España sufrirá una inflación media del 7,5% este año y no podrá recuperar su PIB previo a la pandemia hasta el verano de 2023

La vicepresidenta primera y ministra de Asuntos Económicos, Nadia Calviño.
La vicepresidenta primera y ministra de Asuntos Económicos, Nadia Calviño.
SERGIO PÉREZ / EFE
La economía española vuelve a ver recortada su previsión de crecimiento.
Europa Press

La invasión rusa de Ucrania ha truncado las expectativas de recuperación de la economía española tras la crisis pandémica al menos este año. El Banco de España ha puesto cifras este martes a la factura que afronta el país como consecuencia de la guerra en el este de Europa. 

De entrada, el conflicto parece haber borrado nueve décimas de crecimiento del PIB de las estimaciones del Banco de España, lo que reducirá el rebote esperado para la economía al 4,5% este año. La primera consecuencia de esto es que la recuperación del nivel de PIB anterior a la pandemia se retrasará al tercer trimestre de 2023. El anterior augurio del regulador bancario situaba la vuelta a los niveles prepandemia entre finales de este año y comienzos del siguiente.

Los efectos de la guerra se trasladan también a 2023, año en el que el Banco de España vaticina que la economía crecerá un 2,9%, un punto menos de lo que la institución previó en diciembre. En 2024, el PIB repuntaría un 2,5%, siete décimas más de lo esperado, compensando en parte el crecimiento perdido en 2022 y 2023.

Además, el daño que la guerra ha causado sobre la economía aleja aún más las estimaciones de crecimiento del Gobierno, que todavía mantiene que el PIB crecerá este año un 7%. No obstante, se espera que el Ejecutivo actualice sus previsiones a lo largo de este mes. 

Una vez conocidos los augurios del Banco de España, la vicepresidenta primera y ministra de Asuntos Económicos, Nadia Calviño, ha valorado que aunque el impacto es "significativo", y ralentizará la recuperación, "no la pone en riesgo". 

La inflación duplica las previsiones

Más allá del crecimiento esperado, el principal impacto que está teniendo la invasión de Ucrania se está reflejando en los precios. Ahora, el Banco de España vaticina que la inflación promedio en 2022 ascenderá al 7,5% frente al 3,7% que previó en diciembre. Más del doble. Ya el Índice de precios del consumo (IPC) de marzo -que ya recoge los primeros efectos del conflicto- se alzó hasta el 9,8%, una cifra sin precedentes en 37 años. 

En sus proyecciones, el Banco de España confía en que los precios de la energía -el principal disparador de la inflación en España- comiencen a reducirse a partir de julio de este año. Si no se producen nuevos shocks, la inflación debería caer a un promedio del 2% en 2023 y del 1,6% en 2024.

"Pensamos que, de no agravarse el conflicto, el impacto va a estar focalizado en el segundo trimestre del año", ha explicado el director general de Economía y Estadística del Banco de España, Ángel Gavilán en la rueda de prensa de presentación a las previsiones. Gavilán ha señalado también que es esperable que las tasas de inflación interanual se mantengan en torno al 10% en los próximos meses hasta el verano. A finales de año, la inflación se reduciría al entorno del 3%. 

El experto ha afirmado que no se espera que España entre en recesión técnica este año, aunque sí podrían producirse crecimientos intertrimestrales del PIB negativos. En cualquier caso, el supuesto de base del Banco de España es que la guerra en Ucrania "no va a tener efectos estructurales sobre la capacidad de crecimientos de la economía". En el último trimestre de 2024, la institución confía en que el nivel de producción de la economía no será muy diferente al esperable si no se hubiera producido la invasión.

Aunque el informe de previsiones recuerda que España es de los países europeos menos expuestos directamente a las consecuencias del conflicto, sí incide en que la economía española es "particularmente sensible" a los aumentos de costes energéticos. Un encarecimiento de la luz, el gas y el petróleo que el regulador sostiene que ya está empezando a transmitirse a los precios de otros bienes y servicios, "mermando la capacidad de compra de los hogares". Entre las consecuencias de los altos costes energéticos, el Banco de España menciona "las paradas en el transporte", algo que ha agravado las alteraciones en las cadenas de suministros.

Más déficit

Las medidas fiscales para mitigar el impacto de la guerra y el empeoramiento de las perspectivas para la economía se traducirá también en un mayor desequilibrio de las cuentas públicas. El Banco de España ha empeorado sus perspectivas de déficit para los próximos dos años. El supervisor espera que España cierre 2022 con un agujero en las cuentas del 5% del PIB, dos décimas más que lo anticipado en diciembre. El desequilibrio aumentará hasta el 5,2% el año próximo, en parte por la elevada factura que dejará la revalorización de las pensiones con el IPC, y se frenará hasta el 4,7% en 2024.  

El documento publicado este martes incluye un apartado que analiza las medidas recogidas en el decreto del Gobierno para mitigar los efectos de la guerra. El supervisor bancario sostiene que el paquete aprobado por el Gobierno, que incluye ayudas a los combustibles y a los sectores más afectados por la pandemia, reducirá entre cinco y ocho décimas la inflación promedio de este año. "De la capacidad de estas medidas para alcanzar sus objetivos dependerán, en parte, las dinámicas futuras de actividad y de precios, tanto en Europa como en España", explican.

No obstante, puntualizan que su análisis no tiene en cuenta los efectos que pueda tener la 'excepción ibérica' para limitar los precios del gas, la medida estrella del Gobierno que todavía debe concretarse con la Unión Europea.

Augurios plagados de incertidumbre

En todo caso, los expertos del supervisor bancario insisten en que estas previsiones se han elaborado en un contexto de "incertidumbre particularmente elevada", por lo que los riesgos de que se materialicen peores escenarios de crecimiento o inflación son grandes. 

Por ello, el Banco de España ha incluido en sus proyecciones escenarios extremos que, aunque considera poco probables, podrían empeorar aún más la situación. Entre ellos destacan la posibilidad de un cese total en el comercio con Rusia -que podría aportar entre uno y 1,5 puntos porcentuales más de inflación y restar entre 1,2 y seis décimas de crecimiento-. 

También plantean una situación en la que los máximos en los precios de la energía alcanzados este marzo se mantuvieran hasta 2024. En ese caso, la inflación podría empeorar en ocho décimas en ese horizonte y el crecimiento frenarse en seis décimas.

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