Asistentes al Medusa claman contra la organización: "No nos decían nada, no sabíamos qué hacer ni adonde ir"

Momento de la caída de parte del escenario del Medusa Festival
Momento de la caída de parte del escenario del Medusa Festival
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Una escena vivida este sábado de madrugada en el Medusa Festival.

Eran las cuatro de la madrugada cuando se desató el caos en el festival Medusa, en la playa de Cullera, en Valencia: el reventón cálido que provocó vientos huracanados supuso la caída de parte del escenario y la muerte de un joven y decenas de heridos

Pero pese a que la organización del Medusa sostiene que la tragedia fue casi inevitable, asistentes al concierto creen que la organización pudo hacer más de lo que hizo en pleno caos.

Testigos presenciales explican que miles de jóvenes invadían las calles del recinto interno del festival por el nerviosismo que les causaba la situación, llegando a impedir el paso a las ambulancias y generando más tensión entre las fuerzas de seguridad.

Según los relatos recogidos por la Agencia EFE, los asistentes se encontraban desconcertados y no sabían qué hacer; ya que a quienes estaban alojados en el camping se les obligó a que se fueran a sus tiendas, pero muchos de ellos se encontraron con la sorpresa de que se les habían volado y no tenían dónde estar, y muchos aún están esperando una respuesta por parte de la organización.

"Que digan lo que quieran, ha sido un caos, desde la organización no nos decían nada y la gente no sabía qué hacer o cómo salir", declaró un joven asistente al festival ante las cámaras de Televisión Española.

Muchos de los asistentes aseguraban que la organización se había centrado demasiado en los pinchazos —el principal foco del gran despliegue de seguridad de este año en busca de jeringuillas, pinchos y sustancias químicas— y se había descuidado la seguridad de las infraestructuras del recinto.

¡Estar tres años esperando para que ahora cancelen el festival! ¡Menuda organización de mierda!"

Algunos de los testimonios recogidos por EFE apuntan en esa línea: "¡Esto no es el Medusa, esto es Jumanji!", "¡estar tres años esperando para que ahora cancelen el festival!" y, sobre todo, "¡menuda organización de mierda!".

Otra asistente, una farmacéutica que asistía con su pareja, insinuó que el desastre se podía prever: "Sabían que podía pasar, cancelaron esa tarde otros actos. La organización ha sido un desastre y podía haber sido mucho peor", dijo ante las cámaras de Televisión Española.

Una de las asistentes ha explicado a varios medios de comunicación que de repente empezó a aparecer un montón de arena y a llover, y "empezaron a caer cosas del escenario", "hubo jaleo" y al rato llegaron las ambulancias y la policía.  Preguntada por si pasó miedo, ha dicho que "un poco": "Tampoco sabía de qué manera teníamos que evacuar. No teníamos información de nada, no nos dejaron salir por la puerta de emergencia y tampoco estaba bien puesto en el plano por dónde teníamos que salir. Todo estaba muy desorganizado".

Tras señalar que fue un momento caótico y que "nada" estaba controlado por la organización, esta joven afirma que todo pasó de forma muy rápida: "Estábamos bailando y de repente empezaron a caer las cosas".

Otro chico procedente de Valencia asegura que vivió la situación "con un poco de estrés" porque empezó a soplar el viento muy fuerte y con muchísima arena y con algo de lluvia; entonces empezaron a moverse cuando se apagaron luces y música: "Por si acaso, por precaución".

Según explica, fue un "largo camino" hasta las tiendas de campaña y allí pudieron comprobar que muchas de ellas y las lonas para protegerse del sol habían volado. "Tuvimos suerte, pero mucha gente no", asegura antes de advertir de que habrá "largas colas" para poner reclamaciones a la organización.

Señala que no pasó miedo porque había mucha gente y estaban protegidos, pero reconoce que el viento y la arena eran "muy molestos", y explica que todo se produjo "de un momento a otro, fue cuestión de segundos".

Un joven procedente de Canarias explica que mientras estaba en el concierto empezó una ráfaga de viento "muy fuerte y que quemaba, como si fuese un lanzallamas, además de una lluvia fría rara".

"Se paró la música y empezaron a llegar ambulancias y gente y parte del escenario en el suelo. Una catástrofe", ha explicado para añadir que cuando quisieron salir "había vallas en suelo y todo estaba tirado", y cuando llegaron al camping vieron que "todo estaba destrozado y no había lonas".

No teníamos información de nada, no nos dejaron salir por la puerta de emergencia

Versiones contrapuestas

En cambio, la versión tanto de la organización como de las autoridades desmienten los fallos en la reacción ante el desastre. La propia organización habló de "inclemencias meteorológicas excepcionales", y de "un inesperado y violento vendaval (que) asoló ciertas zonas del festival, obligando a esta dirección a tomar la decisión inmediata de desalojar el área de conciertos".

Por su parte, el alcalde de Cullera, Jordi Mayor, ha asegurado este sábado que el Festival Medusa contaba con "todos los permisos y garantías administrativas". "Por parte del Ayuntamiento la tramitación estaba correcta, somos una administración rigurosa y escrupulosa", ha agregado.

La delegada del Gobierno en la Comunidad Valenciana, Pilar Bernabé, dijo: "El alcalde ya ha explicado el procedimiento de autorización; ahora la administración solo puede ponerse a disposición de los investigadores, con respeto y colaboración".

Por otro lado, la Guardia Civil, a través del responsable del puesto en Sueca (Valencia), el capitán José Vicente Ruiz, ha asegurado este sábado que la evacuación de las cerca de 50.000 personas que se encontraban en el festival "ha sido un éxito".

"Fueron unas rachas de viento inesperadas, rápidas y virulentas. Breves pero intensas", dijo Ruiz. Igualmente, apuntó que las instalaciones "habrían pasado los controles técnicos necesarios para obtener la autorización, obviamente".

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