Los científicos reniegan de la política china de Covid cero: "Saben que no funciona, pero un gobierno totalitario no admitirá sus errores"

Trabajadores sanitarios voluntarios preparan bolsas con verduras para residentes confinados en Beijing, China, el 28 de noviembre de 2022.
Trabajadores sanitarios voluntarios preparan bolsas con verduras para residentes confinados en Beijing, China, el 28 de noviembre de 2022.
WU HAO / EFE

China, que aplica una severa política de 'tolerancia cero' hacia el coronavirus causante de la covid-19, ha sufrido en los últimos meses oleadas de rebrotes atribuidas a la variante ómicron que han provocado cifras récord de contagios no vistas desde el inicio de la pandemia a principios de 2020. Si bien a otros países como Australia o Nueva Zelanda las medidas 'covid cero' les han dado buenos resultados tras aplicarlas durante un tiempo limitado, el Gobierno de Xi Jinping afronta ahora la protesta de los 'folios blancos', unas manifestaciones que se han extendido ya a varias ciudades y que, según los analistas, "todavía están en una fase primigenia". Un clamor contra las estrictas restricciones que siguen incluyendo severos confinamientos de la población en sus casas o centros de trabajo tras casi tres años de pandemia. Pero, ¿se puede permitir China abandonar estas draconianas medidas y empezar a relajarse?

"Quiera o no, China va a abandonar la política de cero covid, pues una de las máximas de estas medidas tan duras es que solo consiguen mantenerse si de verdad hay cero covid y se logra controlar la enfermedad. El problema es la transmisión comunitaria desbocada, que es muy difícil de eliminar. Es muy difícil mantener en el tiempo estas medidas tan estrictas", explica el epidemiólogo Pedro Gullón. "Han tenido problemas muy graves de fatiga pandémica, el seguimiento de las medidas empieza a disminuir y, encima, se encuentran con que, después de hacer un esfuerzo enorme, ahora tienen récord de casos", prosigue.

Según los datos de la Comisión Nacional de Sanidad de este martes, los nuevos contagios diarios bajaron de los 40.000 tras cinco días consecutivos rebasando esta cifra récord. En concreto, la estadística oficial recoge 38.645 casos detectados este lunes, de los que 35.021 (un 90,6%) se identifican como asintomáticos. "Se pueden enfrentar a momentos muy complicados porque con la transmisión comunitaria que tienen ahora son más necesarias las medidas de salud pública pero, a la vez, va a ser mucho más difícil de implementarlas que en otros momentos. Es como si estuviesen empezando la pandemia de cero, con la diferencia de que tiene una parte de la población vacunada", agrega el también profesor de Salud Pública de la Universidad de Alcalá (Madrid). 

La mayoría de la población china que se ha vacunado ha recibido las dosis desarrolladas en el país de Sinopharm y Sinovac. Su efectividad, con tres dosis, es "relativamente adecuada", considera Gullón, pero el problema está en su distribución. "Entre las personas mayores -que son las más vulnerables y su vacunación marca el futuro de la pandemia-, la tasa de cobertura es baja y muy baja comparada con España o en otros sitios". Según los datos estatales, hasta el mes de agosto, cerca del 85,6% de los mayores de 60 años había recibido dos dosis y un 67,8%, tres. En España, el 93,8% de los mayores de 60 años lleva tres dosis y el 45,9%, cuatro. 

"Estoy convencido de que las autoridades saben que las políticas de cero covid no funcionan, pero tienen un gran problema de política: si la población estuviera bien vacunada, con mascarillas y con ventilación, podrían abandonar el cero covid e implementar medidas de control basadas en la evidencia científica, pero esto supondría admitir que tienen que importar vacunas de mayor calidad y no sé si un gobierno totalitario está dispuesto a admitir errores", expone el jefe del grupo de sistemas de salud en el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), centro impulsado por la Fundación 'la Caixa', Jeffrey Lazarus, que recuerda a 20minutos que la salida de la pandemia no solo se ha de fiar a las vacunas o a una sola medida, sino a una combinación de las mismas, como ya expuso con más investigadores en un artículo publicado en la revista Nature.

