Regañinas, cambios en el entorno, discusiones en su presencia... Causas del estrés en gatos

Para evitar que un gato se estrese hay que intentar tener una relación sana y equilibrada con él.
Para evitar que un gato se estrese hay que intentar tener una relación sana con él.
Melisa Tuya
Para evitar que un gato se estrese hay que intentar tener una relación sana y equilibrada con él.

Como nos pasa a todos los animales, el estrés puede causarnos no solo largos quebraderos de cabeza, sino también exteriorizarse y provocarnos enfermedades o patologías, por eso, mantener a raya los niveles de estrés es muy importante. Pero, ¿cómo podemos conseguir esto con nuestras mascotas?

En el caso de los perros, por ejemplo, encontramos numerosas formas de entretenimiento para evitar que nuestro peludo esté ansioso o sufra estrés, pero no es así en el caso de los gatos, animales mucho más independientes y difíciles de leer. Por eso, conocer aquellas situaciones que perturban a nuestros mininos, puede ayudarnos a entenderles mejor y a proporcionarles una vida libre de estrés.

Laura Trillo, fundadora de Terapia Felina y terapeuta felina explica que existen muchas situaciones que pueden estresar a un gato, pero que el motivo principal es que éste no tenga cubiertas sus necesidades básicas. "No solo las biológicas y fisiológicas, también las emocionales", asegura. 

Ambientes donde las personas discuten mucho o vive gente con depresión o ansiedad, son tóxicos para ellos

Situaciones que pueden causar estrés a un gato

"Además de la falta de comida y agua, si el gato no tiene una zona de descanso donde se sienta seguro y descanse sin estar alerta de lo que pueda pasar, sufrirá estrés. Además, dependiendo del gato, necesitará más o menos actividad, ya sea socializar con otros gatos, jugar cuerpo a cuerpo o algún tipo de estimulación ambiental", explica la terapeuta felina.

El ambiente que creamos las personas también influye en el gato. "Si viven bajo cierta presión, sufren estrés. Por ejemplo, en hogares donde las personas discuten mucho o gritan, o en casas donde vive gente con depresión o ansiedad, este tipo de ambientes son tóxicos para ellos", detalla Trillo.

"Por otro lado, la relación con el gato también les puede causar estrés, sobre todo en los casos donde las personas les regañan o les gritan, les molestan o les provocan, este tipo de acciones les estresa muchísimo", asegura la experta.

Además de esto, otras situaciones más obvias como las salidas al veterinario, los cambios en el hogar, ruidos fuertes o las personas y animales nuevos, influyen en que un gato se estrese. "Cualquier tipo de cambio en el entorno del gato, en sus relaciones o en su lugar de seguridad puedes causarle estrés, así como situaciones puntuales que les den miedo, tales como que hagamos obras en casa", dice la terapeuta.

Cómo ayudarles a reducir el estrés y por qué es importante

Trillo destaca, por encima de todo, que para evitar que un gato se estrese hay que intentar tener una relación sana y equilibrada con él. "No se les debe regañar, ni tener relaciones autoritarias con ellos", afirma. "Por otro lado, hay que intentar minimizar todo lo que se pueda el estrés en aquellas situaciones que sabemos que lo pasan mal. Por ejemplo, cuando vamos al veterinario, en vez de perseguirles y forzarles a entrar en el trasportín, es mejor ir acostumbrándoles a él unas semanas antes de la cita veterinaria".

"No se les debe regañar, ni tener relaciones autoritarias con ellos"

Para evitar tener un gato estresado, lo primordial es que se críen adecuadamente, es decir, que pasen los al menos tres meses que tienen que estar con su madre y sus hermanos cuando son cachorros antes de adoptarlos. "Es así como creamos gatos equilibrados que luego serán capaces de gestionar mejor las situaciones de estrés", asegura la terapeuta.

"Si un gato no es feliz va a estar en estado de alerta constantemente y, por tanto, va a sentir malestar y estrés", explica Laura. "Esto puede derivar en enfermedades, sobre todo del sistema urinario, como cistitis o cristales en la orina; y digestivo, como intolerancias o diarreas, ya que son animales súper sensibles", añade.

Además, el estrés puede también provocar cambios en la conducta de los gatos, como cuando se producen episodios de ansiedad, por ejemplo. "Los gatos que viven con nosotros tienen que ser felices y sentirse libres en casa", expresa Trillo.

En cuanto al uso de medicamentos, la experta está en contra de los ansiolíticos. "Como terapeuta, creo que los medicamentos de este tipo solo tapan el síntoma pero no resuelven el problema. Atontan al gato para que no pueda expresar lo que siente y ya", defiende.

"Yo prefiero trabajar su entorno, las personas que lo cuidan, su familia y el gato en sí para encontrar el equilibrio y que el gato sea feliz. Lo importante es trabajar los síntomas de enfermedad con el veterinario y la parte emocional con terapia, sin necesidad de medicamentos que condicionen al animal y que, cuando los quitas, no han solucionado nada porque los problemas vuelven a ocurrir", concluye.

Colaboradora '20minutos'

Soy Inés López García. Me formé en la Complutense con la intención de acabar informando sobre animales y medioambiente. Tuve mi primera oportunidad laboral en el medio local 'Madridiario'; luego entré en '20minutos', donde pude escribir sobre cine, series y videojuegos, mis tres hobbies. Me mudé a Londres para mejorar el inglés y escribir sobre el Brexit y el covid en la distancia. En la actualidad escribo sobre lo que siempre quise, animales, en la sección Animaleros de '20minutos'.

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