El PSOE y el PP se desanudan la corbata

Ilustración del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con corbata para despachar con el Rey
Ilustración del presidente del Gobierno, con corbata, para despachar con el Rey
Carlos Gámez

Gobierno y oposición viven una continua ola de calor y, a pesar de la necesidad de ahorro, gastan bastante energía en hacer públicos sus desacuerdos. Al respecto de la crisis energética, los líderes de PSOE y PP han salido al escaparate público (bien iluminados, ya que suelen hablar antes de las 22.00) para hacer ver sus diferencias sobre las medidas más adecuadas para cumplir con ese 7% de recorte que exige Europa.

De mejor o peor gas, los representantes políticos suben o bajan su termostato interior para aplaudir o manifestar su enfado ante los límites a calefacción y aire acondicionado o la instalación de termómetros en comercios y edificios públicos para certificar si hay más frío o calor del que debiera.

En el PP les parecen medidas "estéticas". Y algunas, de hecho, lo son. La que más hubiera soliviantado a Luis Aguilé, a pesar de quedarse solo en una recomendación, ha sido la de quitarse la corbata, que suena a símil de cortarse la coleta, pero es literal. Pedro Sánchez pidió ya la semana pasada a todo su gabinete -y al sector privado- que se olvide de esta prenda en cuanto suba el mercurio, como otra forma de contribuir a ahorrar energía.

Sin embargo, solo unas horas después, el presidente volvía a ponérsela en su despacho veraniego con el Rey para cumplir con el protocolo de Zarzuela, que considera "indispensables chaqueta y corbata" para asistir a los actos de la Familia Real (aunque la había llevado también en su visita a Albania). Mientras tanto, el número 3 de los populares, Elías Bendodo, se quejaba del plan de ahorro y lo hacía, precisamente, con camisa y chaqueta… pero sin ningún aderezo adicional. El mundo al revés: Sánchez hablando de energía con el Rey con la corbata puesta, mientras el líder popular discrepaba… pero cumpliendo con la nueva etiqueta estival aconsejada por el Gobierno.

PSOE y PP están condenados a entenderse y parece que lo harán próximamente, al menos, en lo que se refiere a la nueva ley de secretos. Porque en lo que es público y no está clasificado, cierran la puerta al acuerdo, quizá, para que no se escape el calor.

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