Ucrania cumple tres meses de invasión con las negociaciones rotas y sin un alto el fuego a la vista: "Podríamos hablar de años de guerra"

Así ha sido el avance ruso durante los tres meses de guerra.
Así ha sido el avance ruso durante los tres meses de guerra.
Henar de Pedro

Entre un constante silbido de disparos y el miedo a la caída de un proyectil, los ciudadanos ucranianos cumplen este martes 90 días de guerra. En estos tres meses de invasión rusa de Ucrania, los enfrentamientos han mantenido al país en vilo y la situación humanitaria continúa empeorando. Cuando el 24 de febrero el primer soldado ruso cruzó la frontera de su país vecino, el mundo contuvo la respiración esperando una caída inmediata de Kiev; algo que no se produjo.

A los dos meses de guerra, las tropas rusas se retiraron del frente norte y anunciaron que daban comienzo a la segunda fase de la invasión: conquistar el Donbás y crear en el sur un corredor con Crimea. Hoy los combates se centran en esta zona, aunque recuperar la normalidad en el resto del país es todavía imposible, pues los bombardeos siguen segando cada día la vida de decenas de ciudadanos ucranianos.

En estos tres meses, el conflicto bélico se ha llevado por delante la vida de más de 3.800 civiles, según informa Naciones Unidas, aunque reconoce que la cifra puede ser mucho más alta, dada la imposibilidad de este organismo de acceder a las regiones más castigadas. Además, cerca de 6,5 millones de refugiados han salido del país, recoge en su última actualización el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

Este es el trágico balance de una invasión que cumple tres meses, pero que corre el riesgo de cronificarse. "Podríamos hablar de años de guerra", dice a 20minutos Ana Sofía Cardenal, profesora de Derecho y Ciencia Política de la Universidad Oberta de Catalunya (UOC). "Cuando la atención internacional y la opinión pública dejen de prestar atención al conflicto, Rusia podría aprovechar para mantener la guerra de desgaste", opina.

Sin alto el fuego a la vista

Un acercamiento diplomático entre Rusia y Ucrania para acabar con la guerra es en este momento más difícil que nunca. "Rusia no tiene ningún incentivo e interés en tener negociaciones de paz con Ucrania", asegura Cardenal, que reconoce no ver posible en un futuro cercano un alto el fuego.

"Rusia se ha instalado en una guerra de desgaste y muy probablemente consolide sus posiciones en el sur y el este de Ucrania, controlando el mar Negro y manteniendo al país en la inestabilidad permanente", afirma la profesora de la UOC.

Tampoco Cesáreo Rodríguez-Aguilera, catedrático de Ciencia Política de la Universidad de Barcelona, considera un alto el fuego una opción en este momento. En declaraciones a este medio, el catedrático asegura que "Ucrania está recuperando la iniciativa y ha recibido armas sofisticadas", lo que podría significar que, antes de sentarse a dialogar, quiera "hacer retroceder un poco a los rusos para que cuando se abran las negociaciones estén en una posición de fuerza superior".

"Es imposible que Ucrania pueda recuperar lo perdido"

En el ámbito militar, la situación ha cambiado mucho en estos meses. Del supuesto ataque relámpago se ha pasado a una guerra localizada en el este y sur del país, donde consolidar su control en las republicas separatistas del Donbás y negar el mar a Ucrania son los objetivos del Gobierno ruso.

"Si Zelenski ahora está tan duro en su declaraciones es porque desde el punto de vista técnico-militar las cosas no le van del todo mal", reconoce Rodríguez-Aguilera. No obstante, haber recuperado esta iniciativa bélica no significa que Ucrania pueda hacer frente al Ejército ruso.

La semana pasada Ucrania perdió uno de sus grandes símbolos de resistencia: la acería de Azovstal, en Mariúpol. "El Ejército ucraniano por sí solo no tiene capacidad para revertir la situación en los territorios que Rusia ya ha ocupado. Como mucho es capaz de hacerles retroceder un poco", explica el catedrático de la UB.

"El objetivo de Rusia es destruir Ucrania, es decir, no dejar que Ucrania levante cabeza y cronificar el conflicto. Primero consolida posiciones y luego lo cronifica impidiendo que puedan estabilizarse política y económicamente", analiza Cardenal.

Sobre los siguientes pasos de Putin, para Rodríguez-Aguilera todo indica que "va a intentar cerrar la pinza en el Donbás y quedarse toda esa zona. Lo consiga o no, es cuando los frentes se estabilicen cuando llegará el momento de las negociaciones".

“Putin no va a pagar"

Cuando Putin decidió dar la orden de entrar en Ucrania, uno de los motivos era el acercamiento de la OTAN a sus fronteras. En estos tres meses, no solo no ha conseguido que Ucrania se aleje de Estados Unidos y la Unión Europea, sino que otros países de su entorno han decidió unirse a la Alianza Atlántica: Finlandia y Suecia

"Políticamente, a Putin le ha salido todo mal. No quería OTAN y va a tener más que nunca; no quería nación ucraniana y ahora existe más que nunca ese sentimiento de Estado", dice Rodríguez-Aguilera.

En lo que coinciden ambos analistas es en que en Finlandia y Suecia no se producirá un conflicto directo con Rusia como el que ha ocurrido en Ucrania. "Rusia no tiene capacidad para seguir invadiendo países. Entre otras cosas porque ya han pedido formalmente entrar en la OTAN y sería un problema más grande todavía. Rusia puede castigar a Occidente de otras formas, pero dudo mucho que abra otro frente", agrega la profesora de la UOC.

Después de 90 días de guerra en Europa, las perspectivas no apuntan a un final inmediato y la cronificación del conflicto es cada día que pasa una opción más realista. Ucrania y Rusia se preparan para una guerra de desgaste.

"Putin no va a pagar ningún tipo de precio ni su comportamiento va a tener consecuencias mientras él siga siendo presidente de Rusia, y se va a preocupar de seguir siéndolo. El mandatario ruso va a aferrarse al poder con uñas y dientes, porque es mucho lo que podría perder si dejara de tenerlo", sentencia Cardenal.

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