a realizar Chui como futuro socorrista canino, pero ¿quién sabe? Igual un día le salva la vida a alguien. Tendremos que esperar unos cuantos meses, primero, para ver a este pequeño en acción. 

Tan solo tiene 3 meses pero aspira a ser el primer perro socorrista de la Cruz Roja en España
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