Cubrir sus necesidades, respetarles, no tener expectativas irreales... Las claves para ser el mejor amigo de tu gato

Foto de archivo de un niño abrazando a un gato.
Foto de archivo de un niño abrazando a un gato.
Westfale / PIXABAY

¿Alguna vez te has parado a pensar por qué se dice que los gatos son ariscos y traicioneros? Por todos es sabido que los felinos son mucho más independientes que los perros pero, eso no les hace peores candidatos para convertirse en la mascota perfecta. De hecho, a veces el problema es que nuestra relación no es adecuada o hay  una falta de comunicación y entendimiento entre gato y humano.

Mireia Berenguer, especialista en conducta felina por la Sociedad Internacional de Medicina Felina (ISFM por sus siglas en inglés) y educadora canina en Kireba, considera a los gatos "el compañero de vida ideal". "Si los conoces y comprendes, son animales sorprendentes", asegura.

Pero, ¿cómo podemos entender mejor a nuestros mininos? Berenguer explica que "como propietarios, tenemos que ser conscientes de qué necesidades tienen y tolerarlas, en vez de tener una expectativas irreales y esperar que no arañes o no quieran mimos constantemente".

Qué mejorar como dueños

"Por una parte, la forma de relacionarnos con ellos debería ser más adecuada a las necesidades que ellos tienen como especie. Hay que entender que los gatos no siempre están dispuestos a ser acariciados", detalla Berenguer. 

La especialista explica que "debemos respetar cuando el gato quiere o no interactuar con nosotros y hacerlo en las cantidades que ellos quieren". "Normalmente, prefieren las caricias suaves y muy cortas, en la dirección al pelo y en zonas en las que ellos se frotarían con otros gatos, como la cabeza, la barbilla o el cuello", añade.

Por otro lado, es importante cubrir sus necesidades ambientales. "Todos sabemos que necesitan un arenero, comida especial, un rascador... Pero, como especie súper territorial, los gatos también necesitan una sensación de control sobre su territorio y saber que todo va a estar en su lugar, por ello se pasan el día marcándolo", explica Berenguer.

"Es por este motivo por el que se estresan tanto con los cambios, cuando menos haya, mejor y si hay que hacerlos, intentar que sea de manera progresiva", aconseja. "Además, algo curioso que aprendí sobre ellos es que no deben tener el comedero o bebedero contra la pared (algo que hacemos todos), ya que no pueden ver a su alrededor en un momento, para ellos, vulnerable".

Por último, Berenguer recomienda intentar prevenir problemas futuros y enseñar al gato a afrontar situaciones por las que va a tener que pasar, como las visitas al veterinario, la toma de medicación, los cepillados o el corte de uñas, entre otros.

"Cuando adquirimos al gato desde pequeño tenemos esa oportunidad de acostumbrarlo a este tipo de situaciones, siempre utilizando el refuerzo positivo. Por ejemplo, con el famoso problema de que el gato no se mete en el transportín, si éste se convierte desde pequeño en un espacio más de la casa donde el animal se sienta seguro, no habrá problema en el futuro", asegura.

La especialista en conducta felina asegura que, con paciencia y de manera progresiva "se puede enseñar al gato a tolerar mejor este tipo de situaciones sin que les cause tanto estrés", concluye.

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