¿Por qué sube tan rápido la gasolina y baja después tan lento? La verdad detrás de la teoría del 'cohete y la pluma'

Una persona repostando en una gasolinera en Madrid.
Una persona repostando en una gasolinera en Madrid.
EUROPA PRESS
Una persona repostando en una gasolinera en Madrid.
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Es un lugar común en las conversaciones que todos tenemos cuando la situación económica se complica y nos indigna: qué rápido suben los precios, pero que despacio bajan... cuando bajan. "Es el mercado, amigo", que dijo Rodrigo Rato.

Lo estamos viviendo estos días con el precio de las gasolinas, afectados ahora por la invasión rusa de Ucrania. Tras alcanzar picos máximos de hasta 2 euros en el caso de la gasolina súper o sin plomo 98, el coste por litro se va estabilizando. Este jueves, la gasolina sin plomo 95 cuesta 1,832 euros por litro de media; la sin plomo 98 está a 1,961 euros por litro; el gasóleo A, en 1,814 euros el litro; y el gasóleo A+ está en los 1,886 euros por litro.

Después de muchos días disparado, el petróleo ha bajado de los 100 dólares

Lo veremos en los próximos días, si las cosas siguen mejorando, que el precio de la gasolina subió muy deprisa y va a bajar (está bajando) muy despacio. Es lo que llaman 'efecto cohete' y 'efecto pluma' (rocket and feather). Las dos metáforas, que podríamos resumir en la ley del embudo, lo dicen todo.

La propia Comisión Nacional de Mercados y Competencia (CNMC) asume y utiliza los términos. Cuando los precios suben, lo hacen como un cohete, de modo que en pocos días los consumidores notamos las consecuencias. En cambio, cuando los precios bajan lo hacen como una pluma, poco a poco, de manera que lo notamos poco y tarde (tan espaciado en el tiempo que a veces ni lo percibimos).

La cosa no es nueva; ocurre con cada crisis económica. En 2015, gobernaba el PP y era ministro de Economía, Luis de Guindos, que al ser preguntado por los 'efectos cohete y pluma' dijo: "La caída del petróleo debe reflejarse estrictamente y rápidamente en los precios de la gasolina... porque esto de que, cuando baja el precio del petróleo, las gasolinas bajan lentamente y cuando sube, suben como un cohete es una realidad". Una realidad que se constataba antes... y ahora.

Retardo, 'stock' y falta de competencia

Hay una primera causa del fenómeno: el retardo en la llegada del precio del barril al mercado minorista. Cuando en el mercado del petróleo, por ejemplo el del crudo Brent, se compra una cantidad concreta de barriles, su efecto sobre el precio que paga el consumidor final en la gasolinera tarda en llega unos 60 días, unos 2 meses. Ocurre porque las compañías petroleras sacarán antes el stock que acumulen y que han comprado a mayor precio.

"La falta de competencia entre las gasolineras lleva a que paguemos más"

Hay que añadir más factores. Según el economista y editor del blog nadaesgratis, Juan Luis Jiménez, la clave está en la falta de competencia en estos mercados. En un reciente hilo de Twitter, Jiménez lo explicaba: "La falta de competencia entre las estaciones de servicio lleva a que paguemos más por la gasolina y diésel, sobre todo en estos momentos, agravando los problemas de inflación del país".

Malas perspectivas para la primavera

Lo bueno, y esperemos que dure, es que el petróleo ha corregido su tendencia y ya está a la baja. Desde los máximos que alcanzó el pasado día 7 de marzo, 139,13 dólares el barril, la cotización del petróleo Brent ha experimentado descensos del 10,5% en los últimos cinco días.

Eso significa que el petróleo ha bajado de los 100 dólares. En cualquier caso, en lo que va de año el Brent se ha revalorizado un 29,8% y respecto a un año antes más de un 52%. La dinámica ha sorprendido a todos (¡Quién podía imaginar una guerra, de nuevo, en Europa!). En febrero, antes de que Putin iniciara la invasión de Ucrania, Goldman Sachs preveía que el barril de petróleo superase los 100 dólares... en abril.

"Una pérdida de las exportaciones de petróleo ruso puede provocar cambios duraderos en los mercados energéticos"

Pero el panorama en el futuro más inmediato no pinta bien. Según la Agencia Internacional de la Energía, es casi seguro que a partir de abril desaparezcan 3 de los 8 millones de barriles diarios que exporta Rusia. Eso supondrá, de cumplirse, un shock petrolero en primavera. Y es que, dice la AIE, la falta de oferta sera entonces un riesgo real.

"Las implicaciones de una pérdida potencial de las exportaciones de petróleo ruso a los mercados globales no pueden subestimarse. Si bien aún es demasiado pronto para saber cómo se desarrollarán los eventos, la crisis puede provocar cambios duraderos en los mercados energéticos", asegura la AIE en su informe mensual.

¿Quién podría evitar que eso suceda, que la ausencia del petróleo ruso tenga consecuencias a largo plazo? La OPEP, la Organización de Países Exportadores de Petróleo. Para que el efecto ruso fuera menor la OPEP debería acordar un aumento de la producción de petróleo. La AIE señala especialmente la responsabilidad de Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos.

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