La barriga de los gatos que no es lo que parece: todo sobre la bolsa primordial felina de piel que conservan de sus antepasados salvajes

  • La presencia de la bolsa primordial no discrimina entre razas felinas o sexo: cualquier gato puede presentarla.
Gato negro mostrando bolsa primordial
Gato doméstico mostrando bolsa primordial
20minutos

Llamamos órganos vestigiales a algunos elementos de la anatomía que han perdido parte o la totalidad de su función con el proceso evolutivo, y que pueden llegar a desaparecer a lo largo de las generaciones. Mientras llega ese momento, se produce una curiosa situación: algunos seres vivos nacen con uno o varios de esos órganos vestigiales y otros ya no.

En el caso de los seres humanos, tenemos el músculo palmar largo en el brazo, el apéndice o el coxis, que en su momento formaba parte de una cola ya perdida, como ejemplos de órganos vestigiales.

Lo que una vez fue necesario y ventajoso para la supervivencia ha llevado a que los linajes modernos sigan teniendo —o no— restos de esos órganos de un pasado muy remoto, y en el caso de los gatos domésticos, estas estructuras o atributos que han perdido ya su funcionalidad total o parcialmente y que nos recuerdan su vínculo con los felinos salvajes de los que proceden, son la bolsa primordial en su abdomen o la bolsa marginal cutánea de las orejas.

La bolsa primordial es un trozo suelto de piel, pelo y grasa que se encuentra en el vientre de los gatos, y que se balancea cuando caminan. No tiene ninguna relación con el peso del felino, pueden mostrarlo gatos muy delgados o los que padecen sobrepeso, y ni la esterilización ni la castración causan o eliminan la bolsa primordial.

Tal como declara el presidente de la Asociación Americana de Medicina Veterinaria, y que recoge un artículo de Science Times, “la presencia de una bolsa primordial es normal y no afecta en absoluto a la salud del gato”. Tampoco influye si es de raza o un gato sin ella, y suele empezar a formarse alrededor de los seis meses de edad, tanto en machos como en hembras.

La función de la bolsa primordial

Hay tres hipótesis acerca de la utilidad original de este colgajo y que comparten con tigres, leopardos o leones.

Tigre de Sumatra con bolsa primordial.
Tigre de Sumatra con bolsa primordial.
Captain Herbert/Wikimedia Commons

La primera es que la existencia de esta bolsa primordial en un lugar tan destacado de su anatomía tenga una función protectora de los órganos internos. Quienes han visto a dos gatos jugar o pelearse, habrán podido observar que una de las posturas frecuentes es la de enzarzarse y patearse mutuamente la tripa. Por lo que la bolsa primordial actuaría de escudo al añadir una capa adicional contra las afiladas uñas o los dientes.

La segunda hipótesis apoya que este exceso de piel, pelo y grasa es la que les otorga la increíble elasticidad de la que hacen gala, y que les permite estirarse, retorcerse y girar su cuerpo con destreza y celeridad. Esta flexibilidad añadida en un entorno hostil como en el que viven los felinos salvajes, puede suponer la diferencia entre la vida y la muerte para huir de un ataque o cazar a sus presas.

La tercera posible ventaja anatómica de la bolsa primordial, y no menos importante, es que se trate de un espacio extra de reserva de alimento. Hay que tener presente que los felinos salvajes y los gatos domésticos ferales no suelen tener acceso a comida todos los días, bien por ausencia de alimento en su territorio o para no malgastar energía, de manera que, cuando tienen opción de alimentarse, lo hacen de forma abundante y copiosa hasta que tengan otra nueva oportunidad. La bolsa primordial sería un almacén adicional de grasa durante esos periodos de alimentación insuficiente.

Los científicos no saben con certeza cuál es la función principal de la bolsa primordial, o si se trata de una combinación de todas las mencionadas.

Como hemos dicho, no es detectable en todos los gatos, el tamaño de la misma bolsa puede ser variable según el animal y tampoco se ha realizado hasta la fecha ningún estudio acerca del porcentaje de gatos domésticos que desarrollan la bolsa primordial. Pero si nuestro gato es uno de los que la poseen, podemos estar tranquilos y sobre todo, no confundirlo con un problema de peso o mala alimentación, y por supuesto, no requiere ninguna intervención veterinaria para su eliminación. Es solo una herencia de sus antepasados salvajes, como lo son las muelas del juicio que ayudaron a nuestros ancestros a desarrollar la masticación y a desgarrar la carne.

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