La guerra cambia los planes del FMI para España en 2022: la inflación llegará al 5,3% y el PIB crecerá un punto menos de lo esperado

Nadia Calviño, vicepresidenta del Gobierno y ministra de Asuntos Económicos.
Nadia Calviño, vicepresidenta del Gobierno y ministra de Asuntos Económicos.
EFE
El FMI ha rebajado en un punto el crecimiento del PIB de España en 2022, hasta el 4,8%.
Europa Press

El Fondo Monetario Internacional (FMI) sostiene que la economía española crecerá menos de lo previsto y que los precios alcanzarán cotas más elevadas de lo anticipado este año tras la invasión rusa de Ucrania. En lo que son sus primeras proyecciones macroeconómicas desde que estalló la guerra, la institución ha recortado un punto porcentual el rebote del PIB de España previsto para 2022 respecto a sus anteriores estimaciones y ha disparado hasta el 5,3% la inflación promedio esperada para este ejercicio.

Así, el FMI estima que la economía española crecerá un 4,8% este año, frente al 5,8% vaticinado en su informe para España publicado en febrero, antes de la guerra. Para 2023, la previsión es de un rebote del 3,3%, cinco décimas menos de lo esperado. En este apartado, el análisis del FMI es algo más optimista de lo que espera el Banco de España, que confía en que el PIB repunte un 4,5% este año y un 2,9% el siguiente. 

Pero la gran diferencia con el supervisor bancario viene del lado de los precios. Mientras que el FMI vaticina una inflación que alcanzará el 5,3% en promedio este año y que se mitigará al 1,3% el siguiente, el Banco de España espera que los precios se disparen al 7,5% en 2022 para frenar su subida al 2% en 2023.

Tanto el análisis del Fondo Monetario como el del Banco de España dejan aún más desfasadas las proyecciones del Gobierno, que aún mantiene que la economía crecerá un 7% este año. No obstante, se espera que el Ejecutivo actualice sus proyecciones antes de que concluya el mes. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ya anticipó el lunes que se producirá "una revisión a la baja de las cifras de crecimiento de PIB en España". Algo que -dijo- "no significa que España no va ya a seguir creciendo". 

Y es que, por el momento, ningún analista plantea como escenario principal que la guerra en Ucrania vaya a causar una recesión más allá de los países involucrados en el conflicto (se espera que el PIB ucraniano se hunda un 35%, el ruso un 8,5% y el de Bielorrusia un 6,4%). 

De hecho, las previsiones del FMI apuntan a que España será de los países europeos que más crecerán tanto este año como el próximo. Si se cumplen los augurios, el PIB español rebotará por encima de la media de los países del euro en 2022 (2,8%) y en 2023 (2,3%). No obstante, conviene recordar que España registró el mayor desplome económico de todos los países avanzados en 2020 y creció por debajo de la media europea el año pasado.

La guerra y la pandemia dejarán cicatrices

En el plano internacional, el FMI señala que "el daño económico del conflicto contribuirá a una desaceleración significativa en el crecimiento global en 2022". "La invasión ha contribuido a fragmentar la economía, a mientras un número significativo de países ha cortado lazos comerciales con Rusia, y arriesga a descarrilar la recuperación pospendémica", sostiene la institución.

En concreto, el FMI estima que el crecimiento económico mundial se resentirá en ocho décimas este año y otras dos el siguiente por el impacto de la guerra. Todo ello provocará que los niveles de producción y empleo mundiales todavía no se hayan recuperado todavía en 2026, con efectos más duraderos y profundos para las economías emergentes y en desarrollo. 

En el plano social, apuntan, "la guerra en Ucrania ha incrementado la probabilidad de mayores tensiones sociales por los precios más altos de los alimentos y la energía".

En Europa, el FMI ha recortado la previsión de crecimiento de las economías avanzadas en 1,1 puntos. Alemania e Italia se llevan la peor parte por el importante peso de la industria manufacturera en sus economías y una mayor dependencia del gas ruso. En la zona euro, señala el FMI, el impacto a la actividad se compensará parcialmente por las medidas de apoyo fiscal (cheques energéticos, ayudas a los combustibles...)  que están adoptando los países.

Además, señala el organismo, "la elevada inflación complicará los dilemas que afrontan los bancos centrales entre contener las presiones sobre los precios y salvaguardar el crecimiento". 

En todo caso, el FMI plantea estas previsiones partiendo de la base de que la guerra seguirá focalizada en Ucrania y que las futuras sanciones aplicadas a Rusia dejarán fuera el sector energético. Algo que no parece tan claro, habida cuenta de los últimos movimientos en la Unión Europea.

Un agravamiento del conflicto, con sanciones más profundas y numerosas, así como la evolución de la política de 'cero Covid' en China y la aparición de nuevos focos del virus en otras regiones del mundo, son los principales riesgos que afronta la recuperación.

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