"La política de cero covid que funcionaba al principio, ahora no funciona y China tienen un gran problema porque tienen vacunas aceptables -70% es mucho mejor que nada- pero fuera hay de mayor protección. Tampoco quieren permitir que las manifestaciones tengan éxito, así que estamos en una situación muy complicada porque creo que acabará con mucha represión", abunda Lazarus, que también es profesor en la Universidad de Barcelona, al tiempo que recuerda la similitud con la gestión de los contagios de tuberculosis en la antigua URSS, que no permitía el uso de antibióticos que se empleaban en otras partes del mundo y también aislaba a los pacientes a la fuerza en hospitales que parecían "cárceles".

Trabajadores sanitarios voluntarios preparan bolsas con verduras para residentes confinados en Beijing, China, el 28 de noviembre de 2022.
Trabajadores sanitarios voluntarios preparan bolsas con verduras para residentes confinados en Beijing, China, el 28 de noviembre de 2022.
WU HAO / EFE

Por su parte, el epidemiólogo Salvador Peiró también opina que la situación en China es "complicada" y cree que "salidas buenas no tienen". Por un lado, el investigador de Fisabio, fundación biomédica dependiente de la Generalitat Valenciana, comenta a este periódico que "tienen una tasa de infección acumulada muy baja (por la propia estrategia de covid cero)" y, por otro, la "extraordinariamente transmisible" variante ómicron, que es muy difícil de controlar, incluso con estrategias cero. 

Además, como Lazarus, también apunta que "sus vacunas -aunque los estudios publicados son limitados- parecen menos efectivas que las de ARN mensajero [Pfizer y Moderna], aunque esto es poco relevante porque las personas vacunadas también se infectan (aunque su probabilidad de desarrollar covid grave sea mucho menor). El problema está en que, aunque los vacunados tengan una probabilidad mucho más baja de desarrollar covid grave, si se infectan decenas de millones (y con ómicron es posible) el goteo de casos graves será demoledor", advierte Peiró.

Eso es lo que pasó en Europa a principios de este año, cuando ómicron arrasó con una gran oleada de contagios que, aunque la mayoría eran leves, los casos graves y fallecimientos al final también resultaron elevados. China, estima el investigador, probablemente no tenga ni un 5% de la población infectada, por lo que la barrera de la inmunidad híbrida -aquella conferida por la vacunación más la infección- no actuaría en este caso para frenar la ola de ómicron que ahora está causando cifras récord de contagios en el gigante asiático. "Están ahora como en nuestra sexta ola" -compara, en alusión a las navidades pasadas, cuando afrontamos una explosión de casos con la población ya ampliamente vacunada-. "Se han ahorrado todas las muertes de 2020 y 2021, pero ahora les toca buscar una estrategia que les permita salir poco a poco. Pero es complicado. Con ómicron, muy complicado".

"Son acciones que no tienen más valor que el teatral para convencer a la población de que la situación es grave"

"Siguen desinfectando y buscando el virus en envoltorios de plástico de productos congelados, que son acciones que no tienen más valor que el teatral para convencer a la población de que la situación es grave", apunta Peiró, que también hila las políticas covid cero con un "componente político dictatorial muy alto".

Para Salvador Macip, epidemiólogo en la Universidad de Leicester (Reino Unido), la estrategia covid cero también "era una buena elección en su momento, pero China ha tenido varios problemas y tendría que haber cambiado hace tiempo". Los obstáculos a los que se refiere Macip son, principalmente, "que han empleado vacunas basadas en virus inactivados que han resultado ser mucho menos efectivas que las empleadas en el resto del mundo, basadas en ARN mensajero, por lo que la protección de la población es mucho más baja. Ahora es difícil salir de esta situación porque con una población menos bien vacunada, el riesgo de abrir puertas es elevado".

Por otro lado, la situación es "insostenible" para el investigador catalán afincado en Inglaterra, que cree que es "lógico" que la población se eche a la calle a protestar contra "un control excesivo y abusivo". "La solución no es fácil ni buena. La pandemia cambia, lo que funciona hoy, en dos meses ya no lo hace igual. Hay que adaptar las estrategias a cada momento. Seguir con covid cero es peligro porque puede haber una revolución", concluye.

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