El 98% de los españoles ha respirado aire contaminado por ozono: hasta 1.800 personas mueren cada año por esta causa

Media de niveles de ozono por estaciones ubicadas en España.
Media de niveles de ozono por estaciones ubicadas en España.
ECOLOGISTAS EN ACCIÓN

El 98,7% de la población española ha respirado este 2022 ozono troposférico, un gas tóxico que tiene numerosas consecuencias en la salud humana. Las repercusiones por el cambio climático ya se están haciendo notar: los niveles de ozono han repuntado este 2022 respecto a los dos años anteriores. Este ha sido una de los efectos derivados de las tres olas de calor sufridas en verano, el más caluroso desde 1961.

Un informe publicado por Ecologistas en Acción ha evidenciado que 46,8 millones de españoles,  y el 99,7% del territorio, lo que equivale a 503.000 kilómetros cuadrados, ha estado afectado por el ozono troposférico este 2022. En este estudio se toma como referencia el valor recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Este año se ha rebasado 200 veces el umbral de información, el cual registra el nivel de un contaminante a partir del cual podría suponer un riesgo para la salud humana, pese al descenso producido por la pandemia y el registro del menor número de personas afectadas desde la entrada en vigor del objetivo legal.

¿Qué es el ozono troposférico?

El ozono troposférico es un contaminante que no se emite directamente por la acción humana, este se forma mediante la combinación en la superficie terrestre de la radiación solar con otros contaminantes como los emitidos por el transporte, la ganadería intensiva o las centrales termoeléctricas.

Se trata, por ello, de un contaminante secundario que, sobre todo en verano, afecta a mayor población y territorio derivado de la combinación con la contaminación de las ciudades y las zonas industriales.

Consecuencias sanitarias

La exposición al ozono de forma prolongada es muy perjudicial para nuestra salud llegando a desembocar en la reducción de la función pulmonar, irritación de los ojos y las mucosas, dolores de cabeza, fatiga e incluso, nacimientos prematuros.

A largo plazo las consecuencias podrían derivar en el agravamiento del asma, aumento de la mortalidad en enfermos crónicos, empeoramiento de la diabetes o el riesgo de infartos. Entre los principales afectados se encuentran los niños, los mayores, las mujeres embarazadas y quienes padecen enfermedades cardiorrespiratorias crónicas.

Al año, además de afectar al sistema respiratorio, se registran entre 1.500 y 1.800 muertes en España, según la Agencia Europea de Medio Ambiente. El Instituto de Salud Carlos III ha identificado este verano de 2022 un total de 4.800 muertes atribuibles a las elevadas temperaturas y a la mayor exposición a contaminantes como el ozono.

la cifra de muertes por ozono es similar a la de accidentes de tráfico. Por ejemplo, en 2019 se registraron una cifra parecida 1.800 decesos por ozono frente a 1.755 muertes en carretera. 

Efectos medioambientales

Al igual que a los humanos las consecuencias medioambientales derivadas del ozono acortan la vida de las plantas y la superficie del territorio español ya ha sufrido exposición al ozono. Esto hace que disminuya el crecimiento vegetal, la productividad de la planta o reducirá su cantidad de nutrientes.

Si la exposición es aguda podría provocar manchas y sequedad en las hojas, en cambio, si es crónica desembocaría en el envejecimiento prematuro y la reducción de crecimiento y productividad de las planta; por lo que esto debilitaría la planta y estaría expuesta a enfermedades y plagas.

Comunidades afectadas

Pese a la mejora de los últimos años, algunas comunidades como Andalucía, Islas Baleares, Castilla-La Mancha, Cataluña y la Comunidad de Madrid, con alrededor de siete millones de habitantes, continúan incumpliendo el objetivo legal de  120 microgramos por metro cúbico establecido por la OMS para el trienio 2020-2022.

Esto hace que territorios como la Comunidad de Madrid y Cataluña sean los más afectados. Se ha registrado, además, un aumento de la exposición al ozono en la cornisa cantábrica, Cantabria, Asturias y País Vasco; Islas Baleares y el sur de Castilla y León. 

Otros territorios han experimentado un reducción, pese a no alcanzar los parámetros establecidos por la OMS: Andalucía, Castilla-La Mancha, Canarias, el norte de Castilla y León, Comunitat Valenciana, el Valle del Ebro, Extremadura o Galicia.

Reducción de emisiones

Pese a la existencia de un Plan Nacional de Ozono, comprometido en 2015, diez comunidades -Andalucía, Aragón, Islas Baleares, Castilla-La Mancha, Cataluña, Comunidad Valenciana, Madrid, Murcia, Navarra y País Vasco-  continúan sin aprobarlo y tampoco cuentan con protocolos de actuación en las ciudades frente a las puntas de contaminación por ozono, a excepción de Valladolid

Entre las recomendaciones que se encuentran en este plan figuran la disminución del tráfico motorizado y aéreo, la penalización de a los vehículos diésel, la eficiencia energética, una moratoria para la ganadería intensiva o el apoyo a las energías renovables en sustitución de las fósiles.

El objetivo de este proyecto es mejorar la calidad del aire y mitigar el cambio climático con la ayuda de fondos públicos, pero pocas ciudades han cumplido este objetivo a tan solo dos meses del vencimiento del plazo para que las localidades con habitantes de más de 50.000 habitantes determinen una zona de bajas emisiones.

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