Perros de alerta médica: así pueden salvar la vida a personas con diabetes y epilepsia

Algunos de los perros de alerta de la Fundación Canem
Algunos de los cachorros en adiestramiento para ser perros de alerta.
FUNDACIÓN CANEM
Algunos de los perros de alerta de la Fundación Canem

A día de hoy, prácticamente todo el mundo sabe que los perros son algo más que simples animales de compañía, son amigos, hermanos... Son uno más en nuestras familias y con el adiestramiento adecuado, son capaces hasta de salvarnos la vida. Este es el caso de los perros de asistencia de la Fundación Canem.

Esta organización se fundó hace ya nueve años con el objetivo de hacer llegar perros de alerta médica a aquellas personas que los necesitaran. Al igual que ocurre con los perros guía, el coste del adiestramiento y su mantenimiento no es precisamente barato, por eso esta fundación (y también empresa) se dedica a becar la entrega de perros de asistencia a familias que requieren de su ayuda.

"La empresa se encarga de preparar a los perros y la fundación busca donaciones para abaratar los perros que pueden becar. Antes de la llegada del coronavirus becábamos unos 20 perros al año, ahora, por desgracia, entregamos una media de tres, ya que adiestrar a cada perro cuesta unos 5.000 euros", explica Lidia Nicuesa, psicopedagoga de la Fundación Canem.

Por este motivo, toda ayuda es bienvenida, como las donaciones que hace Purina a esta fundación. La empresa ha entregado 315 kilos de alimento en 210 sacos a través de su marca Purina ONE Mini, para alimentar a los cachorros que están en adiestramiento.

Así saben los perros que estamos en peligro

Puede resultar sorprendente que hablemos de perros capaces de detectar que vamos a tener un ataque de epilepsia o que vamos a sufrir un coma diabético que va a marearnos e incluso a dejarnos inconscientes, pero, si pensamos en lo desarrollado que tienen el olfato estos animales, enseguida nos damos cuenta lo útiles que nos pueden ser y lo importante que pueden llegar a ser.

"A los perros que adiestramos se les enseña cual es el olor que una persona segrega antes de tener un ataque de epilepsia o de sufrir un desmayo por hiperglicemia o hipoglucemia", cuenta Nicuesa. "Se produce un cambio químico en nuestro cuerpo que ellos son capaces de detectar y, por tanto, avisarnos de que va a ocurrir".

Según la psicopedagoga, un perro es capaz de identificar un ataque epiléptico alrededor de seis o siete minutos antes de que éste suceda. "En el caso de ir a sufrir un desmayo, lo detectan entre quince y veinte minutos antes de que ocurra", añade. "Detectan ese cambio químico que para nosotros es imperceptible".

En el caso de la diabetes, lo que los perros huelen es el isopreno, un químico natural que se encuentra en la respiración humana y que aumenta considerablemente cuando bajan los niveles de azúcar en sangre. Por otro lado, en el caso del ataque de epilepsia, lo que los peludos detectan es un olor provocado por la liberación de algunas neurohormonas que se produce ante el cambio en la actividad eléctrica.

"Los perros con los que trabajamos son adiestrados para acompañar a las personas en el transporte público, en la calle, en las terrazas... Para poder avisar en el momento exacto en el que se produce este cambio químico y así poder reaccionar a tiempo", detalla Nicuesa.

De este modo, cuando estos perretes ladran y nos avisan de que algo va a ocurrir, tenemos tiempo o para sentarnos en el sofá, avisar a alguien por teléfono o hacer lo que proceda en cada situación. "Por nuestra experiencia, son perros que realizan una media de cuatro avisos diarios. Nos han llamado muchas veces diciéndonos que les han salvado la vida", concluye la psicopedagoga.

Uno de los perros de asistencia de la fundación Canem.
Uno de los perros de asistencia de la fundación Canem.
CANEM
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