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Qué es el Trastorno Específico del Lenguaje y cómo tratarlo desde la logopedia

Un niño en terapia.
Un niño en terapia.
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Un niño en terapia.

El Trastorno Específico del Lenguaje (TEL) es un trastorno del neurodesarrollo que afecta a los diferentes mecanismos de la adquisición del lenguaje. Una de sus características es que su diagnóstico se realiza mediante la exclusión, es decir, descartando que existan otras causas que puedan estar afectando al déficit en el lenguaje del niño o niña como, por ejemplo, dificultades intelectuales, neurológicas, sensoriales o socioemocionales. Por ello, el diagnóstico de este trastorno suele ser complejo. 

A pesar de que se desconoce el porcentaje de niños en España que padecen TEL, se estima que afecta a aproximadamente entre el 7% y el 10% de los niños menores de cinco años en EE.UU., según datos del Instituto Nacional de la Sordera y otros Trastornos de la Comunicación (NIDCD), entidad dependiente de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH). De estos niños, entre el 2% y el 3% también tienen una afección médica o discapacidad intelectual.

Es importante tener en cuenta que la manifestación del TEL en un niño en comparación con otro puede variar de manera considerable. Las dificultades pueden ser bastante heterogéneas entre diferentes perfiles.

Sin embargo, hay una serie de características que un niño con Trastorno Específico del Lenguaje puede presentar:

  • Edad lingüística de un año por debajo de su edad cronológica o desarrollo mental.
  • Edad de desarrollo expresivo de un año menos respecto a su edad cronológica o edad de desarrollo no verbal.
  • Edad de comprensión de al menos 6 meses por debajo de su edad cronológica o desarrollo mental.

Intervención logopédica

El TEL puede afectar tanto a la parte comprensiva como expresiva del lenguaje, así como a uno o varios de sus componentes: fonología, morfosintaxis, semántica y pragmática. Debido a estas posibles afectaciones, la intervención logopédica va a ser fundamental a la hora de tratarlas.

En primer lugar, el componente fonológico, cuyas alteraciones suelen ser las primeras en detectarse y son de las más comunes en el TEL. En este caso, la logopedia se va a centrar, primero, en tratar las diferentes alteraciones en la discriminación e identificación de fonemas o sílabas (ojo/oso, coro/codo/, piña/niña, etc.) y, después, en corregir los diferentes errores en la producción de fonemas, además de enseñar de manera correcta los que el niño todavía no ha adquirido.

En cuanto al nivel léxico, es común que los niños con TEL tengan un nivel de vocabulario por debajo de lo esperado. La logopedia se va a encargar, en este caso, de aumentar el vocabulario básico y mejorar las relaciones léxicas entre las palabras, es decir, que el niño sepa por qué determinadas palabras están relacionadas.

Por otro lado, en el nivel morfosintáctico, la logopedia se va a ocupar de intentar que el niño vaya adquiriendo elementos sintácticos y gramaticales con el fin de conseguir una formulación de oraciones más completas hasta que, poco a poco, pueda cohesionarlas. A nivel comprensivo, trabajará en la comprensión de diferentes oraciones de menor a mayor complejidad.

Por último, a nivel pragmático, los niños con TEL suelen presentar dificultades para participar de manera espontánea en las conversaciones de su entorno. No inician intercambios o no son capaces de usar el lenguaje para satisfacer sus demandas o necesidades. Por ello, la logopedia también es importante a la hora de tratar este componente del lenguaje, fundamental para la comunicación fructífera en el día a día.

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