El Congreso da el 'sí' definitivo a legalizar el cannabis medicinal y los pacientes esperan que se dispense antes de final de año

Una persona pesa cannabis dentro de una lata para su consumo medicinal.
Una persona pesa cannabis dentro de una lata para su consumo medicinal.
EFE/EPA/DIEGO AZUBEL

'Sí' definitivo al uso del cannabis con fines terapéuticos en España. Con el pulgar arriba que levantó este lunes la Comisión de Sanidad y Consumo del Congreso al dictamen de la subcomisión que estudiaba su regulación por el Gobierno, el psicotrópico se considerará como una solución medicinal más para paliar el dolor de enfermos crónicos o los efectos de los tratamientos de ciertas patologías. ¿Cuándo? Desde el Observatorio Español del Cannabis Medicinal (OECM) esperan, siendo "optimistas", que "en seis meses el primer paciente reciba un primer preparado de cannabis medicinal", mismo tiempo que el informe concede a la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) para encajar su implantación en la legislación vigente.

El dictamen, aprobado con el apoyo de PSOE, Unidas Podemos, Ciudadanos, PNV y PDeCAT, y el rechazo de PP y Vox, no tendrá que ser votado en el Pleno del Congreso. Se trata del resultado de ocho meses de trabajo de una subcomisión creada ad hoc para que las agrupaciones políticas analizaran las experiencias de esta iniciativa en otros países y escucharan las opiniones de científicos y expertos del ramo. 

"Estamos muy contentos. Tras tantos años de batalla, Canadá fue el primer país en poner en marcha un programa de dispensación hace dos décadas y estos últimos años se han ido incorporando otros países de nuestro entorno, por fin, en 2022, los pacientes podrán acceder a preparaciones de cannabis medicinal, de una manera segura tanto desde el punto de vista jurídico como sanitario", celebra el el catedrático en bioquímica y líder del OECM, Manuel Guzmán.

Aunque el texto "no es perfecto", lamenta. Entre sus recomendaciones no incluye una de las principales reclamaciones de los pacientes, contemplada en una enmienda transaccional del ala morada del Gobierno: el autocultivo de las sumidades floridas del cannabis, los cogollos. "Nos hubiera gustado haber conseguido el autocultivo, por lo menos en licencias para algunos pacientes", reconoce Guzmán. 

El representante de la asociación también hubiera saludado que "el dictamen fuera más explícito en el uso de la flores de cannabis", pues, el borrador contempla el empleo de cogollos "para desarrollar proyectos experimentales medicinales", si bien no especifica nada más al respecto.

Por otro lado, los pacientes hubieran celebrado alguna "indicación más" como "el tratamiento del síndrome de desgaste o el trastorno del sueño en pacientes de cáncer" entre las dolencias a las que se podría recetar la sustancia. A saber, la esclerosis múltiple, algunas formas de epilepsia, náuseas y vómitos derivados de la quimioterapia, endometriosis, dolor oncológico y dolor crónico no oncológico (incluido el dolor neuropático). 

Cabe recordar que una de las conclusiones más destacables del texto es acceder a la dispensación del cannabis medicinal en farmacias. Así, el texto establece que "la dispensación de fórmulas magistrales con extractos o preparados estandarizados de cannabis ha de realizarse a partir de la red de farmacias del sistema de salud, con preferencia en las farmacias hospitalarias y explorando la alternativa de las farmacias comunitarias que puedan reunir los requisitos". 

La prescripción, además, se debería realizar "exclusivamente" por "profesionales sanitarios" en un contexto libre de potenciales conflictos de interés, como el que ofrecen los servicios sanitarios", y "preferentemente" por médicos especialistas.

En ningún caso se baraja su legalización para el consumo recreativo, tal y como pedía Ciudadanos. 

Oposición frontal de PP y Vox

La derechas, PP y Vox, han rechazado de plano el dictamen por considerar que la legalización del cannabis para su uso medicinal no cuenta con base científica, que ya existen otros fármacos útiles para aplacar el dolor y que esta iniciativa abre la puerta a al uso "recreativo" de la marihuana. 

A todo esto, el líder de OECM asegura que sí existe sustento por parte de la ciencia y que el cannabis medicinal "simplemente añade una medicación complementaria que puede ser muy útil para mejorar la calidad de vida en pacientes de enfermedades crónicas y altamente devastadoras". De hecho, recuerda que en el mercado ya existen opioides sintéticos "mucho más agresivos" que la marihuana y "todo el mundo entiende cuales son su propiedades y efectos". "Es como si tuviéramos regulado el whisky y nos estuviéramos preocupando de los efectos de la cerveza y el vino", ejemplifica.

Respecto a los riesgos de que se multiplique el consumo derivado de la legalización de la sustancia con fines terapéuticos, concluye: "El consumo ha aumentado en aquellos modelos que no han implementado paralelamente programas de educación y de control para saber cómo o a quién se dispensa. Léase los modelos más mercantilistas, como el de Estados Unidos". 

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